Las ruinas de Santa Mariña ya tienen un pequeño bosque y su limpieza sigue sin fecha
Concello e Iglesia mantienen abierta la vía de diálogo para la posible cofinanciación del proyecto, valorado en 20.000 euros

Vista de los laureles sobre la capilla, lo más preocupante porque están enraizando. | Noé Parga
La vegetación nacida en las ruinas del cementerio de Santa Mariña de Cambados se está descontrolando. El grupo de laureles ya tiene un tamaño considerable y el pequeño pino ya no es tan pequeño y va cogiendo porte.
El asunto quedaría en una cuestión estética y no tendría más trascendencia si no fuera porque se trata de especies que enraízan y pueden acabar moviendo las piedras de este Monumento Nacional, pero la tan anunciada limpieza sigue sin fecha.
El concejal de Patrimonio, Liso González, reconoce la demora en solucionar un problema advertido hace ya un año y por eso no descartan realizar alguna actuación provisional, como hacer algunos cortes para rebajar esta vegetación que iba a retirar el Arzobispado de Santiago.
El edil explica que, según le ha trasladado, siguen buscando la financiación necesaria para ejecutar el proyecto que presentaron este año y que incluso obtuvo la licencia de obra municipal. Todo esto tras pasar los trámites de permisos necesarios porque se trata de un bien protegido.

Empeoramiento en otras zonas desde hace un año. | Noé Parga
De hecho, González señala que plantearon la posibilidad de que el Concello aporte una parte; algo que, en cierto modo, reinicia esta historia.
Cabe recordar que cuando el técnico municipal detectó que las especies que estaban creciendo sobre la capilla eran amenazantes para su integridad, González contactó con la Xunta para cofinanciar una limpieza porque, aunque se trata de una propiedad de la Iglesia, es uno de los principales bienes patrimoniales de Cambados.
Sin embargo, cuando todo parecía encauzado, la institución religiosa decidió liderar el asunto e incluso presentó un proyecto valorado en unos 20.000 euros, y hasta ahora.

El pinto detectado en una parte de las ruinas de Santa Mariña ya tiene un porte. / Noé Parga
González reconoce que, a estas alturas del año , «sería muy difícil habilitar una partida» presupuestaria en las arcas municipales y además, «lo ideal sería realizarlo antes de la primavera». Así las cosas, ahora mismo, lo que hay sobre la mesa es una vía de diálogo entre ambas partes.
No es la primera vez que las famosas ruinas del llamado cementerio más melancólico del mundo necesitan de una actuación similar. En 2013, la Xunta realizó una limpieza y se aplicaron una serie de tratamientos preventivos que parecen haber dado resultados, pues según la valoración de los técnicos municipales, la vegetación que está apareciendo sobre los arcos es de escasa entidad o por lo menos no tan peligrosa como los mentados árboles, lo cual no quita la necesidad de hacer una vigilancia por su desarrollo. De hecho, cada vez hay más en estas zonas.
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