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O Grove: un centollo por 500 euros y una centolla, 390

El macho, capturado por el barco «Lucía del Carmen», pesó 4,9 kilos

La hembra, de 2,6, cayó en las redes del «Nicole»

Fueron adquiridos por Mariscos Lukas y Mariscos Gallego

La subasta solidaria de los mejores centollos de O Grove, esta tarde.

La subasta solidaria de los mejores centollos de O Grove, esta tarde. / Iñaki Abella

Manuel Méndez

Manuel Méndez

O Grove

¿Puede la «parejita» de centollos pagarse a 890 euros ? Pues si. Sucedió esta tarde en la lonja de contratación de O Grove, que es la que marca históricamente las cotizaciones más altas de Galicia con el «rey de los mariscos».

En este caso se pagaron 500 euros por un macho de 4,940 kilogramos de peso, mientras que la centolla, que pesaba 2,630, costó 390 euros. Es decir, que se cotizaron a 101 y 148 euros el kilo, respectivamente.

En cualquier caso, esto tiene truco, pues no se trataba de la subasta de siempre –en la que se pagan cerca de 40 euros el kilo en días buenos–, sino que eran los ejemplares ganadores del tradicional y mediático concurso de centollo vivo, que organiza cada año la cofradía de pescadores mancomunada de San Martiño, al abrigo de las jornadas de exaltación del preciado crustáceo que promueve Empresarios Grovenses de Bens e Servicios (Emgrobes).

Tania, la vendecora de OCP-Mariscos Gallego que se hizo con la centolla, por 390 euros.

Tania, la vendecora de OCP-Mariscos Gallego que se hizo con la centolla, por 390 euros. / Iñaki Abella

El hecho de presentar a concurso los dos ejemplares más «hermosos» tenía premio. De ahí que el barco «Lucía del Carmen», en el que se pescó el macho, y el «Nicole», que capturó a la hembra, se llevaran 150 euros y diploma acreditativo, para cada uno.

Fue una vez fallado ese concurso cuando se hizo la subasta de los ejemplares ganadores, tratando con ello de recaudar fondos para ayudar a los más necesitados a través de Cáritas. En esa subasta solidaria es en la que se pagaron los 500 euros por el macho y se abonaron 390 por la hembra.

Un momento del concurso.

Un momento del concurso. / Iñaki Abella

El primero fue adquirido por la firma grovense Mariscos Lukas, la misma que el día 10 se quedó con el primer lote de centollo de la temporada, pagándolo a casi 35 euros el kilo, para venderlo al restaurante D’Berto, el preferido del rey emérito en O Grove.

En cuanto a la centolla, los 390 euros fueron abonados por Tania, la popular vendedora de Mariscos Gallego en la plaza de abastos de Vilagarcía de Arousa, que también había adquirido la hembra ganadora del año pasado, aquella por más de 500 euros.

«Lo que queremos con esta compra es colaborar con Cáritas, ayudar a visibilizar el centollo de O Grove, que nosotros trabajamos siempre, y, lógicamente, pretendemos darnos a conocer», explica el propietario de Mariscos Gallego-OCP, que mañana tiene previsto exponer la valiosa centolla y el diploma correspondiente en el mercado municipal de abastos vilagarciano.

Este concurso solidario de centollos vivos se hizo aocmpañar de un homenaje a Jacobo Otero Prol, el pescador de centollo ya jubilado elegido este año por la cofradía de pescadores San Martiño para protagonizar las jornadas de exaltación del «rey de los mariscos».

Como cada mes de noviembre, el pósito «tiene un cariño» con uno de los históricos del sector, en este caso un vecino de 74 años que se jubiló a los 60 y empezó a pescar centollo con solo 14. Aunque fue a partir de los 16 cuando lo hizo de manera totalmente profesional, enrolado en el barco de sus hermanos, el «Ángel-Alberto».

«Estoy muy agradecido y emocionado por este premio porque no me lo esperaba, y siempre es un orgullo que la gente con la que trabajaste toda la vida te haga un homenaje así», explicaba esta tarde Jacobo Otero, antes de recoger en la lonja el diploma y la insignia con forma de centollo de oro que lo acredita como maestro «centoleiro».

El alcalde y el vicepatrón mayor, flanqueando al marinero jubilado.

El alcalde y el vicepatrón mayor, flanqueando al marinero jubilado. / Iñaki Abella

Un lobo de mar que pescó centollo en el barco «Carrumeiro» desde 1978 hasta 1984, cuando empezó a hacerlo en el «Atlántico». Fue en este último barco en el que se retiró, dejando el timón a Javier, uno de sus cuatro hijos.

Un patrón por cierto, que «está desanimado porque el mar está esquilmado y ya no hay la ‘fartura’ de antes», explica el padre.

«Se abrió la veda del centollo el otro día y ya casi no queda, como también escaseó el marisco y el pescado –puntualiza Jacobo Otero–, quizás porque antes andábamos al mar con 75 nasas y 45 aparejos, y ahora hay planeadoras con 200 o 300 nasas y 500 aparejos».

Esto lo lleva a decir que «antes se respetaba el mar mucho más que ahora», pero también a destacar que el centollo de O Grove «tiene una calidad enorme».

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