El episodio tóxico se extiende por los bancos marisqueros de las Rías Baixas
Además de aumentar el número de bateas de mejillón cerradas se prohibe la extracción en nuevas zonas de infaunales

Las instalaciones del Intecmar. / Noé Parga

Los dinoflagelados del género «Dinophysis», que son los que generan ácido okadaico, la toxina lipofílica causante de la intoxicación diarreica por moluscos en humanos, no dejan de aumentar en las Rías Baixas durante las últimas semanas.
Se trata de un episodio tóxico totalmente natural y controlado que está directamente relacionado con la entrada de nutrientes en las rías –a causa del afloramiento costero–, y que no debe preocupar al consumidor, siempre y cuando adquiera producto por los cauces reglamentarios.
Lo positivo es que la entrada de fitoplancton portador de biotoxinas en las rías es fruto de la llegada de alimento, lo cual viene a enriquecerlas.
Lo negativo, que estos episodios causan importante trastornos a nivel organizativo en la producción de mejillón y, en ocasiones, también en los bancos de cultivo de infaunales, es decir los moluscos que, como la almeja y el berberecho o la navaja, viven enterrados en el substrato.
Todo eso, unido a la prohibición de extracción de pectínidos como la volandeira en determinadas zonas, es lo que está sucediendo con este episodio de toxina diarreica (DSP, por las siglas de Diarrhetic Shellfish Poison) caracterizado por la notable presencia de «Dinophysis acuminata», el dinoflagelado más habitual en Galicia.
Aunque en este caso el que más se está haciendo notar es el «Dinophysis acuta», que llega acompañado de «Dinophysis caudata» y ya provocó el cierre de 35 polígonos bateeiros.

La presencia de dinoflagelados causantes de la toxina diarreica (DSP) es notable en las Rías Baixas. / Intecmar
Son doce de la ría de Arousa –más de la mitad de los existentes en estas aguas–, el de Baiona, los cuatro de Muros-Noia, los ocho de que dispone la de Pontevedra y diez de los doce polígonos mejilloneros de la ría de Vigo.
Dicho de otro modo, que el Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia (Intecmar) mantiene cerrados siete de cada diez polígonos de cultivo de mejillón de la comunidad mientras se decretan nuevas prohibiciones de extracción de infaunales.
Las más recientes –y no parece que vayan a ser las últimas–, en la zona III.2 de la ría de Pontevedra y en la II.1 de la ría de Vigo.
Son ahora mismo, en eso que erróneamente se conoce como «marea roja», las más castigadas por la presencia de biotoxinas, la pontevedresa con tres de sus ocho zonas cerradas y la viguesa con tres inoperativas y dos abiertas a la extracción.
Lo más probable, dadas las condiciones meteorológicas y oceanográficas actuales, es que sigan entrando biotoxinas en las rías y que los cierres vayan en aumento durante días.
Máxime teniendo en cuenta el «incremento significativo» de «Dinophysis» detectado por el Intecmar hace unos días en las estaciones oceanográficas viguesas de Liméns, Moaña, Chapela, Boca Sur, Samil y Baiona.
Al igual que sucedió en las de Aldán, Bueu, Boca Sur, Cabalo de Bueu y Festiñazo, ya en la ría de Pontevedra.
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