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Músicos y coristas honran a su patrona en la misa de Meaño

La iglesia acoge un emotivo acto en el que tres acordeonistas interpretaron «Fisterra», «A Churrusquiña» y «La Valentina»

Un momento de la misa, con los acordeonistas. |  T.H.

Un momento de la misa, con los acordeonistas. | T.H.

Meaño

La parroquia de Meaño honraba ayer domingo a Santa Cecilia, patrona de los músicos, precisamente con música de acordeones y coro. Los actos consistieron en una misa solemne y una comida de confraternidad entre acordeonistas y coristas que asumen esta celebración en un concello con mucho tirón musical, pero sin la implicación de las bandas de música, que desde 2013 abdicaron de la vertiente religiosa.

Y ayer, en una humilde misa solemne, cantada por el coro parroquial San Xóan de Meaño bajo la dirección de la grovense María Díaz, tocaba procesión portando a la santa, al paso de la marcha de un trío de acordeonistas del grupo Rías Baixas.

Después, de nuevo dentro del templo y antes de la bendición, el trío integrado por Pablo Dovalo, Antonio Folgada y François Triñanes, emocionó desde la entrada al ábside entonando con los feligreses el «eu tamén choro, eu tamén choro / cando non me alumean meu ben esos teus ollos / Cando non me alumean, meu ben / eu tamén choro» del «Fisterra» de Treixadura.

Le siguió la jota gallega «A Churrusquiña», y ante la insistencia de un bis por parte de párroco y feligreses, ofreció el corrido de tiempos de la Revolución Mexicana «La Valentina».

«Esta celebración se mantiene gracias a la tenacidad a Pablo Dovalo», reconocía el feligrés y corista Ramón Domínguez, Tito. «Cuando el no esté, esto se acabará».

Y es que a sus 84 años, Pablo Dovalo es el principal valedor de la causa por mantener viva una tradición que coro y banda impulsaran en los años 80.

Tras la misa, una treintena de personas, entre músicos, acordeonistas y acompañantes, compartieron mesa y mantel en la parrillada O Compadre, en Dena. Tras los postres, no faltaron las canciones secundadas por el acordeón, convirtiendo el evento en una convivencia entrañable. Ese puñado de músicos es el que se aferra a mantener su fidelidad con la santa.

Fue la creciente secularización la que motivó que la banda se desvinculara de la vertiente religiosa. La celebración por parte de la banda se centra ahora en uno de sus grandes conciertos del año que, en este, tendrá lugar el sábado 6 de diciembre en el Auditorio de Ribadumia.

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