Devuelven al mar 200 kilos de almeja extraída en una zona cerrada por biotoxinas
Las mariscadoras de Vilanova vieron cómo se perdía el trabajo de toda la mañana
La toxina diarreica, que mantiene bloqueadas las descargas de mejillón, se ceba ahora con los infaunales
Lo sucedido demuestra que el sistema de control de Mar y Sanidade funciona

La devolución al mar de la almeja interceptada en la lonja de Vilanova, tras ser pesada, por proceder de una zona cerrada por biotoxinas. / Iñaki Abella

El episodio tóxico otoñal está causando estragos. El aumento diario de los dinoflagelados que desencadenan toxinas lipofílicas como la diarreica (DSP), provoca cierres constantes de bancos marisqueros que se suman a la prohibición de extracción de mejillón en prácticamente toda Galicia, con más de 3.000 bateas clausuradas desde hace días en 48 polígonos, dejando solo 3 abiertos en la comunidad.
Con el sector mejillonero bloqueado por completo, todas las miradas se centran ahora en los bancos de infaunales –los bivalvos que viven enterrados en sustrato–, ya que los cierres de estas zonas siguen aumentando. Y todo hace pensar que irán a más en próximas jornadas.
A veces, esos cierres son tan repentinos –se producen a medida que se van conociendo resultados analíticos– que hay cofradías o agrupaciones que dejan a sus mariscadores salir a faenar sin percatarse –o sin alertarlos– de que la zona de trabajo está cerrada, o a punto de estarlo.

La almeja fue trasladada en lancha para ser resembrada. / Iñaki Abella
Sucedió esta mañana en Vilanova de Arousa, donde las mariscadoras madrugaron y desafiaron a las gélidas temperaturas para extraer 190,40 kilos de almeja japónica y 5,25 de almeja fina, entre otros bivalvos.
Se supo a las 21.30 horas
Parece que la cofradía no avisó al sector de que la Zona VI, en la que trabajaban estaba cerrada, a pesar de que el Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino (Intecmar) sí advirtió de la situación y lo comunicó por los cauces habituales ayer por la noche, como ya informó FARO DE VIGO en su edición digital a eso de las 22.00 horas.
Y claro, los mariscadores de a pie vilanoveses madrugaron para ir a trabajar y horas después acudieron a la lonja para pesar sus capturas –resultaron ser algo más de 200 kilos de bivalvos– con intención de venderlas. Pero se toparon con la «sorpresa» de que habían estado recogiendo aquel marisco desde las ocho de la mañana en una zona cerrada por biotoxinas.
Gardacostas
De ahí la intervención de la Consellería do Mar a través del servicio de Gardacostas de Galicia, que tras informar al sector de que había estado faenando en zona cerrada, hizo que todo el producto fuera devuelto al mar, en la misma zona de la que había salido.

Momento en que resiembran la almeja en la misma zona de la que había salido. / FdV
Dicho de otro modo, que las mariscadoras tiraron su trabajo por la borda a causa de este episodio tóxico, dejando patente que el sistema de control existente en Galicia funciona y evita que llegue al mercado producto que no reúne las condiciones sanitarias requeridas.
De ahí que se insista siempre en la necesidad de adquirirlo solo por los cauces reglamentarios, porque de este modo se frena la introducción en los mercados de mercancía que puede resultar tóxica. En el caso de la toxina diarreica que actualmente afecta a las rías, provocando diarreas, náuseas, vómitos, dolores abdominales y escalofríos, detectándose los síntomas casi de inmediato tras ingerir los moluscos.
Dicho de otro modo, que la almeja capturada de forma legal no llega al mercado contaminada, y si es extraída en zona afectada, como sucedió ayer, es detectada y devuelta al mar para evitar problemas de salud pública.
Por el contrario, si alguien consume almeja de esa misma zona que ha sido capturada por furtivos y comercializada ilegalmente, lo más probable es que pueda necesitar un médico.

La almeja frenada en la lonja vilanovesa antes de su salida al mercado. / Iñaki Abella
La buena noticia, hay que insistir, es que el sistema de seguimiento y seguridad alimenticia de las Consellerías de Mar y Sanidade, a través de Intecmar, funciona correctamente, de ahí que se impida sacar producto de zonas afectadas por toxicidad y se devuelva al mar en caso de ser interceptado.
Ni que decir tiene que todo esto propicia el desabastecimiento de las empresas depuradoras de moluscos, algunas muy sorprendidas por lo sucedido ayer en Vilanova, y deja sin producto a los mercados.
Ceses de actividad
Más aún teniendo en cuenta que hay zonas completamente cerradas por cese de actividad y/o paro biológico, como sucede con los bancos marisqueros de la cofradía de pescadores mancomunada de San Martiño.
Como ha estado advirtiendo FARO en las últimas semanas, ese desabastecimiento resulta especialmente preocupante a las puertas de Navidad, y más aún cuando todo indica que puede prolongarse en el tiempo.
Vigo
Baste remitirse al informe sobre identificación y cuantificación de fitoplancton tóxico en agua de mar emitido ayer por el Intecmar, pues, como sucedió con los anteriores, alerta de un nuevo y «significativo» incremento de «Dinophysis», es decir, los dinoflagelados causantes de la toxina diarreica (DSP) que protagoniza este episodio.
Un aumento de células apreciable en estaciones oceanográficas de la ría de Vigo como Liméns, Moaña, Chapela, Boca Sur, Boca Norte y Samil, al igual que sucede en Baiona.
Pontevedra y Arousa
También en las estaciones pontevedresas de Aldán, Boca Sur y Aldán Interior, en la de Sada y en las arousanas de Cabo de Cruz (Boiro), Xidoiros, Vilanova y Aguiño.
También en las estaciones costeras se aprecian incrementos de toxicidad, sobre todo en la de Baiona y la de Prioriño, situada en la ría de Ferrol.
En resumen, que permanecen cerrados 48 polígonos bateeiros, los bancos de infaunales de Corcubión, dos de las tres zonas marisqueras de Muros-Noia, todas las de Pontevedra, cinco de las siete que hay en Vigo y las Zonas I y VI de Arousa.
La última de ellas, que es donde trabajaron inútilmente ayer las mariscadoras vilanovesas, es la comprendida entre la fachada costera de Vilanova y Cambados y la de A Illa, incluyendo espacios como O Sarrido y O Castelete.
A última hora del día el Intecmar procedió al cierre de la Zona I de Arousa también para los pectínidos, es decir, la zamburiña y la volandeira.
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