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O Grove, donde San Vicente perdió los colores y un retablo

El estudio realizado por la Xunta para reparar la iglesia meca desvela curiosidades históricas como su coste, que en su día estuvo calada de blanco, el santo tenía color y que hay un retablo desaparecido

El conselleiro y el cura párroco de San Vicente y detrás, donde habría estado el retablo. |  FdV

El conselleiro y el cura párroco de San Vicente y detrás, donde habría estado el retablo. | FdV

O Grove

La iglesia de San Vicente de O Grove es uno de los bienes patrimoniales más destacados de la comarca de O Salnés. Un templo barroco que ofició su primera misa hace 254 años. Las obras no habían acabado, pero se ve que había prisa por estrenar el culto granítico que daba una segunda vida a las piedras de su antecesor, en el yacimiento de Adro Vello, y que costó 23.000 reales de vellón.

Desde entonces ha sido sometido a diferentes actuaciones, pero no tan importantes como la prevista por la Xunta para zanjar las patologías y alteraciones que la llevan camino del daño irreparable.

Unos 205.000 euros que financiará la Consellería de Cultura, cuyo titular estuvo ayer en la zona para hablar del proyecto avanzado por este diario y que parte de un completo informe y análisis del inmueble, al que no le sientan nada bien la brisa marinera, que en esta parte del litoral es un viento de fuerza. Esto y el empleo de morteros inadecuados en anteriores reparaciones han provocado con los años una concentración de sales solubles en la fachada que se han llevado por delante una de las manos de la escultura del patrón.

También han causado la pérdida del relevo de las molduras que decoran la puerta de la entrada principal que preside este San Vicente, que además, un día estuvo pintado.

Investigadores de Vigo

Cuando los expertos revisaron la iglesia comprobaron que había unos restos de color crema en el manto y los incluyeron entre las muestras enviadas al microscopio del grupo de investigación de recursos minerales de la Universidade de Vigo (GessMin), que encontró trazas que, típicamente, se encuentran en pinturas murales, certificando que la imagen «estuvo policromada en algún momento».

Vista de los restos de color hallados en el manto de la talla |  FdV

Vista de los restos de color hallados en el manto de la talla | FdV / FdV

Y no es todo. Había más color en este templo, que desde hace años luce el gris de la piedra granítica desnuda. Los antiguos libros de fábrica del siglo XIX hablan de intervenciones repetidas para «dar cal para blanquear la iglesia». Por lo menos, la torre y la hornacina donde reposa el santo, como refleja la documentación y los análisis de fachada realizados ahora. Tampoco se sabe en qué momento se retiró esta cobertura.

También se han hallado rastros que confirman una cuestión poco conocida por el público general, y es que tuvo un retablo en el alta mayor, hoy ocupado por un Cristo en crucifixión. En el arco se hallaron restos de posibles policromías, que estarían relacionadas con este montaje, pero sobre todo, porque los libros refieren unas tareas para pintar este elemento, «actualmente desaparecido».

Durante su visita, el conselleiro José López Campos reafirmó el compromiso de la Xunta con «la protección de nuestro patrimonio cultural». De Galicia en general y de esta parroquia en particular, dijo recordando la reciente puesta en valor del yacimiento de Adro Vello con la inauguración en agosto del aula interpretativa, entre otras cuestiones. Estuvo con el párroco, Juan Ventura Martínez, y vecinos y autoridades

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