El rugby muestra su perfil más humano en Vilagarcía
Vilagarcía, con Os Ingleses como anfitrión, experimentó toda una demostración de que el rugby puede ser una herramienta poderosa de inclusión y de vida, un recordatorio de que, en este deporte, nadie queda fuera del juego.

La ilusión mostrada por los participantes conmovió a los organizadores. / Noé Parga
El pasado fin de semana, el rugby vilagarciano escribió una de sus páginas más emotivas. Fontecarmoa acogió una jornada de rugby inclusivo que dejó una huella profunda en todos los participantes. Bajo la organización del Os Ingleses, y con la participación de los equipos Teuxelieres de Santiago, CRAT de A Coruña y Universidade de Vigo, la cita se convirtió en una auténtica fiesta de integración, compañerismo y emoción.
La propuesta, pionera en la ciudad, buscaba reforzar la vertiente inclusiva del rugby, un deporte que, más allá del contacto físico, se distingue por su respeto, solidaridad y capacidad para unir a personas muy distintas bajo unos mismos valores. Tal y como había ocurrido días antes en el pabellón de Fexdega, donde se realizó un entrenamiento con usuarios de las asociaciones Con Eles, Saiar y Lar, el balón ovalado volvió a ser el mejor vehículo para fomentar la participación y la empatía.
En Fontecarmoa, cerca de 60 personas participaron en un entrenamiento guiado por los técnicos vilagarcianos David Losada y Diego Collazo, en el que se combinaron ejercicios de movilidad, recepción y contacto. El ambiente fue de entusiasmo y superación desde el primer minuto. Los rostros de los jugadores reflejaban la emoción de sentirse parte de un equipo, compartiendo abrazos, sonrisas y experiencias que difícilmente caben en una estadística.

La diversión fue tónica general durante la sesión. / Noé Parga
La jornada no solo tuvo un componente deportivo, sino también social y afectivo. En palabras de José Ramón Santórum, directivo de Os Ingleses, «es cuestión de ir poco a poco. No solo se tiene que contar con la predisposición de los clubes y los jugadores, también es una idea que depende mucho de las familias y de demás circunstancias que hay que tratar con mucho cuidado». Esa prudencia marca el ritmo de un proyecto que aspira a consolidarse y que, en su horizonte, ya vislumbra la creación de una futura competición autonómica inclusiva.
La presencia del alcalde de Vilagarcía, Alberto Varela, añadió relevancia institucional a una cita que trascendió el deporte. Sin embargo, lo que más valoraron los participantes fue un gesto sencillo y simbólico: el regalo de un balón a cada uno de ellos, gentileza del club anfitrión. Un detalle que ayuda a inmortalizar un día que muchos tildaron de «inolvidable».
Como manda la tradición rugbística, no faltó el tercer tiempo, ese momento posterior al partido en el que la camaradería se impone a todo. En esta ocasión, fue un homenaje a la felicidad compartida y a la capacidad de superar cualquier barrera a través del deporte.
La implicación de todo el club Os Ingleses —directiva, entrenadores, jugadores y voluntarios— resultó clave para el éxito de una jornada que fue mucho más que una cita deportiva.
Suscríbete para seguir leyendo
- «Tuve que renunciar a mucho y adaptar mi vida para conseguir ser jueza»
- Pasa consulta en el centro de salud de O Grove sin estar activo en el Sergas
- Álvaro Carou sufre un susto cardiovascular en Valencia
- David Morales revive la Vilagarcía de los 30 a los 50 con IA: un viaje al pasado perdido
- Calzados Acosta, el comercio más antiguo de Vilagarcía que resiste tras más de 120 años de historia
- ¿Se la juega Vilagarcía con el número 37.888?
- El héroe de guerra que echó raíces en Vilanova
- Portos pone a la venta un velero varado en el muelle de Cambados