Entrevista | David Carrera Director del centro Princesa Letizia
«Todos tenemos el mismo valor y todos merecemos que nos traten con respeto»
Como cada 3 de diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad con el objetivo de promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidad en todos los ámbitos de la sociedad, así como concienciar sobre su situación en todos los aspectos de la vida. David Carrera, director del centro de día Princesa Letizia en Vilagarcía, analiza la realidad de este colectivo

David Carrera, ayer charlando con un usuario del centro. / Iñaki Abella
Reconoce David Carrera que le cuesta pasar un día sin saber de sus alumnos en el centro de día Princesa Letizia de Vilagarcía. Además de director, reconoce que su vocación es la clave para poder desarrollar un buen trabajo en un campo, como es el de la discapacidad, con muchas para enseñar.
—Precisamente cumple 10 años al frente del centro de día Princesa Letizia.
Entré con 27 años y, como digo siempre, el tiempo vuela cuando uno se divierte. Había tocado varios palos previamente dentro del ámbito social, pero nunca había trabajado con discapacidad. Me encontré con un mundo tan agradecido y tan divertido que ya no me pude ir. Cuando conocí el centro supe que ahí había algo muy especial.
—¿Cómo fueron esos pasos previos en lo laboral?
Hice varias cosas porque estaba haciendo colchón en lo económico. Hubo un verano en el que limpiaba para Portos de Galicia por las mañanas y, por las tardes, trabajaba como monitor de tiempo libre. Ese año, barriendo en Portos, ganaba prácticamente lo mismo que ahora. Y es que para trabajar en el sector social tienes que tener una gran vocación, porque desde luego no lo haces por dinero.
—Siendo psicólogo, ¿cómo fue el salto a la dirección del centro?
Durante la carrera había pedido hacer prácticas porque quería conocer el ámbito de la parálisis cerebral, donde todo es más lento, los procesos requieren tiempo y, aún así, me enganchó. Luego seguí colaborando como voluntario hasta que un día me llamaron y me dieron la oportunidad de dirigir el centro de día Princesa Letizia. Me pareció una oportunidad enorme. Sentí que las cualidades que yo ponía en valor –escuchar, acompañar, estar..– eran muy valoradas en este sector. Y descubrí una vocación: hacer felices a los demás.
—¿Cómo definirías el centro que diriges?
El centro Princesa Letizia es lo que debería ser el mundo en general. Muchos tipos de perfiles conviviendo juntos, personas con mejores y peores días, como cualquiera. Es un centro en el que no se infantiliza ni se trata de forma reduccionista a nadie. Todos tenemos el mismo valor y todos merecemos que se nos trate con respeto.
—¿Que le gusta aportar a tu manera de hacer en el trabajo con la discapacidad?
Tengo compañeros en Amencer-Aspace que son grandes profesionales y que se centran y pelean cada día por objetivos concretos. En mi caso, he descubierto que tratar a la gente con normalidad, sin sobreproteger ni infantilizar, es más agradecido que vivir obsesionado con las metas. Yo siempre digo que el centro es el sitio más divertido de Vilagarcía.
—¿Cómo es un día tipo de trabajo y cuál es su momento favorito?
Las actividades de la vida diaria ya se comen gran parte de la jornada. Hay muchas tareas que hacer para cada alumno, pero dentro de esas rutinas siempre intentamos introducir algo distinto, que nos sorprenda: un taller de cocina, una salida, preparar un vídeo o, simplemente, escuchar música juntos. Mi momento preferido es esa hora de «buenos días» que tenemos para estar solos con el grupo. Hablamos, bromeamos y nos escuchamos y todos tienen su tiempo para expresarse.
—¿Cómo define el vínculo que se genera con las personas usuarias?
