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Opmega resta legitimidad a la DOP Mexillón de Galicia

Los productores cargan contra el Consello Regulador, «dominado» por los conserveros

Denuncian que «quienes deberían proteger el producto participan en su competencia internacional»

El pleno del Consello Regulador de la DOP Mexillón de Galicia celebrado en septiembre, con asistencia de la conselleira de Mar, Marta Villaverde. |  Iñaki Abella

El pleno del Consello Regulador de la DOP Mexillón de Galicia celebrado en septiembre, con asistencia de la conselleira de Mar, Marta Villaverde. | Iñaki Abella

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

La polémica vuelve a estar servida en el sector bateeiro gallego. Los productores han dado la espalda hace tiempo a la Denominación de Origen Protegida (DOP) Mexillón de Galicia –si es que alguna vez la apoyaron–, y ahora, cansados del proceder de su Consello Regulador, maniobran en la Xunta y Bruselas para que ese órgano regulador sea, precisamente, regulado.

El sector productor duda de la legitimidad y representatividad del mismo, acusándolo de arrogarse competencias que no son suyas y, sobre todo, de actuar como si de verdad fuera un órgano representativo de todo el sector, cuando en realidad la DOP solo certifica anualmente el 10% del mejillón producido en Galicia.

Las dudas surgen desde hace mucho, pero ahora ya son tantas que los bateeiros dicen basta. Sobre todo a través de la Organización de Productores de Mejillón de Galicia (Opmega), que sigue siendo la entidad mayoritaria del sector acuicultor.

Presidida por Ricardo Herbón, esta entidad deja ver su enfado y preocupación allí por donde pasa, al considerar que «un organismo certificador que solo representa el 10% de la producción y que está presidido por el sector comercializador, ha asumido la voz de todos los productores españoles en Europa, con un pleno en funciones y con intereses comerciales externos al producto gallego».

Consideran en Opmega que «el riesgo no es solo institucional, sino económico y reputacional, ya que el mejillón gallego y europeo podría estar siendo representado por quienes también participan en su competencia internacional».

El Consello es un organismo certificador que solo representa el 10% de la producción y que está presidido por el sector comercializador, ha asumido la voz de todos los productores españoles en Europa, con un pleno en funciones y con intereses comerciales externos al producto gallego

Opmega

Se trata de un duro posicionamiento que, aunque conocido desde hace tiempo, apenas había trascendido públicamente. Y menos aún acompañado de una demanda clara por parte de Opmega: «Que se revise la validez del reconocimiento como Agrupación de Productores que se ha dado a la DOP y que se garantice que la voz que habla en Bruselas en representación del sector sea, realmente, la de los productores».

Y es que «el Consello Regulador tiende a presentarse como único representante legítimo del mejillón, lo cual ha generado fricciones y ha restado visibilidad a las iniciativas impulsadas directamente por los productores en Bruselas», denuncian en el seno de Opmega.

Entidad en la que insisten en que «esta situación plantea un problema de legitimidad y transparencia», pero también en que genera «un creciente malestar».

Para que todo esto se entienda mejor entre quienes son ajenos a la actualidad del sector mejillonero y la DOP, hay que explicar nuevamente que su Consello Regulador está formado por 13 miembros: 6 representantes de la producción (bateeiros), tres depuradores, otros tantos transformadores (conserveros) y un presidente.

En la actualidad, el presidente y vicepresidente proceden del sector conservero, «lo que convierte a la comercialización y transformación en el bloque mayoritario del pleno», especifican en Opmega.

Dicho de otro modo, que «más del 50% de los votos no pertenecen al sector productor primario, lo que distorsiona la función original de la DOP como instrumento de defensa del producto en origen».

Por si no fuera suficiente, «el pleno fue constituido en noviembre de 2020, por lo que su mandato de cuatro años venció en noviembre de 2024, y desde entonces permanece en funciones».

«Conflicto de intereses»

Y aún hay más, puesto que Opmega alertó ante diferentes instituciones de que «varios miembros del pleno» del Consello que preside el industrial Mané Calvo «presentan conflictos de interés relevantes».

