Los vecinos de O Castro reiteran su malestar con los ruidos de los pubs
Se sienten agraviados tras conocer una sanción a un local de la zona TIR

Los vecinos de O Castro, en una protesta anterior en la plaza. / M.Méndez
A.M.
La noticia de que el Ayuntamiento de Vilagarcía había ordenado el cierre cautelar de un pub de la zona TIR por varias infracciones, entre ellas el exceso de ruido, corrió como la pólvora desde primera hora de la mañana de ayer por el barrio de O Castro.
«Nosotros llevamos años y años con este mismo problema y aquí no se hace nada», se queja una vecina de la zona, Paula Fole. En esta plaza del casco viejo de Vilagarcía hay media docena de establecimientos que funcionan en horario nocturno. Según los afectados, salvo uno de ellos, ninguno tiene licencia para funcionar como pub.
Desde hace tiempo, los residentes en las viviendas del entorno se quejan de constantes molestias, por exceso de ruido, horarios de apertura que, según ellos, no se cumplen, y terrazas sin recoger. Por ello, les ha llenado de rabia conocer el cierre de un local en la TIR mientras, en su opinión, el Ayuntamiento es demasiado laxo con los negocios ubicados en O Castro.
«¿A qué viviendas perjudican los locales de la TIR? Hasta donde nosotros sabemos, a ninguna. Y ahí el Concello actúa. Y, aquí, donde los vecinos no podemos dormir el fin de semana, no nos hacen caso», se queja Paula Fole, que habla en nombre de otros muchos residentes en la zona, que ya mostraron varias veces públicamente su malestar por la situación.
Los afectados sostienen que, «ya pusimos varias reclamaciones en el Ayuntamiento» y que llaman frecuentemente a la Policía Local, hasta el extremo de que en una ocasión, sostienen, el nivel de ruido medido en el dormitorio de una vivienda duplicaba el máximo legal para la noche. Muy molestos, incluso llevaron su caso a la Valedora do Pobo y al Defensor del Pueblo.
«Lo que más nos mosquea es que aquí se incumple la normativa todos los fines de semana y no se toman medidas de ningún tipo», prosigue la afectada.
En el caso del establecimiento cerrado en la zona TIR, la orden cautelar se adoptó por varios incumplimientos. La Xerencia de Urbanismo señalaba en su resolución que el local operaba con música audible desde el exterior y superaba el horario permitido, fijado en las 4 de la madrugada.
Las denuncias de la Policía Local acreditaron actividad con clientes, música y consumo fuera de hora, además de la ausencia de carteles informativos obligatorios sobre aforo y prohibiciones.
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