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La «cara B» de los cambios en el callejero

El cambio en el callejero de Vilagarcía no está generando grandes problemas en el reparto postal o de paquetería, aunque sí algunos contratiempos: los negocios que cambien su dirección en el registro de sociedades deberán afrontar un gasto imprevisto, y se han extraviado algunos envíos. En todo caso, hay lugares donde están más que contentos, como Sobradelo.

Nueva placa de la Rúa do Río.

Nueva placa de la Rúa do Río. / Iñaki Abella

Vilagarcía

Hace ya dos meses que Vilagarcía cambió las placas de las calles renombradas en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática. A menudo, vecinos y comerciantes temen este tipo de cambios por los problemas prácticos que pueden acarrear -sobre todo, relacionados con el correo-, pero en este caso apenas se han producido.

Una portavoz del sindicato Comisiones Obreras en Correos declaró a FARO que, «como el cambio no afectó a los números, no se están produciendo incidencias», hasta el extremo de que el personal de la empresa postal recomienda a vecinos y comerciantes que avisen a sus remitentes de la nueva dirección, «pero no se les está metiendo prisa», añade la citada fuente sindical de Correos.

Una placa actual de color azul. |  Iñaki Abella

Escultura en homenaje a Moreira Casal, al inicio de la calle que lleva su nombre. / Iñaki Abella

Vilagarcía aprobó este año el cambio de nombre de una quincena de calles del municipio, en la mayoría de los casos para eliminar las referencias a altos cargos del franquismo. Las nuevas placas empezaron a colocarse a principios de octubre, hace ahora dos meses. Pero el hecho de que no se hayan producido grandes problemas con el servicio postal no implica que no haya una «cara B».

Placa recién instalada en la Rúa do Río. |  Iñaki Abella

Placa de metacrilato. / Iñaki Abella

Álvaro Monteagudo, de la tienda de deportes Mobu, explica por ejemplo que a él la medida le supondrá más de 150 euros, pues tiene que cambiar el nombre de Conde Vallellano por el de Clara Campoamor en el registro de sociedades. Para la responsable de la tienda de arte Cespón, situada en la Rúa do Río (antigua Rey Daviña), el cambio también le ha supuesto algún trastorno. Y es que en Vilagarcía hay otra zona de O Río, concretamente en el barrio de A Torre; y Cespón tiene allí precisamente su taller. «Ya nos pasó varias veces que nos trajeron para aquí paquetes grandes que eran para el taller, y los transportistas tuvieron que volver con ellos porque son paquetes grandes y aquí no tenemos sitios para guardarlos».

Cerca de Cespón, en la misma Rúa do Río, la dueña de la tienda de regalos Alambiques declara que «a nosotros nos está llegando todo sin problemas». Ella ya empezó a avisar a sus proveedores «desde el minuto uno», y cree que el hecho de que el nuevo callejero esté dado de alta en Google Maps facilita mucho las cosas, al ser la herramienta que más usan en la actualidad los transportistas.

En la calle Maruja Mallo -antes Fariña Ferreño- la dueña de la mercería Entre Telas asegura que a principios de octubre sí que se le extravió un pedido, y durante todo el mes trabajó con la dirección anterior, pero desde entonces, «no he vuelto a tener ningún problema».

Se muestran igualmente satisfechos con el cambio los portavoces vecinales de Sobradelo y Vilaxoán, donde también se actualizó el callejero. Cándido Meixide, presidente de los vecinos de Vilaxoán, no tiene constancia de queja alguna con el correo en su localidad. Por su parte, Anxo Lúa, presidente de los vecinos de Sobradelo, sostiene que, «le gente está contenta porque se han recuperado los nombres de siempre».

De hecho, apunta Anxo Lúa, la asociación está investigando la denominación tradicional de otras dos calles de Sobradelo que en estos momentos tienen nombres modernos, con el objetivo de pedir más adelante al Ayuntamiento que los corrija.

El resto de placas

Hasta ahora, el Concello solo ha cambiado las placas de la calles rebautizadas. Pero la intención del gobierno municipal es cambiarlas todas, para que haya un único modelo en todo el municipio, homogeneizando de este modo la estética de la señalética. La inversión prevista ronda los 125.000 euros, y se acometerá el año próximo. Eso sí, las placas con valor artístico o patrimonial se conservarán.

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