Se refieren en Opmega a que «algunos mantienen actividad empresarial fuera de la Unión Europea, produciendo mejillón en terceros países que compite directamente con el europeo».

Pero también a que «otros realizan inversiones en zonas emergentes de producción, como el norte de África, con el mismo fin».

Asimismo, la organización de productores mayoritaria hace hincapié en que «hay miembros del pleno que no comercializan ni un solo kilo de mejillón gallego o europeo, centrando toda su actividad en producto importado».

Es por todo ello que en Opmega consideran que «existe una incompatibilidad de intereses», pues deduce que «quienes deberían proteger» al producto gallego y europeo son los mismos que «participan en su competencia internacional».

Hay miembros del pleno que no comercializan ni un solo kilo de mejillón gallego o europeo, centrando toda su actividad en producto importado

Y a los productores no les sirve que la DOP presuma de agrupar a más del 50% de los bateeiros, puesto que «la mayoría de ellos no certifican su producción bajo el sello Mexillón de Galicia, de ahí que esta marca represente una décima parte del total producido» en la comunidad.

«Podría carecer de cobertura legal»

Las duras críticas realizadas contra la DOP por Opmega, planteadas en diferentes reuniones y foros, llegan a poner en duda la legalidad de las actuaciones del Consello Regulador. Sobre todo en lo referido a certificación de molusco de calidad en los muelles.

Así se descarga el mejillón en Galicia ahora que está "en carne"

Manuel Méndez

Lo que sucede es que la DOP «no solo realiza controles de producto susceptible de ser certificado, sino que también los aplica a mejillón ajeno a la marca, con el argumento de ofrecer un servicio logístico y de control a los productores que carecen de instalaciones propias».

Un servicio «por el que cobra a esos bateeiros una cuota mensual de 42 euros, mientras que los socios que participan en la certificación abonan 12 euros al mes».

Lo que ocurre, y de ahí la denuncia pública de Opmega, es que «la Ley 2/2005 de Calidad Alimentaria de Galicia limita la competencia del Consello exclusivamente a los productos amparados por la DOP, por lo que controlar mejillón ajeno a ella podría carecer de cobertura legal».

¿Puede funcionar como Agrupación de Productores?

Por otra parte, en las diferentes reuniones mantenidas en Santiago, Madrid y Bruselas para buscar apoyo y alertar de la «ilegitimidad» del Consello Regulador, Opmega también ha estado argumentando que la DOP no puede funcionar como Agrupación de Productores (APR).

Una condición que le fue reconocida oficialmente el pasado mes de abril por la Consellería do Mar, permitiendo así a la DOP «representar al sector ante organismos como la European Mollusc Producers Association (EMPA) y el Aquaculture Advisory Council (AAC)».

Pero Opmega insiste en que «la legislación europea exige que una agrupación de productores represente la mayoría de la producción efectiva, no solo el número de asociados».

¿Qué quiere decir esto? Pues que la DOP puede tener inscritos a muchos socios bateeiros, pero solo se certifica con su marca el 10% del mejillón gallego, lo cual es tanto como decir, a juicio de Opmega, que «Mexillón de Galicia no cumple el principio de mayoría productiva real que es la base de las Agrupaciones de Productores reconocidas».

Certificar solo un 10% del producto parece poco aval

En repetidas ocasiones se ha dicho, tanto desde la DOP como en la Consellería do Mar, que el volumen de molusco certificado como Mexillón de Galicia aumentó el año pasado más de un 56% con respecto a 2023.

Y es cierto, pero ese incremento que parece venderse como un éxito demuestra en realidad el poco apego que tienen los bateeiros con este sello, ya que por mucho que subiera el porcentaje, en 2024 el total certificado se limitó a 18.772.151 kilos, cuando resulta que la producción gallega de «oro negro» de batea se elevó hasta los 178.813.310 kilogramos.

De ahí que Opmega saque a relucir que esa certificación de apenas un 10% de la producción es poco aval para un Consello Regulador que, como ya se explicó en otras ocasiones, está muy lejos de alcanzar los objetivos que se marcó cuando se fundó en 1994 con la esperanza de aglutinar a bateeiros, depuradores y transformadores.

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