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Descontento de la pesca recreativa en Arousa por las nuevas normativas

Censuran que en el documento no se haya contemplado la cuestión del autoconsumo y que las capturas se tengan que declarar por una aplicación

Pescadores deportivos en el muelle de pasajeros de Vilagarcía.

Pescadores deportivos en el muelle de pasajeros de Vilagarcía. / M.M.

Arousa

"Cuidar y proteger los recursos, por supuesto, pero los pescadores deportivos no somos los responsables del deterioro que están sufriendo determinadas especies, pero estas normativas parecen una confabulación para que no podamos practicar nuestra afición". Así de contundente se muestra el cambadés Fernando Piñeiro, presidente del colectivo Spinning Galicia, a la hora de valorar la próxima entrada en vigor de una nueva norma que les obliga a declarar las capturas que realicen.

Piñeiro ve dos cuestiones que la nueva normativa ignora o pasa de puntillas, que serían el autoconsumo y el uso de las nuevas tecnologías, a las que habría que sumar la económica que genera la actividad de forma indirecta. En lo que respecta al control de las capturas, Piñeiro explica que "no es algo que me preocupe, ya que declararlas demostrará que nuestra relevancia sobre el recurso es muy pequeña, por no decir insignificante", pero si cuestiona que, en todo el articulado de la ley, que entrará en vigor a partir de enero de 2026, no se haga una sola referencia a la cuestión del autoconsumo o al autoabastecimiento.

"Reivindicar la legalización del autoconsumo dentro de la pesca parece que es algo que nadie ha pensado hacer". En este sentido, Piñeiro recuerda que los pescadores deportivos "no vendemos lo que pescamos, lo comemos, por lo que no se nos puede acusar de acabar con el recurso, igual no somos el punto clave del deterioro de determinadas especies para recibir un ataque directo como el que sufre constantemente la pesca recreativa de autoconsumo; parece que el único objetivo es hacérnoslo cada vez más difícil e incluso controlarnos a qué hora vamos a pescar y cuando regresamos". En este sentido, señala que "igual es mejor plantear que esas especies no se capturen cuando están criando o hacer un estudio de lo que le está pasando al mar, iniciativas más lógicas si lo que se quiere es conservar el recurso".

El otro punto es el de la aplicación en el que se deben comunicar las capturas, una tecnología que "muchas personas que se dedican a la pesca recreativa no van a ser capaces de utilizar porque no cuentan con los conocimientos tecnológicos suficientes, especialmente las personas de edad avanzada, aunque parece que a los redactores de la normativa les da igual".

La última de las cuestiones no afectaría directamente a los pescadores deportivos, sino a toda la económica que genera esa actividad. Talleres o tiendas especializadas, teme Piñeiro que "sufran las consecuencias, no solo de esta normativa, sino de todas las que se nos están imponiendo, muchas de ellas emanadas desde Europa, ya que mucho nos tememos que acaban provocando un drástico descenso de la práctica de la pesca deportiva".

Insiste en que "somos los primeros en querer que se regule nuestra actividad, pero debe hacerse con sentidiño, algo que no está ocurriendo en estos momentos".

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