Las biotoxinas cierran más de 3.000 bateas y desabastecen los mercados del mejillón
Con 47 polígonos inoperativos –el 92% de los existentes en Galicia–, ya solo queda un puñado de viveros abiertos
Las rías de Vigo, Pontevedra y Muros-Noia están clausuradas
En la de Arousa solo quedan dos aptos, de momento

La inmensa mayoría de las bateas permanecen inoperativas a causa de las biotoxinas. / M. Méndez

Se veía venir y se había advertido en días pasados en FARO. El fuerte episodio tóxico otoñal parece tocar techo cerrando la práctica totalidad de las bateas de cultivo fondeadas en la comunidad.
Son alrededor de 3.400 repartidas en 51 polígonos, y resulta que más de 3.000, pertenecientes a 47 de ellos, están ahora mismo inutilizadas a causa de las toxinas lipofílicas, que son las más frecuentes y abundantes en aguas gallegas, así como las menos peligrosas y las que antes eliminan los moluscos afectados.
El desabastecimiento de molusco es ya absoluto, teniendo en cuenta que poco pueden aportar las cien bateas de los dos polígonos de Sada que quedan abiertos en la ría Ares-Betanzos, y las que se localizan en los arousanos Vilagarcía A y Pobra E.1.
Puede haber más cierres
Esos son los cuatro polígonos que el Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia (Intecmar) mantiene operativos por el momento, aunque con muchas probabilidades de que los dos arousanos acaben cerrándose también, más pronto que tarde.
Esto es tanto como decir que en Arousa, donde se localizan 2.319 bateas en 24 polígonos, hay 22 temporalmente clausurados a causa de este episodio tóxico que ha venido a truncar las campañas de Italia y de industria.

Gráfico que muestra el espectacular avance de «Dinophysis acuta», uno de los dinoflagelados causantes de la toxina diarreica. / Intecmar
Esto que popularmente se conoce como «marea roja», aunque en realidad no lo es –las mareas rojas solo tiñen el agua–, también obligó a cerrar el medio millar de bateas disponibles en los trece polígonos de la ría de Vigo –incluido el de Baiona–, así como las trescientas que se reparten por los ocho polígonos de Pontevedra.
Lo mismo sucede con el centenar de viveros de los cuatro polígonos Muros-Noia, confirmándose así que las biotoxinas del género diarreico (DSP) se están cebando con las Rías Baixas.
Proceso consolidado
Y todo a causa de los dinoflagelados «Dinophysis acuta» y «Dinophysis caudata», que no son los más frecuentes en las aguas gallegas, pero que esta vez se están empleando a fondo.
Sobre todo en el caso del primero, cuyo avance y consolidación se hace notar de manera muy evidente en las rías de Pontevedra y Arousa.
El más habitual de los dinoflagelados del género «Dinophysis» en aguas gallegas –se conocen más de doscientas especies– es el «Acuminata».
Infaunales
Son los mismos dinoflagelados, en cualquier caso, que como se explicaba hace días provocaron el cierre de bancos marisqueros en las rías de Pontevedra y Vigo, en las que actualmente solo quedan disponibles cuatro zonas de infaunales, tres en la pontevedresa y una en la viguesa.

Los «Dinophysis caudata» también están extendidos. / Intecmar
No está de más recordar que este episodio de toxina diarreica (DSP, por las siglas de Diarrhetic Shellfish Poison) obedece a un proceso totalmente natural, fruto de la ingente entrada de nutrientes en las rías gallegas.
Aunque la DSP puede desencadenar procesos patológicos que afectan al tracto digestivo del ser humano, causando diarreas, náuseas, vómitos, dolores abdominales y escalofríos, no hay motivo alguno para alarmar a la población.
Eso solo puede ocurrir después de la ingesta de una buena cantidad de producto contaminado. Y no cabe esa posibilidad si se adquiere por los cauces reglamentarios, ya que el Intecmar se encarga de cerrar las zonas en las que esas biotoxinas pueden estar afectando al mejillón, y de ahí el cierre de bateas que impide su extracción.
Los mismos modelos de comportamiento de hace un año
La toxina diarreica (DSP, Diarrhetic Shellfish Poison), la amnésica (ASP, Amnesic Shellfish Poison) y la paralizante (PSP, Paralytic Shellfish Poison) son habituales en Galicia, y sus movimientos están más que controlados, tanto por el Intecmar como por el sector mejillonero.
Suelen mantener los mismos modelos de comportamiento un año tras otro, con importantes repuntes en otoño y/o primavera, dependiendo del nivel e intensidad de los afloramientos costeros.
El año pasado, por ejemplo, los periodos de cierre de bateas más importantes se produjeron, precisamente, por estas fechas, tanto en Arousa –la ría más productiva– como en la de Vigo y la de Muros-Noia.
Mención especial merece la de Pontevedra, ya que es siempre la más castigada por las biotoxinas.
De ahí que además de cerrarse sus bateas en octubre y noviembre de 2024, también se prohibiera la extracción en ellos entre abril y junio, así como en agosto y durante buena parte de septiembre.
La buena noticia para el sector el año pasado fue que en diciembre todos los polígonos estuvieron abiertos. Todos excepto el Muros C, en aquella ocasión afectado por un cóctel de biotoxinas, ya que estaban presentes en sus aguas tanto la diarreica como la amnésica y la paralizante.
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