La colonia más grande de España de caballitos de mar en peligro vive en las Rías Baixas
El Estado ultima la inclusión de la especie de hocico largo en el catálogo de amenazadas ante la regresión de sus poblaciones
El IIM-CSIC de Vigo ultima una investigación nacional y se une en consorcio para iniciar otra

Imagen aportada por una buceadora al proyecto con un ejemplar de hocico largo. / Laura Quesada
El caballito de mar de hocico largo va camino de la inclusión en el Catálogo español de Especies Amenazadas y las Rías Baixas son una zona de máximo interés para su conservación. De hecho, resiste una colonia que ahora mismo, con sus más de 40 ejemplares -una excepcionalidad-, ostenta el título de la más grande de todo el litoral español. Así lo cree el Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo (IIM-CSIC) que ha presentado un proyecto junto a otras organizaciones para seguir la evolución de esta y otras agrupaciones a nivel nacional.
El equipo formado por Miquel Planas, Sira Pereira y Jorge Hernández-Urcera tiene la sospecha tras años de investigación de estos signátidos. En los dos últimos ha sido a través de una iniciativa más potente que ha implicado la llamada ciencia ciudadana, es decir, observadores que aportan avistamientos (buceadores, pescadores…).
Se llama Hippo-DEC y está financiada por el Estado con el objetivo de ampliar la deficiente información existente sobre las poblaciones salvajes ante su preocupante regresión. En el Mar Menor se ha pasado de contarlos por millones a la práctica desaparición.
La especie de hocico largo (Hippocampus guttulatus) es una de las tres presentes en el litoral español; las otras son el común (H.Hippocampus) y el africano (H. Algiricus). Es la más abundante con diferencia y la primera en conseguir la meta común de la declaración como especie amenazada, lo cual conlleva algo fundamental para garantizar su futuro: una gestión activa, la obligación de establecer planes de conservación y presupuesto para medidas.
Todo esto lo explica el investigador Planas, que lleva desde 2006 enfrascado con este simpático pez que «antes en Galicia se veía casi en la orilla de las playas y ahora hay zonas donde está desaparecido».

Mapa de distribución de las poblaciones de caballitos de mar de Galicia. / IIM-CSIC
Con todo, aún detectan relativa abundancia en el sur de la comunidad y más concretamente en las Rías Baixas, que ofrecen hábitats ideales como «ensenadas protegidas y praderas de zostera donde encuentran alimento y protección frente a depredadores. Comparada con otras zonas es un santuario y junto a otras, es de interés para su conservación», añade.
De las observaciones recopiladas en estos años, más del 40% procedían de estas aguas, así que la implicación gallega en Hippo-DEC ha sido notable.
El equipo espera cerrar en febrero la base de datos para analizar «pormenorizadamente» toda la información y proponer luego la definición de zonas prioritarias donde actuar y las medidas a aplicar para garantizar que nuestros nietos conozcan a los caballitos de mar, pues la situación es poco alentadora. Solo ya por el cambio climático hay un estudio «bastante deprimente; alerta de que prácticamente van a desaparecer».
La «viagra» china
Las contribuciones que se hagan ahora para su conservación serán capitales y según el biólogo hay variables perjudiciales que, «modificándolas incluso muy poquito, podrían resultar suficientes para que se estabilice».
Asegura que es una especie bastante resiliente, pero el triste caso de la albufera mediterránea -aunque se está viendo algún repunte- ha demostrado que los fenómenos meteorológicos cada vez más adversos y la sobrepesca pueden extinguirla. «Nos contaron que hasta 2015 se permitía la captura y que sacaban hasta cuatro cajas diarias. Uno de sus destinos es el mercado chino, donde lo usan en su medicina tradicional y está pasando en Perú. Ciertamente tiene potenciales aplicaciones médicas, ¿pero compensa destrozarla?», se pregunta. Luego, señala creencias sin demasiado rigor científico, como un supuesto poder comparable a la viagra.
En el caso gallego todavía no existiría esta situación, pero reconoce que «uno de los grandes problemas es el empleo de artes de arrastre en la pesca artesanal porque es como pasar una depiladora sobre el fondo vegetal. No se desplazan mucho, son malos nadadores y una pequeña extensión ya puede suponer arrasar su casita », detalla el biólogo.
Pero esto también es una «ventaja» frente a la necesaria conciliación entre la preservación y una actividad fundamental para la economía local, pues «como no precisan grandes superficies, se podrían establecer pequeños parches protegidos de praderas marinas».

Miquel Planas, Sira Pereira y Jorge Hernández Urcera los investigadores del equipo. / Cedida
Según reconoce, lo «ideal sería eliminar actividades pesqueras en puntos de interés, pero son conflictos complejos, seguramente no se vaya a conseguir, y también es cierto es que hay otras muchas acciones para mejorar la calidad de sus hábitats y sobre todo debe hacerse un trabajo de educación ambiental y sensibilización».
Al respecto señala alternativas probadas como la repoblación con plantas «ex situ» en el Mediterráneo o la colocación de estructuras artificiales para que se instalen. De hecho, acaba de suscribir un acuerdo con el Puerto de Vigo para un estudio piloto con dos tipos.
El puerto arousano donde «nunca esperarías encontrarlos»
El proyecto Hippo-DEC financiado por el Ministerio de Transición Ecológica expira en junio de 2026 y el investigador Miquel Planas considera necesaria una segunda fase para poder tener históricos de evolución; un trabajo más en profundidad de esa parte que no se ve de estos proyectos, del análisis de miles de datos recopilados y con un fin que explica mediante un ejemplo.
«En la ría de Arousa, en el puerto de Ribeira, donde no esperarías encontrarlos, se llegaron a avistar 77 -el segundo lugar de toda Galicia-, pero no podemos mantener muestreos constantes en todas las zonzas, por eso es interesante seguir. Por decirlo de algún modo, es como si tuviéramos una foto fija y queremos un vídeo».
¿Y por qué son tan importantes?: «Además de por su valor biológico y ecológico -son muy diferentes al resto de este tipo de peces- son termómetros ecológicos. Cuando la población va a menos es como decir que ese hábitat tiene fiebre, está enfermo, se está destrozando», explica uno de los investigadores principales.
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