Es difícil de definir. Para mí es amistad lo que se genera. Veo gente que estudió conmigo y que gana más dinero en otros trabajos, otros horarios, y a veces me preguntan por qué no cambio. Me costaría muchísimo dejar de estar con mis chicos. Me cuesta incluso cogerme días libres porque nos tenemos mucho cariño. Se ha generado una amistad que es casi una codependencia: nos necesitamos para ser felices. No es lo más sano del mundo, pero es lo que me pasa.
—¿Qué le aporta vitalmente este trabajo?
Me permite reír, disfrutar y hacer el payaso... y eso incluso me hace mejor profesional. Son momentos increíbles cuando ellos te demuestran que son capaces de hacer algo que nadie esperaba. Hay cosas que te llegan al alma. El paso de lo que es el colegio al centro de día no es fácil, y ver esa evolución, ver como crecen y maduran, es algo que emociona.
—Coordina también el programa Respiros. ¿Qué supone para ellos?
Me llena especialmente coordinar los respiros de Vilagarcía. Conseguir que pasen un fin de semana durmiendo en el centro, pasándoselo bien con sus compañeros, es muy importante. Hemos tenido respiros en Sanxenxo, en Vigo y ahora en nuestro propio centro. Vilagarcía en verano ofrece un montón de actividades y nos lo hemos pasado súper bien. De ahí salen recuerdos para toda la vida. Y luego está la parte audiovisual, los vídeos virales que hacen los chicos, que también mola mucho.
—¿Cuáles son ahora los principales retos en discapacidad?
El principal reto es que el porcentaje de personas con discapacidad está subiendo y la esperanza de vida se ha alargado. Al mismo tiempo, vemos muchos patrones mixtos, como el autismo, que está creciendo a pasos agigantados. Me encuentro con familias que vienen y se echan a llorar porque los centros específicos tienen listas de espera de doce años. Las comunidades tienen que estar preparadas de verdad para trabajar con TEA y con otros perfiles, si queremos caminar hacia la plena integración.
—¿Qué cambios concretos reclamarías en recursos y servicios?
Para mí los ratios de atención deberían ir a mejor. La atención temprana debería alargarse más allá de los 16 o los 21 años y los criterios para recetar una silla de ruedas deberían ser más laxos. Necesitamos más recursos y, sobre todo, que la sociedad piense en ellos: cines, hoteles, aviones o restaurantes, en muchos casos, siguen sin contar con plazas ni adaptaciones. Nuestros chicos siguen sin tener alternativas para su vida y siguen siendo los eternos olvidados.
«La inclusión está calando en las nuevas generaciones»
—¿Nota cambios en la mirada de la sociedad hacia la discapacidad?
Las nuevas generaciones tienen más tolerancia y creo que esta inclusión está calando. La gente se va acostumbrando a ver personas con discapacidad y eso está muy normalizado, y me gusta. Cuando viajo y los veo súper integrados, arreglados, rompiendo tabúes que en España aún tenemos, me da mucha alegría. Ellos también quieren ir vestidos guapos y presumidos. Vamos dejando atrás ese estigma del «pobriño» y poniéndolos en valor, sin infantilizarlos.
—Si tuviera que lanzar un mensaje a la sociedad en un día como el de hoy, ¿cuál sería?
Que se atrevan a conocernos, a mirarnos a los ojos sin prejuicios. La sociedad se está perdiendo algo muy grande. Si nos miran con sinceridad, se van a llevar una sorpresa.
Suscríbete para seguir leyendo
- Un coche con heroína desató la operación con excavadoras de la Policía Nacional en Arousa
- O Grove: un centollo por 500 euros y una centolla, 390
- Galicia se sacude el episodio tóxico enviando mejillón a Italia y Francia
- Ordenan investigar al arquitecto municipal de Meaño por la planta de A Pedreira
- Un vilanovés investiga el efecto negativo de los tatuajes sobre el sistema inmune
- Chocan contra un viñedo y abandonan el coche en Cambados
- La colonia más grande de España de caballitos de mar en peligro vive en las Rías Baixas
- El precio del mejillón gallego en los puertos va a desplomarse durante los próximos días