Un 25-N que hace teatro, no teatrillo
Tabús aún vigentes sobre el parto, idiotizar a la pareja, la presión social del síndrome de la cuidadora... Son algunas cuestiones que las mujeres verbalizan en los talleres ofrecidos por el CIM de O Salnés por el 25-N con afán liberador y de creación de redes de apoyo empleando técnicas teatrales

Asistentes a la sesión de «Espellos íntimos», ayer, en Ribadumia. | FdV
O Salnés está inmerso en la realización de diferentes iniciativas por el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y le dedica un mes porque, aunque la situación no es un teatrillo de unas pocas, la interpretación puede ayudar a avanzar.
Bien lo sabe la actriz Helena Varela, que ha impartido los talleres «Espellos íntimos» organizados por el CIM comarcal para ayudar a las mujeres a verbalizar inquietudes sobre la maternidad y el cuidado empleando las herramientas que conoce por su profesión y mediante las cuales consigue entre las asistentes un efecto «liberador, de verbalizar en voz alta cosas que se callan, y también silencios, que es muy interesante porque a veces dicen más», explica.
Cosas como que el parto aún puede ser un tabú para algunas, «sobre todo en las mujeres más mayores; cuentan que sus madres no les hablaban de ello porque era como algo sucio.
Por suerte, hay un cambio de paradigma con las nuevas generaciones», celebra la actriz. Pero también otras cuestiones que dan cuenta de que la igualdad precisa de un compromiso de la sociedad en su totalidad: «Otro de los títulos que salen mucho es la soledad cuando tienes un hijo, ese momento de mucha vulnerabilidad –q
ue puede ser mayor si no tienes una red para criar–y en contraposición con esa otra parte que repetimos la sociedad en estos casos, de celebración, de disfrute.
También como a veces idiotizamos a nuestras parejas, lo difícil que es dejar ir a los hijos, el miedo a morir, ser juezas de otras mujeres, sentirse mala madre... Y sobre los cuidados, aparece mucho esa presión social de tener que aguantar y sostener a los demás, el síndrome de la cuidadora, entre otras», detalla la intérprete.
«Salen transformadas»
Gracias a las técnicas que también valen para subir a las tablas, y que tienen mucho que ver con «llevar todo al cuerpo», esta especie de parto de sentimientos, frustración y dudas sale en las rondas de sabiduría colectiva con las que siempre empieza estas sesiones y con las que consigue «crear una especie de energía grupal y un espacio seguro donde nadie te juzga y que, después de todo, les ayuda a sentir que tienen una red. Salen transformadas de los talleres», asegura Varela.
Inició este programa hace dos años con su colega Noemí Rodríguez y además, le ha servido para escribir una obra teatral con la compañía Cinema Sticado. Se llama «¡Oh, mammi blue!» y aborda todo esto con humor porque «a veces es bueno reírse de las penurias».
Los talleres se ofrecieron en Ribadumia y Meis y tuvieron una respuesta muy positiva; con una veintena de asistentes e incluso había algunos hombres.
Es poco habitual, sobre todo cuando se enmarcan en una efeméride como esta, pero para la actriz no solo son bienvenidos, sino oportunos. «En general, son los más callados y menos participativos, pero están escuchando y eso ya me parece un paso hacia adelante para que las cosas cambien», añade.
El programa del CIM también ofreció el lunes una charla sobre violencia vicaria con una magistrada y habrá otras actividades lo que resta de mes. La más próxima en el tiempo es un taller con herramientas para detectar la violencia sexual y el ciberacoso en las redes, el día 21 en el CPI Becerra Malvar de Ribadumia.
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