La cofradía de Vilanova cuestiona el sistema de control de las biotoxinas
El jueves se extrajeron 200 kilos de almeja que hubo que devolver al mar
El patrón sostiene que nadie avisó de que la zona estaba cerrada

La almeja devuelta el jueves al mar por proceder de una zona cerrada por biotoxinas. | Iñaki Abella

La semana pasada FARO DE VIGO informó de que las mariscadoras de la cofradía de Vilanova habían estado extrayendo almeja en una zona cerrada por presencia de biotoxinas, por lo que tuvieron que devolver al mar unos 200 kilos.
Aunque aquel día la cofradía no dio explicaciones, a pesar de que este diario trató de recabarlas, el patrón mayor de la misma, Rosalino Díaz Calvo, quiso pronunciarse hoy al respecto. Y lo hizo dejando entrever sus dudas sobre el sistema de seguimiento dependiente del Instituto Teconológico para el Control del Medio Marino de Galicia (Intecmar).
Por un lado, Lino Díaz asegura que su cofradía no tuvo conocimiento de que la zona de trabajo estaba cerrada hasta «pasadas las nueve de la mañana» del pasado jueves, «y dado que las mariscadoras estaban avisadas para bajar a la playa a las 8.30 fue imposible impedir que lo hicieran».
Y no solo eso, sino que «esta cofradía no tenía ningún aviso por parte de nadie de que se podía cerrar dicha zona».

La almeja llegó a pesarse en la lonja. / Iñaki Abella
Respecto a esto, hay que decir que el Intecmar ya comunicó pasadas las nueve de la noche del día previo –el miércoles 19– que «en base a los resultados preliminares obtenidos en el día de hoy se avisa de que mañana, 20 de noviembre, se procederá a realizar un cierre cautelar de los moluscos infaunales de la Zona Arousa VI». Y así se recogió aquella misma noche en la edición digital de FARO.
Dicho de otro modo, que el aviso de cierre existía, aunque la cofradía, fuera por las razones que fuera, no supiera del mismo y permitiera que las mariscadoras estuvieran trabajando en balde.
Y esto es tanto como decir que, efectivamente, «la cofradía dejó salir a faenar a sus mariscadores sin percatarse o sin alertarlos de que la zona de trabajo estaba cerrada o a punto de estarlo», que es lo publicado en su día y no parece haber gustado al pósito.

La devolución de la almeja al mar. / Iñaki Abella
Otra de las reflexiones llamativas de Lino Díaz es que «la almeja que se devolvió al mar estaba en perfectas condiciones sanitarias», para añadir que «esta cofradía está recibiendo continuos resultados de muestreos de zonas de trabajo que ponen en duda la afectación del producto extraído».
Lo que quiere decir el patrón es que aunque el Intecmar ordene el cierre de un banco marisquero, los análisis que hace por su cuenta la cofradía pueden indicar que la toxicidad no afecta a su productos.
En el caso de los 200 kilos devueltos al mar el jueves, esgrime la cofradía de Vilanova que «fue simplemente una decisión del Intecmar tomada como medida preventiva».
Es decir, como se hace tantas veces para evitar problemas de salud pública –para eso están regulados por ley los cierres cautelares–, lo cual en este caso demostró que el sistema de control de las Consellerías de Mar y de Sanidade funciona.

Una de las técnicas del Intecmar revisando un episodio tóxico.
Eso sí, en otra parte del comunicado remitido esta mañana a FARO por el patrón mayor para exponer su posicionamiento, espeta que, si bien sostiene que la cofradía no sabía nada del cierre del banco marisquero, fue la propia cofradía la que alertó a Gardacostas de que la almeja se estaba pesando en lonja «para ponernos de acuerdo y devolver el marisco al mar», lo cual no habría sido necesario si procediera de una zona autorizada.
El episodio tóxico otoñal resiste
La Zona VI de la ría de Arousa se cerró el día 20 con carácter cautelar, dado que la cantidad de células puede aumentar o descender de forma repentina, y de ahí la adopción de este tipo de medidas preventivas en el Intecmar, tratando de evitar a toda costa que llegue al mercado marisco contaminado.
Esa misma zona reabría el sábado, mientras que ayer se cerraba, también para infaunales y a causa de las toxinas lipofílicas, la Zona IV de la misma ría arousana.
Quiere esto decir que los cambios pueden ser muchos cuando los niveles de toxicidad se mueven en los márgenes legalmente establecidos.
Pero también significa que el actual episodio tóxico otoñal se resiste a desaparecer, tanto en lo referido a esos bancos marisqueros como a las bateas de cultivo de mejillón.
Para entender mejor el estado actual del episodio hay que decir que a media tarde seguían cerrados los bancos de infaunales de Corcubión–salvo para navaja y longueirón– y tres de los siete existentes en Arousa, correspondientes a los espacios situados desde O Grove hacia el exterior y a la altura de Ribeira, A Pobra y Boiro.
Estaban abiertos, por ejemplo, los de Vilanova, Cambados, A Illa y Vilagarcía.Mientras tanto, sigue prohibida la extracción de almeja y berberecho en toda la ría de Pontevedra y en buena parte de la de Vigo, salvándose las zonas situadas más hacia el interior.
En cuanto a los polígonos mejilloneros, permanecen abiertas las cien bateas de Sada y las del polígono Vilagarcía A, lo cual confirma el desabastecimiento que padece el sector, ya que son más de 3.000 las que siguen cerradas a causa de toxinas lipofílicas como la diarreica (DSP).
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