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El precio del mejillón gallego en los puertos va a desplomarse

El «lacasito» ya bajó a 0,80 euros el kilo y puede caer hasta 0,65

El aumento de producción a medida que remita el episodio tóxico castiga a los bateeiros

El Intecmar abre los bancos marisqueros interiores de Pontevedra

Descargas de mejillón en el muelle deVilanova, ayer.

Descargas de mejillón en el muelle deVilanova, ayer. / FdV

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Entre los bateeiros nadie parece tener dudas, y de ahí su preocupación, respecto al desplome de precios que se avecina. El episodio tóxico que azota a Galicia desde mediados de octubre –sigue latente– llegó a cerrar prácticamente todas las bateas, generando un desabastecimiento de los mercados del que ya se informó en su momento.

Lo que sucede ahora es que el nivel de biotoxinas tiende a remitir, y a medida que esta tendencia se vaya extendiendo por las rías, el Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia (Intecmar) irá autorizando la apertura de más y más bateas.

Lo que va a suceder ya sucedió en situaciones similares a lo largo de la historia, y el resultado siempre fue el mismo: caída de precios.

Si todo marcha según lo previsto y se van produciendo aperturas de polígonos en los próximos días y semanas, las descargas en los muelles se multiplicarán en un corto plazo de tiempo.

Esto es tanto como decir que habrá tal abundancia de mejillón apto para llegar a los muelles que algunos compradores tratarán de pescar en río y revuelto y sacar tajada rebajando el precio ofertado en origen.

Y como el sector productor no está estructurado de forma que pueda contener las tarifas e incluso marcar cotizaciones mínimas –como se hace en la lonja de O Grove fijando en 13 euros el precio mínimo del centollo–, habrá bateeiros que accedan a «tirar el precio» para sacar el mejillón de las cuerdas cuanto antes.

Muchos no lo harán por capricho, sino por nerviosismo e incluso miedo, pues temen que lleguen fuertes temporales de invierno que puedan provocar más desprendimientos de mejillón ahora que las cuerdas están cargadas.

Así lo explican los bateeiros «de la ropa de aguas» y algunos de sus dirigentes, sabedores de que la falta de unidad del sector, su fragmentación y la carencia de una plataforma de distribución o central de ventas única –como las que fracasaron hace años, pero bien hecha– dejan al productor a merced del comprador.

Un barco cargado de sacos; mejillón que se
destina al mercado de fresco.  |  FdV

Preparación del mejillón en puerto para su envío a Italia y Francia. / FdV

Lo cierto es que la caída de precios ya empieza a notarse cuando solo hay tres polígonos abiertos en la ría de Vigo –en Redondela– y cuatro de Arousa, el Vilagarcía A y Pobra E.1, que abrieron el sábado, y los Vilagarcía B1 y Vilagarcía B2, autorizados a las cinco de la tarde de ayer.

Baste como ejemplo lo sucedido con el mejillón más pequeño, que en el argot se conoce como «lacasito» y es el preferido en muchas partes de Europa. Molusco de reducido tamaño –pueden llegar a entrar entre 70 y 80 piezas por kilo– que «ya bajó a 0,85 euros», como se pagaron ayer muchos de los sacos descargados.

«Pero algún comprador ya lo bajó a 0,80, y lo más probable es que siga bajando hasta 0,70 o 0,65 euros en esta vuelta al trabajo después de las toxinas, para después de Navidad caer en picado», explicaban ayer diferentes acuicultores gallegos.

Quienes recuerdan que el año pasado «fue también malo» y terminan diciendo que «el mercado ya no tira como antes, y no entendemos por qué, ya que el mejillón es el mejor marisco que hay, y el más económico».

Al hablar del bajo precio que tiene un producto tan versátil y rico como este, tanto en el ámbito culinario como desde un punto de vista nutritivo, hay que recordar que el año pasado se vendieron en Galicia 87.503 toneladas de mejillón «pequeño» con un precio medio de 0,71, junto a 27.574 toneladas del «mediano», a 0,79, y 14.786 de «grande», con una cotización media de 0,84.

El mercado de fresco (depuradoras) se llevó así 129.864 toneladas, el equivalente al 73% de la producción, con unos ingresos de más de 96 millones de euros, marcando un precio medio de 0,74.

FdV

Un barco amarrado en Vilanova para descargar mejillón de fresco. / FdV

Las casi 49.000 toneladas restantes declaradas el año pasado se fueron a industria (cocederos y conseveras), en este caso con unos ingresos de 32 millones de euros tras una cotización media de 0,66.

En octubre del año pasado se vendieron 20.453 toneladas de mejillón, y fueron casi 27.000 en noviembre; cantidades que están muy por encima de las descargadas en el presente ejercicio a causa del episodio tóxico y la elevada temperatura del agua en Italia.

Reaperturas para infaunales en vísperas de Navidad

El goteo de aperturas de polígonos bateeiros y bancos de infaunales como la almeja y el berberecho en el interior de las rías, que es la parte que más tarda en recibir las biotoxinas y la que antes se libra de ellas, benefició ayer a dos de las zonas de marisqueo situadas en el fondo de la ría de Pontevedra.

Más concretamente, la Zona IV.2, que corresponde al litoral de Poio, y la V, más cerca de A Barca. Quedan cerradas, por tanto, cinco de las siete zonas establecidas en la ría pontevedresa, entre ellas la zona IV.1, en Praceres.

En la ría de Vigo hay tres zonas abiertas y otras tantas cerradas, mientras que los bancos marisqueros de Arousa están abiertos en su totalidad.

En cuanto a las bateas, hay 43 polígonos cerrados . A los siete abiertos de Arousa y Vigo se suma el Sada 2.

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