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La Policía Nacional regresa a Vilanova para un nuevo registro y detiene a una persona más

Los agentes, que el día antes practicaron siete detenciones, accedieron ayer a una vivienda de András ya registrada en junio

Un momento del registro realizado con excavadoras en una finca de Currás.

Un momento del registro realizado con excavadoras en una finca de Currás. / Iñaki Abella

A. G.

Vilanova

Una vivienda, una finca y un vehículo. Eso fue lo que registraron ayer agentes de la Policía Nacional en la parroquia de András, en Vilanova, un registro que se suma a los que sucedieron el día anterior en tres puntos de esta comarca, dos de ellos a escasos kilómetros. La vivienda en cuestión ya había sido «visitada» el pasado mes de junio en otra operación desarrollada por la Udyco, en la que se detuvo a dos personas que acabaron quedando en libertad tras declarar ante el juez. La vivienda estaba considerada por los agentes como un centro de distribución y menudeo de droga, algo que comprobaron tras detener a varias personas que procedían de ese lugar.

Como resultado de este nuevo registro –está por ver si vinculado con los tres efectuados el día anterior en Vilanova, Ribadumia y Pontecesures– habría al menos un detenido, que se suma así a los siete de la jornada previa.

Todos ellos pueden pasar a disposición judicial esta misma mañana, cuando sean reclamados por el Tribunal de Instancia número 2 de Santiago, que es el que instruye un caso sobre el que se ha decretado secreto de sumario.

La operación, desarrollada por agentes de las comisarías de Policía Nacional de Vilagarcía y Santiago, respaldadas por el Greco Galicia, se originó tras interceptarse una partida de heroína en las proximidades de la capital de Galicia en un vehículo hace ya algunas semanas. La incautación permitió tirar del hilo para dar con un viejo conocido de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, el vilanovés asentado en Ribadumia, Raúl Francisco Bóveda, considerado por la investigación como el cerebro de una organización dedicada supuestamente a la distribución de droga desde O Salnés a diferentes puntos de Galicia. Los agentes se centraron en dos propiedades de este individuo. Por un lado, el piso en el que reside con su familia en la calle Valle-Inclán de Ribadumia, donde los agentes y la comitiva judicial salieron con diferente documentación que podría aportarse a la causa que se instruye en el tribunal de instancia número 2 de Santiago.

Por otro, una finca situada en el lugar de Currás, en la parroquia vilanovesa de Caleiro. Allí, la Policía Nacional recurrió a dos retroexcavadoras ante la sospecha de que esa finca escondiese un zulo donde Bóveda podría guardar la droga u otro material relacionado con la supuesta organización. Junto a él también fue detenido otro familiar directo. Los agentes también realizaron registros en una vivienda en la zona de Infesta, en Pontecesures, donde se habrían registrado algunas de las detenciones de la operación, hasta sumar un total de siete, aunque no se descarta que esta cifra pueda ser más amplia.

Bóveda ya fue condenado en 1997 por un delito contra la salud pública y, según figura en la sentencia también obran antecedentes de otras tres detenciones en Noia, Cambados y Vilagarcía en relación con presuntos delitos de tráfico de drogas. En 2012 volvió a sentarse en el banquillo acusado de un presunto delito de blanqueo de capitales procedentes del tráfico de drogas, una acusación de la que acabaría absuelto, al considerar el tribunal que le juzgó que las pruebas recopiladas en la investigación no eran suficientes para su condena. El vilanovés llegó a justificar sus ingresos en la práctica del furtivismo, especialmente el de la vieira. También acabaría condenado a tres años y medio en 2015.

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