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Cambados licita la ansiada reforma de Pazo Torrado por casi 800.000 euros

El proyecto del Concello incluye la renovación de toda la carpintería, la mejora de la envolvente térmica y actuaciones en el parque, los baños y el cierre perimetral, entre otras

Vista de una de las puertas en mal estado de Torrado.

Vista de una de las puertas en mal estado de Torrado. / Noé Parga

Cambados

El Concello de Cambados ha sacado a contratación las obras de rehabilitación y puesta en valor de Pazo Torrado y sus jardines por casi 800.000 euros y seis mes de ejecución. Previamente será necesario realizar un control arqueológico y la actividad expositiva general se verá interrumpida para regresar con una muestra en homenaje a Lino Silva.

Las empresas interesadas pueden presentar sus ofertas antes el 1 de diciembre y la mesa de contratación valorará la realización de una serie de mejoras a mayores, que suman unos 20.000 euros para unos nuevos equipos de vídeo y proyección, altavoces exteriores...

El histórico edificio de la calle Príncipe ya se está vaciando y el proyecto en sí contempla la renovación total de las carpinterías, muy afectadas por una plaga de termitas ya tratada y que incluso había dejado agujeros en el suelo.

Así que van a renovar desde la tarima hasta las puertas exteriores e interiores y que presentaban un estado bastante lamentable, al igual que las ventanas, en las que se va a optar por la disposición original, es decir, de ventana enrasada en el plano exterior de la fachada.

Nuevo espacio

Asimismo van a sustituir una parte de la cubierta, colocando una estructura de vigas y pontones de madera laminada y se mejorará la envolvente térmica, pues actualmente presenta pérdidas energéticas «muy elevadas debido principalmente» a las infiltraciones en carpinterías y a la falta de aislamiento térmico en la cubierta, según el informe encargado a la arquitecta cambadesa Paula Alfonso.

Existe un bajo cubierta que en su día, cuando Torrado se usaba como vivienda, eran habitaciones y baños que el Concello no rehabilitó cuando lo compró y reformó, hace 20 años. Ahora la propuesta es convertirlo en un espacio diáfano y flexible, según las necesidades de este espacio cultural.

Se cambiarán todas las luminarias por unas led de alta eficiencia energética y muy bajo consumo, además de realizar una intervención global en los espacios expositivos, pues la memoria detecta la necesidad de paneles, instalaciones de proyección, imagen y sonido...

En cuanto a los jardines y anexos, tendrá una nueva iluminación exterior que realce más sus valores y también el parque y elementos como el palomar y el hórreo que, presentan un estado general «bastante bueno», pero precisan actuaciones de limpieza y restauración. También se hará algo similar en el anexo adosado al muro del parador y se eliminará un bloque macizo sin uso.

El proyecto también contempla la reforma de los aseos públicos del parque, destrozados por el vandalismo; intervenciones en partes del muro perimetral, derruidas por el descontrolado crecimiento de raíces de las trepadoras que adornan el enrejado perimetral, el cual también está en «bastante mal estado»; y trabajos de jardinería para mejorar el drenaje natural y aireación de las capas vegetales.

La obra debe estar totalmente concluida en octubre de 2026, como muy tarde, para no tener problemas con las ayudas concedidas por la Diputación para sufragarla: 593.000 euros del Plan Extra y 197.900 del +Provincia. El plazo de ejecución son seis meses, pero los trabajos podrían irse a más ya que las condiciones meteorológicas serán determinantes en algunas partes.

Las oficinas de Rías Baixas

El Concello tuvo que recurrir a estos fondos externos ante el gran montante que necesitaba el inmueble y dadas las dificultades cada vez mayores que atraviesan las administraciones locales para realizar inversiones con fondos propios. De hecho, hace ya un par de años que lo intentó con el Nex Generation.

El concejal de Cultura, Liso González, explicaba estos días que ya le han comunicado al Consello Regulador de la DO Rías Baixas y a la Ruta do Viño la necesidad de trasladar temporalmente sus oficinas y estudian el Museo do Viño como alternativa o un bajo de la Casa da Calzada. A estos edificios y a la oficina de la OMIX, en la avenida de Madrid, también se está trasladando material municipal que había en Pazo Torrado como la biblioteca o algunas obras de la exposición permanente.

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