Carreteras cortadas y calles intransitables, los efectos de Claudia en O Salnés y el Ullán
Las precipitaciones que coincidieron con la pleamar provocaron importantes inundaciones
Vilagarcía fue uno de los puntos más afectados
El fuerte viento tira árboles, vallas y contenedores

La calle Ameixeiras, en Vilaxoán, fue una de las inundadas. / K.M.

La borrasca Claudia, que desde ayer por la mañana azota la costa gallega con intensas precipitaciones y rachas de viento de más de 120 kilómetros por hora, está causando importantes complicaciones en la comarca de O Salnés y los municipios del Ullán.
La intensidad del viento hizo que se cayeran árboles y ramas en diferentes puntos, causando problemas tanto en el tendido eléctrico y telefónico como en la red viaria.
También derribó vallas de obra y publicitarias, carteles, señales y contenedores, entre otros muchos efectos.

La calle Clara Campoamor, en el centro de Vilagarcía, anoche. / FdV
En cuanto a las lluvias, cuando ayer, desde las nueve de la noche, coincidieron con la pleamar, desencadenaron el desbordamiento de algunos cauces fluviales y preocupantes inundaciones en distintos municipios.
Especialmente intensas resultaron en Vilagarcía, donde por momentos resultaba imposible circular en coche por calles como Ameixeiras, en Vilaxoán, la avenida de Valle Inclán –a lo largo de toda la fachada portuaria y marítima de Vilagarcía– y en la avenida de Rosalía de Castro, la carretera que avanza desde la rotonda de O Ramal hacia Carril.
La calzada se inundó por completo y las bolsas de agua generadas causaron problemas e incluso daños materiales a algunos vehículos, llegando incluso a retenerse la circulación.

La borrasca Claudia llega a Galicia con fuertes vientos y temporal en el mar / Noé Parga
Como ya se avanzaba anoche en la edición digital de FARO DE VIGO, las inundaciones también fueron notables en el centro de la ciudad, donde se anegó la calle Clara Campoamor –la antigua Conde Vallellano–, un vial sometido a un profundo proceso de transformación desde la pasada primavera que, una vez peatonalizado y humanizado, está previsto inaugurar el viernes.
Los mayores problemas se registraron en el entronque de Clara Campoamor con Arzobispo Lago y la plaza de Galicia, es decir, un punto en el que las inundaciones son habituales cada vez que llueve con intensidad y, sobre todo, cuando las precipitaciones coinciden con la pleamar, como esta vez.

Uno de los contenedores tirados por el viento, en O Grove. / Noé Parga
Otras zonas del centro de la ciudad afectadas cada vez que se producen este tipo de episodios –y de nuevo ayer– fueron la calle Alcalde Rey Daviña y el acceso al barrio de A Torre, por citar algunos ejemplos.
Emergencias Vilagarcía comunicó que desde las nueve de la noche de ayer intervino en siete inundaciones en vía pública, seis avisos de inundación en vivienda y/o locales comerciales y dos por arquetas fuera de su lugar a causa de la fuerza del agua.
Está por ver qué sucederá cuando, a las nueve y media de esta mañana, vuelva a subir la marea, ya que ha estado lloviendo toda la noche y los desagües no dan abasto.
La estación meteorológica de Barrantes (Ribadumia) registró durante las ocho primeras horas de hoy un acumulado de 28 litros por metro cuadrado, alcanzándose los 20 litros en la de Tremoedo (Vilanova), 18 en la playa grovense de A Lanzada y 17 litros por metro cuadrado tanto en la vilanovesa de Corón como en la estación de Armenteira (Meis).
- Beatriz Fernández (27 años): «Tuve que renunciar a mucho y adaptar mi vida para conseguir ser jueza»
- Centolla a 50 euros el kilo, camarón a 120 y nécora a 80, en las plazas de abastos
- Portos pone a la venta un velero varado en el muelle de Cambados
- Calzados Acosta, el comercio más antiguo de Vilagarcía que resiste tras más de 120 años de historia
- Pasa consulta en el centro de salud de O Grove sin estar activo en el Sergas
- Centollo en Galicia: 3 millones de euros en un mes
- Detenido en Vilagarcía por un presunto caso de violencia de género
- Los cazadores arousanos, tranquilos ante la peste porcina: «Aquí no hay tantos jabalíes»