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Los bateeiros aprovechan el desabastecimiento de mejillón

Con el parón provocado por las biotoxinas buscan alternativas

Algunos productores reparan las bateas destrozadas por el temporal

Parte del sector se ocupa de labores de reparqueo y desdoble

Cerrados dos bancos marisqueros más

Bateeiros realizando trabajos de reparqueo de mejillón y desdoble de cuerdas en una batea, ayer.

Bateeiros realizando trabajos de reparqueo de mejillón y desdoble de cuerdas en una batea, ayer. / FdV

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Los últimos temporales destrozaron un buen número de bateas en las Rías Baixas, donde las biotoxinas marinas siguen su avance y mantienen cerrados todos polígonos mejilloneros excepto dos localizados en Arousa.

Con este panorama, y a la espera de que el día 1 comience la campaña de recolección de cría –la semilla del mejillón–a los bateeiros, depuradores, conserveros y consumidores solo les queda esperar a que el episodio tóxico otoñal amaine, y confiar, sobre todo, en que lo haga más pronto que tarde, para al menos salvar la campaña de Navidad.

Una campaña, por cierto que ya se está viendo afectada, puesto que pensando en esas fiestas los clientes italianos del mercado de fresco suelen hacer sus pedidos de mejillón «reparcado» en noviembre.

Al igual que demandan mejillón gallego de reparqueo –el que se introduce en sacos y se deja varios días dentro del agua antes de enviarlo al país transalpino– tanto en septiembre como en octubre.

Una demanda que este año fue mucho menor, ya que, como se explicó en su momento, la elevada temperatura del agua en el mediterráneo –hasta cinco grados más que en Galicia– hacía que el producto de las bateas atlánticas se muriera o aguantara menos, lo cual redujo el volumen de pedidos.

Así pues, con la campaña otoñal de Italia bajo mínimos, con la navideña amenazada y con las ventas a la transformación –conserveras y cocederos– a medio gas, los productores cruzan los dedos con la esperanza de que las toxinas remitan pronto para poder sacar el mejillón comercial que tienen colgado en las bateas y, de paso, hacer sitio para encordar en ellas la cría que está por recoger del litoral a partir del mes que viene.

Lo que no pueden cruzar es los brazos, ya que en estos momentos de acumulación de toxinas lipofílicas como la diarreica (DSP) deben emplearse a fondo para reparar los viveros flotantes dañador las corrientes y el intenso oleaje, así como para asegurar las demás para afrontar con garantías el invierno que se avecina y, muy probablemente, traerá temporales aún más duros que los registrados en los primeros compases del otoño.

Y tanto los que deben poner a punto sus viveros como los demás, tienen otras tareas propias del ciclo del cultivo en las que ocupar su tiempo y centrar sus esfuerzos.

Una batea dañada en
Arousa. |  Dragados Osmar

Una batea dañada en Arousa. / Dragados Osmar

Entre ellas, el reparqueo de sacos de mejillón, para sacarlo al mercado en cuanto se levanten las prohibiciones de extracción derivadas del episodio tóxico, y el desdoble de cuerdas, repartiendo el peso de cada una de ellas en varias distintas para que el molusco siga creciendo y, sobre todo, para que se sujete mejor, tratando de evitar que se vaya toda la «piña» al fondo con los temporales que están por venir.

Así pues, los mejilloneros gallegos viven pendientes de los temporales, los temidos desprendimientos y la evolución de unas biotoxinas que se resisten a diluirse, de ahí que ayer siguieran cerrados 47 polígonos mejilloneros y únicamente se permitiera la extracción en los dos de Arousa antes aludidos –el Pobra E1 y el Vilagarcía A–, así como en los dos existentes en las rías de Ares-Betanzos.

Estos últimos, el Sada 1 y Sada 2, son los que están abasteciendo mayormente al sector depurador, aunque con solo un centenar de bateas no podrán hacerlo por mucho tiempo.

Mapa que muestra, en rojo, las zonas de infaunales afectadas por toxicidad.

Mapa que muestra, en rojo, las zonas de infaunales afectadas por toxicidad. / FdV

El desabastecimiento, por tanto, está servido, «y aunque noviembre no es un mes tradicionalmente fuerte en el mercado nacional, la carencia de mejillón perjudica, sobre todo, en el internacional, a la hora de atender los pedidos de Italia», explican en la Asociación Gallega de Depuradores de Moluscos (Agade).

Sus socios insisten en que «lo preocupante sería que se mantuviera esta situación de bloqueo de las descargas y desabastecimiento de los mercados en diciembre, pero no hay nada que hacer ante un episodio natural como este y solo queda esperar».

Los más optimistas confían en que las biotoxinas desaparezcan pronto, aunque de momento no hay indicios de que vaya a ser así.

Muy por el contrario, acaban de cerrarse dos bancos marisqueros más en las Rías Baixas, concretamente, la Zona II y la Zona III de Muros-Noia.

Esto supone que se prohíbe la extracción de infaunales como la almeja y el berberecho, al igual que sucede en cuatro de las siete zonas de la ría de Pontevedra y en cinco de las seis existentes en la ría de Vigo.

Es tanto como decir que, lejos de remitir, el episodio tóxico provocado por los dinoflagelados «Dinophysis acuta», «Dinophysis caudata» y «Dinophysis Acuminata» parece consolidarse.

Prueba de ello es, también, el último informe sobre identificación y cuantificación de fitoplancton tóxico en agua de mar emitido por el Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino (Intecmar).

Los polígonos bateeiros cerrados, en rojo.

Los polígonos bateeiros cerrados, en rojo. / FdV

De ese documento se desprende que los dinoflagelados del género «Dinophysis» presentan un «incremento significativo» en la ría de Vigo, más concretamente en las estaciones oceanográficas de Liméns, Moaña, Chapela, Boca Sur, Boca Norte, Samil, Baiona y Estación Fija.

Y no solo en Vigo, sino que también se nota el aumento de células en las estaciones de Aldán, Boca Sur y Aldán Interior, en la ría de Pontevedra.

Dragados Osmar insiste en el mantenimiento

Una batea partida en dos en aguas de Palmeira (Ribeira), otra con destrozos considerables en Meloxo (O Grove) y un tercer artefacto en el que se rompieron los flotadores.

Son solo algunas de las situaciones de «emergencia» que se ha tenido que atender la empresa de servicios marítimos Dragados Osmar tras los últimos temporales. Y eso que la temporada de «agitación» en los parques de cultivo flotantes no ha hecho más que empezar.

Esta empresa, que realiza trabajos de dragado, enrase, perforación y voladura, además de inspecciones en diques y emisarios, es una referencia a nivel gallego y nacional en lo que a recuperación de embarcaciones y bateas se refiere, de ahí que en otoño e invierno multiplique su actividad.

Pero también es una firma especialista en la adopción de medidas preventivas o de mantenimiento, de ahí que anime al sector a intervenir ahora para no tener que lamentarse después.

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