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Los catamaranes de las Rías Baixas demuestran su efecto desestacionalizador

Los barcos de pasaje desafían a los temporales y siguen operando en otoño, como harán en invierno

Llegan turistas de Portugal, Canarias, Andalucía, Castilla y otros puntos de España

Turistas canarios disfrutando de la Ruta de los Mejillones por Arousa en el catamarán "Gran Cormorán Jet", ayer.

Turistas canarios disfrutando de la Ruta de los Mejillones por Arousa en el catamarán "Gran Cormorán Jet", ayer. / FdV

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Los catamaranes que operan desde O Grove, Portonovo, Vilanova, Vigo y otros puntos de las Rías Baixas son uno de los grandes atractivos turísticos de Galicia en temporada estival, ejerciendo de escaparate no solo de las rías de Arousa, Pontevedra y Vigo, sino también de las islas Cíes, Ons, Cortegada y Sálvora.

Pero estos barcos de pasaje también tienen tirón en otoño e incluso juegan un papel importante en invierno, convirtiéndose en una de las principales herramientas de la comunidad para lograr la tan deseada desestacionalización del turismo.

Baste como ejemplo lo sucedido desde el verano en puertos como el de O Corgo (O Grove), donde aprovechando la celebración de la Festa do Marisco –que ejerce de trampolín mediante el que alargar la temporada alta–, las diferentes navieras mantuvieron su oferta con viajes constantes por la ría de Arousa.

Una de las cubiertas del "Gran Cormorán Jet".

Una de las cubiertas del «Gran Cormorán Jet». / FdV

Y no solo contribuyen a ofrecer una alternativa de ocio a los visitantes, con lo que esto supone de ventaja para los hoteles y agencias de viaje que incluyen a los catamaranes en sus promociones, sino que estos barcos sonnun reclamo en sí mismos, de tal modo que hay mucha gente que planifica sus días de descanso pensando primero en subirse a uno de ellos, y buscando después el alojamiento y otras opciones con las que complementar su estancia.

Al igual que hay turistas que se marcan como primer destino la visita a las luces navideñas de Vigo y completan esa actividad con experiencias como la Ruta del Mejillón que ofrecen los catamaranes que operan en O Corgo.

Son turistas llegados desde Portugal, de diferentes puntos de Galicia y de regiones españolas como Castilla, País Vascos, Asturias, Andalucía y las Islas Canarias que acuden en temporada baja a puertos como el grovense para disfrutar de la belleza de rías como la arousana y degustar mejillón, ostras y vino a bordo.

Viajeros bailando en uno de los catamaranes.

Viajeros bailando en uno de los catamaranes. / FdV

Eso sin olvidar que pueden familiarizarse con el cultivo de moluscos bivalvos en batea, entre otros alicientes de las diferentes singladuras propuestas.

Buena prueba de todo ello es lo sucedido durante el puente festivo de la Inmaculada Concepción, cuando empresas como Cruceros do Ulla Turimares recibieron a cientos de visitantes que, a pesar del mal tiempo, «se lo pasaron en grande».

Así lo explica su propietario, Gonzalo Naveiro, quien esgrime que, «como es lógico, en otoño e invierno baja el ritmo de viajes, pero aún así sigue llegando gente y los catamaranes mantenemos el servicio; en nuestro caso con, al menos, una salida diaria, a la que se suman celebraciones a bordo tanto de día como de noche».

Sin ir más lejos, hace unos días un nutrido grupo de ciudadanos madrileños disfrutaron de una cena a bordo, con queimada incluida, y ayer fueron 140 los visitantes llegados de Canarias que «comieron, bebieron, bailaron, cantaron y disfrutaron del viaje por la ría de Arousa», esgrime el propio Naveiro.

La firma que dirige seguirá operando hasta el 5 de enero y, tras un descanso y puesta punto de las embarcaciones, volverá a retomar la actividad en la ría el día 12.

«Lo que queremos es que no se pierda el hábito de visitar O Grove y Galicia para acudir a los barcos, pues si los tenemos amarrados la gente ya no tiene a qué venir, y si lo hace se encontrará con muy poco que hacer», reflexiona el propietario de catamaranes tan conocidos como el «Fly Delfín» o el «Gran Cormorán Jet».

A su juicio, «es fundamental mantener alicientes para conseguir esa desestacionalización de la que todo el mundo habla, pero por la que poco se hace en distintos ámbitos».

Lo que quiere decir es que «los catamaranes jugamos un papel fundamental para generar movimiento en temporada baja y atraer visitantes, ya que además de ofrecer propuestas tan atractivas como los viajes por la ría y la degustación de mejillones a bordo, lo hacemos con totales garantías de seguridad».

Se refiere así a la que ofrecen naves tan portentosas como las antes citadas, capaces de salir a navegar sin dificultad incluso con fuerte mar, y cuando el grueso de la flota pesquera profesional debe permanecer amarrada, como sucede hoy.

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