25-N
Una lista pública de maltratadores reincidentes, la meta legislativa de Las Bertis
Las víctimas de un mismo hombre, entre ellas una arousana, se unen: «En la tercera condena le impusieron trabajos a la comunidad y nos pareció un pitorreo. El sistema fallaba»

Un momento de la manifestación de la asociación O Soño de Lilith en Vilagarcía. / Iñaki Abella
«Aitor, 42 años, 1,75 metros de altura y suele llevar una guitarra española». Esto y una foto es el contenido de una alerta que desde hace meses recorre las redes sociales para advertir a las mujeres del mundo de un maltratador condenado que desde septiembre está en busca y captura porque tiene pendiente un juicio tras la denuncia de su última víctima. Una vecina de Vilagarcía que lo conoció en los tiempos en los que este hombre, que «parece la joya de la corona cuando lo conoces», llegó a Catoira, procedente de Ferrolterra y dejando tras de sí un reguero de mujeres «rotas» que decidió dar un paso adelante y desenmascararlo.
Son de diferentes partes de Galicia y de fuera, y la historia de cómo acabaron uniéndose está contada en un cortometraje presentado ayer como parte de los actos de Feministas de Catoira y que se suman a los otros realizados en O Salnés y el Ullán. Hablan desde el anonimato público –no para Aitor–, pero ya sin miedo a las consecuencias; «a ir por la calle y pensar que él puede venirte por detrás y hacerte algo, a vivir con esa incertidumbre», cuenta una de ellas. Y es que solo quieren evitar a otras el sufrimiento de violencia psicológica y física que vivieron y por eso crearon esta red de alerta bajo el nombre ficticio de Berta Dopico Fajardo.
Pero sobre todo buscan un cambio, así que actualmente trabajan con una jurista en la redacción del borrador de un proyecto no de ley que presentarán ante el Parlamento con el objetivo de que «se cree una lista pública de maltratadores reincidentes y persistentes, hombres que cuenten con dos sentencias condenatorias porque no aprenden nada tras salir de la cárcel, ni tras los cursos, no salen reformados, a veces es peor. Sucede en el caso de Aitor, acrecienta su rencor, nos echa la culpa por denunciarlo, es un sociópata», exponen desde este grupo apodado Las Bertis.

Otro momento de la «marcha ruidosa». | Iñaki Abella
Relatan que se conocieron por fuerza mayor y se unieron por necesidad, cuando una de ellas seguía sufriendo el acoso de esta expareja a través de las redes sociales, usando páginas falsas incluso, y hasta que dijo basta y encontró a otras víctimas.
Al principio, solo querían advertir porque «siempre sigue el mismo modus operandi e incluso perfecciona su técnica», pero llegó un momento en que decidieron pasar a la acción. «El sistema fallaba, seguía actuando impunemente y a pesar de tener dos sentencias con penas de prisión, en la tercera le impusieron horas de servicio a la comunidad porque no convivían juntos. Nos pareció un pitorreo teniendo en cuenta sus antecedentes. La Guardia Civil, la Policía Nacional... Nos apoyan mucho sí, pero lo siento, nos vamos a defender nosotras. Estamos convencidas de que, de otro modo, seguiría por Ferrolterra», resumen.
También dan un terrible dato y es que retrotraen su primer caso a hace casi 20 años. Así, hay «gente que nos pregunta, pero ¿cómo te dejaste?», cuenta una de Las Bertis con indignación y destacando que las autoridades les llegaron a reconocer que «es el peor agresor» de la zona donde viven.
La relación de relatos que quitan el sueño incluye desde retirarse el preservativo sin conocimiento ni consentimiento de la pareja, con el resultado de que «nos contagió el virus del papiloma a casi todas», hasta amenazas «de muerte», agresiones y vejaciones de todo tipo, incluyendo a una pareja embarazada, lo cual resultó en la condena mayor, de cinco años de prisión.
«No fue mi culpa»
Las secuelas físicas y psicológicas les han dejado tocadas, pero no hundidas: «Nos estamos arriesgando sí, pero por lo menos hemos podido desenmascararlo y eso nos da cierto alivio. Y si conseguimos que el proyecto salga adelante, por lo menos habrá valido la pena».

Asistentes a la protesta vilagarciana. | Iñaki Abella
Su valentía es la de otras muchas supervivientes que ayer pusieron cara a esta lacra social alzando la voz por ellas y «por todas». Así se expresaba una de las componentes de la manifestación de protesta convocada en Vilagarcía por O Soño de Lillith.
Rompiendo el silencio que «mantuve durante mucho tiempo», contaba esta arousana; hasta que aprendió que «no cura, solo aprieta», así que «aquí estoy de pie y hoy no hablo desde la herida, sino desde la fuerza» porque «descubrí algo que antes me costaba, que no fue mi culpa».
Otras asociaciones arousanas con actos son Esmar Non á violencia y Féminas en Acción de Vilanova, entre otras.
Mucho ruido para reivindicar medidas en Vilagarcía
El colectivo feminista O Soño de Lilith recorrió ayer parte del centro urbano de Vilagarcía para clamar contra las violencias contra la mujer y la «institucional», además de exigir medidas para impulsar una igualdad real y plena.
Fue durante su conocida marcha ruidosa, que sonó al ritmo de tambores en su trasiego, reivindicando el derecho de las mujeres a vivir libres y sin miedo, pero también con un gran listado de medidas dirigidas a las administraciones.
Durante la lectura de su manifiesto reclamaron lar retirada de la patria potestad a los maltratadores con sentencia firme y el fin de la custodia compartida, además de juzgados especializados en número, una «coordinación real» y acciones que pongan fin a la «violencia económica que sufren las mujeres» ante el «sistema capitalista patriarcal», entre otras cuestiones.
También se acordaron de la trabajadora del Servizo de Axuda no Fogar asesinada hace unos meses.
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