La flota demanda más presión contra la pesca ilegal
El sector aplaude la «mano dura» y cree necesario «seguir apretando»
Quiere que se acabe con el furtivismo en Pontevedra, Arousa y Vigo
«Las multas no son suficientes», advierte el sector
Demandan el bloqueo de los permisos de explotación y de los barcos furtivos

Descarga legal de volandeira, supervisada por Gardacostas. | Iñaki Abella

El grueso de los armadores y tripulantes consultados coinciden al señalar que «es necesario retirar los permisos de explotación» a los compañeros de profesión que practican la pesca ilegal. Así como «inmovilizar sus barcos, y no durante una o dos semanas, sino, al menos, durante dos o tres meses».
De este modo el propio sector carga contra esos supuestos profesionales que, haciendo uso de sus privilegios, se dedican a capturar más producto del permitido, invaden zonas prohibidas, incumplen los horarios de faena, emplean aparejos para los que carecen de autorización o capturan ejemplares que no dan la talla.
Una situación que, como ya explicó FARO en repetidas ocasiones, preocupa de manera especial este año, sobre todo por la presión que están soportando especies como el centollo, volandeira y nécora.
Lo que pretenden los profesionales de verdad –los que actúan conforme marca la ley– es que todos los pescadores o mariscadores jueguen con las mismas reglas.
Por eso piden a la Consellería do Mar «mano dura» con los ilegales, aún reconociendo que, «efectivamente, de un tiempo a esta parte se están tomando medidas contundentes desde la administración y se está realizando un control cada vez más intenso por parte de Gardacostas».

Un vigilante inspecciona capazos de centollo descargados en el puerto. | Paco Luna
Quienes así opinan citan como ejemplo el precinto impuesto la semana pasada a un barco de Laxe, obligado a amarrar en Ribeira tras capturar centollo de más en O Grove, justo después de que comenzara la campaña.
Al igual que aluden a la inmovilización de otra embarcación que se pasó del cupo con la volandeira, y que permanece amarrada en Cambados a la espera de resolución por parte de la Xunta.
«Hay que seguir apretando así para acabar con esta lacra», insisten los armadores consultados, quienes confirman que se están esquilmando las pesquerías de las rías de Arousa, Pontevedra y Vigo.
Si un barco de tres tripulantes gana al día 1.000 o 1.200 euros, como sucedió la semana pasada con la volandeira de Cambados, a algún armador puede darle igual la sanción económica
«Está claro que las multas no son suficientes, por eso hay que recurrir a precintar barcos ilegales durante varios meses, para que así los furtivos se lo piensen mejor antes de volver a esquilmar los recursos de todos», manifiestan varios patrones mayores.
«Si un barco de tres tripulantes gana al día 1.000 o 1.200 euros, como sucedió la semana pasada con la volandeira de Cambados, a algún armador puede darle igual la sanción económica», ya que ganaría lo suficiente paga pagarla en cuestión de una semana y volvería a tener vía libre para seguir faenando ilegalmente en las semanas y meses posteriores.
Lo mismo pasa con los que pescan centollo, sobre todo si se vende a tan buen precio como el marcado en la lonja de O Grove.

La volandeira está de vuelta en la lonja cambadesa de Tragove. / Iñaki Abella
«Por eso no hay que tocar solo la cartera, sino que es necesario precintar barcos, porque si a un ilegal le impiden utilizarlo durante meses se perderá por completo la costera de la volandeira, del centollo o de lo que sea», proclaman los vigilantes de las cofradías.
Tanto ellos como patrones mayores y armadores recuerdan, también, que el pasado 3 de julio, solo 48 horas después del arranque de la campaña del pulpo, fue sorprendido en Meloxo (O Grove) un barco con 600 kilos de más, y la Consellería do Mar propuso una sanción de 9.671 euros, la incautación del producto intervenido y la suspensión de actividad en la nave durante tres meses.
«Eso es lo que hay que hacer si entre todos queremos acabar con el furtivismo», insistían ayer patrones y vicepatrones mayores.
Los mismos que indican que «la Consellería do Mar y Gardacostas se están tomando la lucha contra el furtivismo muy en serio, así que el armador que quiera seguir pescando ilegalmente que se vaya haciendo a la idea, porque puede perderse una campaña entera».
Por cierto, que al margen de vigilar la labor de los furtivos, Gardacostas y vigilantes de la cofradía retiran en la lonja de Cambados casi a diario 200 o 300 kilos de volandeira pequeña, que es fruto del excedente de cupo de los barcos y se devuelve al mar en la zona donde fue extraída.

El centollo ya está aquí / Noe Parga
Un dron y un salabardo tirado al mar
FARO DE VIGO ya explicó en su momento que la lucha contra el furtivismo se ha reforzado, sobre todo en las rías de Arousa y Pontevedra, como consecuencia de la apertura de la campaña del centollo.
El control de capturas se hace tanto en los barcos como en los puertos, lonjas, depuradoras y plazas de abastos. También desde el aire, ya sea con el helicóptero Pesca 1 o con drones, que realizan un estrecho seguimiento de campañas como la de volandeira, reforzando así al personal de Gardacostas desplegado en tierra firme y en el mar.
Este tipo de controles han permitido descubrir hace días a un pequeño barco que realizó una descarga de volandeira absolutamente legal en el puerto de Tragove.
Al finalizar esa operación se dirigió a su puerto base, el de Santo Tomé, supuestamente para amarrar y esperar al día siguiente. Cuando estaba llegando, el armador vio que lo esperaba Gardacostas en tierra y arrojó algo por la borda. Los buzos inspeccionaron la zona y descubrieron un salabardo con 130 kilos de volandeira.
Es decir, que aquel armador se había excedido en el cupo y se llevaba el producto ilegal a casa o al restaurante de turno.
Frente a esto, algunos profesionales del sector y miembros de Gardacostas creen que «si le meten 1.000 o 2.000 euros de multa los recuperará en dos o tres días, ya que se está ganando mucho dinero con la volandeira este año, mientras que si le quitan el permiso de explotación y le precintan el barco durante tres meses se perderá toda la campaña, y puede que nunca más vuelva a actuar como furtivo».
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