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Sancionan a dos policías por no detener a una persona agresiva en el Hospital

Los agentes fueron suspendidos de sus funciones durante 20 días

Los hechos sucedieron en 2022, cuando redujeron a un enfermo psiquiátrico fuera de control, pero sin arrestarlo

Coche policial en el Hospital do Salnés. |  Iñaki Abella

Coche policial en el Hospital do Salnés. | Iñaki Abella

Vilagarcía

Dos policías nacionales han sido sancionados por una intervención que realizaron en el Hospital do Salnés la madrugada del 20 de julio de 2022. Sobre las 5.20 horas fueron alertados de la existencia de un hombre muy agresivo en el Hospital do Salnés que, presuntamente, estaba amenazando al personal sanitario con un porta sueros y una navaja, y que había causado destrozos en el centro.

Acudieron al punto tres policías nacionales, y redujeron al hombre, un paciente psiquiátrico que en ese momento se encontraba fuera de sí. Tras reducirlo, engrilletarlo y quitarle una pequeña navaja que portaba, los agentes ayudaron al personal médico a sedarlo, y se fueron del Hospital, dejando al hombre aislado. De vuelta en la Comisaría, cubrieron un parte de intervención.

Sin embargo, sus superiores jerárquicos consideraron posteriormente que su intervención había sido insuficiente. Entendían que deberían haber detenido al hombre, tomado declaración a los testigos o víctimas y realizado una valoración de los daños. Por este motivo, la Dirección General de la Policía les impuso una sanción de suspensión de funciones durante 20 días al entender que habían cometido una infracción grave por no haber realizado adecuadamente la intervención.

Los policías, que en ese momento tenían su centro de trabajo en la Comisaría de Redondela, presentaron un recurso, que acaba de fallar en su contra el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Los agentes argumentaban que habían cumplido el protocolo habitual en las actuaciones humanitarias, que ninguna persona presente en el Hospital les había manifestado haber sido víctima de amenazas, y que no habían valorado los daños porque su actuación se ciñó al área de Urgencias, y la mayor parte de los destrozos habían sido en otros puntos del centro hospitalario.

Sin embargo, los magistrados del alto tribunal madrileño han rechazado todas las argumentaciones de los funcionarios, y respaldan la resolición administrativa de la Dirección General de Policía. En este sentido, los jueces consideran que había razones justificadas para haber detenido al hombre exaltado, y para haber cumplimentado un atestado judicial, y no un simple parte de intervención.

Argumentan al respecto que el hombre debió ser arrestado porque «existían fundadas sospechas de su participación en un hecho delictivo»; que estaban bien constatados los destrozos; y que el paciente sujetaba un porta sueros metálico y hasta una navaja «en actitud amenazante», llegando a proferir amenazas, «al personal médico, los agentes actuantes y el vigilante de seguridad». Por ello, los magistrados entienden que los policías no solo no adoptaron «una actitud diligente», sino que su «completa y total ausencia de determinación» pudo dejar en peligro al personal sanitario o suponer mayores destrozos en el centro hospitalario.

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