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El parque Miguel Hernández se fractura entre el abandono

El deterioro del firme y el carril bici en el parque Miguel Hernández, causado por las raíces de los árboles, genera desniveles que ponen en riesgo a peatones y ciclistas. El Concello admite la necesidad de una reforma integral, pero la falta de renovación del convenio con la Autoridad Portuaria frena la acción.

El carril bici está totalmente roto y levantado en varias zonas.

El carril bici está totalmente roto y levantado en varias zonas. / Iñaki Abella

Vilagarcía

El parque Miguel Hernández, uno de los espacios verdes más emblemáticos de Vilagarcía, atraviesa su momento más delicado desde su inauguración a comienzos del siglo XXI. Lo que fue símbolo de la transformación urbana muestra hoy una imagen de deterioro evidente que preocupa tanto a vecinos como a los usuarios que lo recorren a diario.

El problema más grave se localiza en la zona perimetral del parque, donde el crecimiento de las raíces de los árboles ha levantado el pavimento y el carril bici, provocando bultos, grietas y desniveles que en algunos puntos superan los diez centímetros. El resultado es una superficie irregular y peligrosa para peatones, ciclistas y personas con movilidad reducida.

«Es un peligro diario. No hay semana que alguien no tropiece o que una bicicleta no se desvíe por culpa de los baches», explica un vecino habitual del paseo. El parque es, además, un lugar de paso frecuente hacia la zona de aparcamiento de la TIR y punto de encuentro de familias con niños o personas que pasean a sus mascotas, lo que multiplica el riesgo de caídas y accidentes.

Ante la imposibilidad de mantener nivelado el firme, el Concello optó por tapar con hormigón algunos tramos levantados, una medida provisional que rompe la estética original del parque y que muchos vecinos consideran un simple parche.

Las losetas también suponen un riesgo para los viandantes del parque.

Las losetas también suponen un riesgo para los viandantes del parque. / Iñaki Abella

La fuente ornamental que durante años fue punto de referencia del parque lleva meses sin funcionar, mientras que el mobiliario urbano presenta un aspecto desigual y un mantenimiento irregular. El conjunto, lamentan los vecinos, ofrece una imagen deslucida de uno de los principales pulmones verdes de la ciudad, que ha pasado de ser un símbolo de modernidad a un espacio que refleja abandono.

El parque Miguel Hernández nació en los primeros años 2000 como un proyecto ambicioso que transformó un antiguo relleno portuario del muelle de O Ramal en un gran espacio público de más de 18.000 metros cuadrados. Supuso un hito urbanístico para Vilagarcía: la creación de un parque litoral conectado con la Avenida da Mariña y el paseo marítimo de A Concha.

En los últimos años, el Concello ejecutó actuaciones puntuales de mantenimiento, como la renovación del suelo de caucho en las zonas infantiles (2022) o la reparación de la pérgola de madera (2024), con una inversión cercana a 30.000 euros. Sin embargo, los problemas estructurales del pavimento y de las raíces nunca se abordaron de forma integral, y hoy esos defectos son visibles a simple vista.

El deterioro ha ido creciendo de forma silenciosa, afectando tanto a las baldosas como al carril bici, que presenta dilataciones, baches y fracturas que desvirtúan el concepto original de parque urbano sostenible.

La fuente no funciona y está en un estad poco atractivo.

La fuente no funciona y está en un estad poco atractivo. / Iñaki Abella

El mal estado del Miguel Hernández no es un asunto nuevo. Vecinos y grupos de la oposición municipal, especialmente el Partido Popular, llevan tiempo reclamando una renovación completa del recinto. En mayo de 2024, el PP ya denunciaba públicamente el uso de cemento para sustituir losetas rotas, el abandono de la fuente y el mal estado del mobiliario urbano, reclamando un plan global de actuación.

Desde el gobierno local, la Concellería de Medio Ambiente defiende que se han llevado a cabo mejoras parciales en tanto no se resuelve la situación jurídica del espacio. «Somos conscientes de que el parque necesita una reforma profunda, pero no se puede acometer hasta garantizar su titularidad», señalan fuentes municipales.

El Parque Miguel Hernández forma parte de la llamada «estructura verde litoral» de Vilagarcía, un corredor ambiental que conecta el paseo de A Concha-Compostela con la futura recuperación de la fachada portuaria de O Ramal, proyecto valorado en más de 1,1 millones de euros. Su situación estratégica lo convierte en una pieza clave del frente marítimo, pero su estado actual amenaza con romper esa continuidad urbana.

«El gobierno municipal es plenamente consciente de que el parque de Miguel Hernández, después de 25 años de intenso uso, necesita un reacondicionamiento. Existe ya un anteproyecto valorado en 400.000 euros, pero antes de invertir esa cantidad es imprescindible renovar la concesión con la Autoridad Portuaria, propietaria del terreno», señalan fuentes municipales.

El convenio original, firmado hace 25 años, está a punto de expirar, y su renovación depende de las negociaciones entre el Concello y la Autoridad Portuaria de Vilagarcía. «La Administración local no puede consignar tal cantidad de dinero sin la seguridad de que la concesión se mantendrá en condiciones asumibles. Mientras tanto, se realizan arreglos puntuales», añaden desde Ravella.

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