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David Morales revive la Vilagarcía de los 30 a los 50 con IA: un viaje al pasado perdido

El diseñador gráfico ha usado la varita mágica de la inteligencia artificial para recuperar la Vilagarcia antigua en forma de un vídeo de 10 minutos que se ha convertido en viral entre los que añora, y también entre los que no conocían, la ciudad en sus años de esplendor arquitectónico con el mar a las puertas.

Morales junto a una de 
las imágenes de 
Vilagarcía que recrea en 
su vídeo. 
|  Iñaki Abella

Morales junto a una de las imágenes de Vilagarcía que recrea en su vídeo. | Iñaki Abella

Vilagarcía

Calles abiertas al mar, casas señoriales derribadas hace décadas y una actividad portuaria en pleno esplendor entre los años 30 y 50. Esa Vilagarcía que ya no existe vuelve a cobrar movimiento –y casi vida– en un vídeo de diez minutos creado con inteligencia artificial por el diseñador gráfico David Morales a partir de la utilización de unas 120 fotografías antiguas. Ver como eran hace casi un siglo lugares tan actuales como la plaza de Galicia, O Castro o Carril, en formato color y animado, genera un impacto comparativo entre lo que fue y lo que pudo haber sido.

Lo que empezó como un pasatiempo se ha convertido en una pequeña sacudida colectiva: en menos de 24 horas desde que lo colgó en redes, David empezó a recibir mensajes, felicitaciones e historias personales ligadas a esas imágenes que la IA ha coloreado, restaurado y animado.

«Por mi trabajo como diseñador gráfico utilizo la IA porque abre un campo totalmente nuevo», resume. «Es una ayuda para automatizar ciertas tareas. La creatividad la seguimos teniendo, pero ahora se aceleran procesos que antes resultaban mucho más tediosos».

El punto de partida del proyecto audiovisual fue una obsesión muy vilagarciana: rebuscar en la memoria gráfica de la ciudad. Morales tiró de varias fuentes, empezando por la colección de postales antiguas de su padre, Manuel Morales, de 89 años y vinculado durante años a la defensa del patrimonio local, por ejemplo, en la defensa del mantenimiento de los simbólicos bancos de azulejos de Ravella.

A esa colección familiar sumó otro filón: la web Todocolección, donde particulares suben y venden postales y fotografías antiguas. «Hay una gran cantidad de postales de Vilagarcía antigua a la venta. Da igual la calidad, porque la IA les da una nueva vida. Antes todas esas imágenes estaban en manos privadas y ahora esas fotos están navegando por internet», apunta David Morales.

Destaca el autor del vídeo que muchas de esas postales proceden de Inglaterra, fruto de la presencia durante décadas de la escuadra inglesa en la ría de Arousa. «A día de hoy sus descendientes ponen a la venta esas imágenes. Gracias a internet, accedes a fotos que hubieran sido imposibles de ver o encontrar hace años», añade.

En total, el diseñador gráfico vilagarciano calcula que habrá utilizado unas 120 imágenes para que la IA se encargase de limpiar, colorear, mejorar resolución y, sobre todo, «rellenar huecos», completando cielo, mar o edificios a partir de los pocos píxeles originales. «La IA rellena huecos y te va a dar un producto maravilloso, pero también edulcorado. Luego está afinar sobre lo que te da: corregir, y dar sentido. Un ir y venir hasta que se parezca de verdad a lo que realmente fue».

Todo el montaje lo realizó desde su propio móvil en ratos libres. Fue generando secuencias independientes y, a base de ir sumando clips, fue armando un vídeo de 10 minutos que supone todo un viaje audiovisual con una música creada también por el propio David Morales, como su tema «Echar a volar» luciendo también su talento musical en todo un ejercicio creativo bidimensional. «Tenía música hecha para algunos documentales, pero si llego a saber que el vídeo iba a tener tanta repercusión habría hecho algo específico para esto».

Más allá del resultado estético, el proyecto sirve también para abrir un debate sobre los límites de la IA aplicada a la memoria histórica y al patrimonio. Morales es el primero en ponerle matices: «Tiene cero valor documental. No quiero decir que fuera así como sale en las imágenes, pero sí que la aproximación es muy fiable».

En esta línea, el propio David Morales subraya que «hay que atar a la IA en corto para que no añada imágenes falsificadas». Esa fiscalización visual significa revisar, ajustar parámetros y, en muchas ocasiones, descartar versiones demasiado fantasiosas. En este filtro tuvo un papel fundamental la mirada de su padre, conocedor de la ciudad antigua. «Gente mayor lo vio y me dijo cómo eran realmente los sitios. Así vas afinando a través de comentarios. Mi padre me dio el visto bueno al producto final y, por su edad e implicación, es una referencia clave».

También especialistas locales en fotografía histórica, como Juan Carlos Porto, le trasladaron su respaldo. «Juan Carlos Porto me llamó; estuvo muy metido en temas de patrimonio y también me felicitó. Tiene una colección brutal de fotos», añade Morales.

Uno de los comentarios más repetidos entre quienes han visto el vídeo es la impresión que provoca recuperar la Vilagarcía abierta al mar, con zonas hoy irreconocibles, como el entorno de A Concha o la Marina. «Las antiguas son las que más diferencia muestran en el tema de los rellenos y los crímenes urbanísticos en pro de un progreso mal entendido. Ver el mar delante de la Marina es impresionante. Un comentario común de la gente es preguntarse cómo hemos cometido el crimen de crecer hacia el mar», concluye.

Un vídeo que enseña todo lo que se perdió

Para Morales, las imágenes de archivo refuerzan una idea que muchos historiadores locales llevan años defendiendo: «En las décadas de los 30, 40, 50 son las décadas de esplendor de Vilagarcía. A partir de ahí se empezó a canibalizar la ciudad, tirando casas preciosas porque de aquella no existía Patrimonio. En los 70 ya fue una masacre y un atentado urbanístico con la complicidad de todos».

Lugares como la playa de Vista Alegre, el puente de hierro, la Alameda y su entorno, A Baldosa o la calle Castelao, los lavaderos o la estación de ferrocarril, cobran vida propia en la creación de David Morales, quien firma sus propios trabajos como «Daviz» y subraya que «el vídeo no pretende dar lecciones, pero sí invitar a mirar con otros ojos lo que queda y lo que se perdió».

El eco del trabajo sorprendió incluso a su autor. «Lo colgué el martes a las 8 de la mañana y en menos de 24 horas ya me llegaron un montón de felicitaciones e interacciones», resume.

Más allá de la acogida, Morales insiste en que la IA está al alcance de cualquiera: «Animaría a la gente a que pruebe la IA porque es muy fácil. Usas dos herramientas, que incluso pueden ser gratuitas, y haces un montón de cosas».En su caso, este primer vídeo se hizo exclusivamente con fotos encontradas en internet, pero ya piensa en una segunda parte: «Este vídeo lo hice con fotos de internet, pero tengo pensado hacer una segunda parte con fotos de mi padre», anticipa para poner en valor todo lo antiguo.

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