Las cofradías retiran lotes de almeja de las lonjas por la caída de precios
Vilanova y Rianxo son dos de los pósitos que tienen cotizaciones mínimas para la japónica y la fina, y que optaron por devolver al mar partidas que iban a venderse por debajo del umbral

Una subasta de almeja. | Iñaki Abella
Noviembre acostumbra a ser un mes malo para el marisqueo, tanto a pie como a flote. Después del verano, y a la espera de las fiestas de Navidad, los precios de especies como la almeja o el berberecho se resienten mucho. Pero este otoño la caída se nota más que en años anteriores. Tanto es así que algunas cofradías de la ría de Arousa han optado por retirar lotes de almeja de las subastas para evitar venderlos demasiado baratos.
«Cuando abrió Noia nosotros notamos un bajón grande en los precios», afirma Óscar Fernández, presidente de la agrupación de mariscadores a pie de Vilanova. «Esta semana subieron un poco, pero siguen estando por debajo de los de 2024», añade.
Miguel Ángel Iglesias, patrón mayor de Rianxo, apunta a su vez que los precios a estas alturas del año suelen ser bajos, pero él este otoño no lo achaca a la apertura de Noia, sino a que «está entrando marisco de otros lados». «Y hay gente que después lo vende como si fuese de aquí».
Vilanova y Rianxo son dos cofradías que, durante las dos últimas mareas, retiraron lotes de almeja de las subastas, al ver que las pujas caían por debajo de los precios mínimos estipulados. Ese marisco fue devuelto al mar. En el caso de Rianxo, la almeja japónica deja de subastarse si baja de los ocho euros el kilo, y esta situación se dio una vez en las dos últimas semanas. En Vilanova están sufriendo más con la caída de precios: quitaron marisco de la lonja en dos ocasiones, y a mayores suspendieron dos días de trabajo. Esta circunstancia ha provocado un importante quebranto económico para las mariscadoras, pero se optó por este camino para no malvender el recurso.
Óscar Fernández explica que a finales del año pasado se acordó en asamblea actualizar los precios mínimos, para adaptarse a la subida generalizada del coste de la vida, y que las mariscadoras no siguiesen perdiendo poder adquisitivo. De este modo, el precio mínimo de la almeja japónica pasó de 7 euros el kilo a 9, y el de la fina, de 20 euros el kilo, a 30. En la asamblea se acordó que, por debajo de esos precios, se retiraría el marisco de la lonja y se devolvería al mar.
«La decisión se tomó hace un año, pero hasta ahora nunca había hecho falta retirar lotes de almeja de la lonja», señala el presidente de la agrupación de a pie de Vilanova. Sin embargo, sí hubo que recurrir a esta dolorosa decisión en la última «seca» de octubre, devolviendo al mar dos días parte de la almeja japónica conseguida horas antes por las mujeres; uno de esos días, se hizo lo mismo con la fina. «Y como no parecía que los precios fuesen a subir, cancelamos a mayores dos días de trabajo», recuerda Fernández.
En otros pósitos no llegaron a estos extremos, pero también notaron una caída en las cotizaciones. Es el caso de Vilaxoán, donde el precio medio de la japónica se ha desplomado 50 céntimos por kilo este año con respecto a 2024 pese al encarecimiento de la vida, según la plataforma Pesca de Galicia.
Marisco procedente de Canadá, Portugal y hasta Marruecos
El presidente de las mariscadoras de Vilanova, Óscar Fernández, atribuye la caída de precios a dos factores: la campaña de Noia y la entrada de marisco foráneo. Para el patrón mayor de Rianxo, Miguel Ángel Iglesias, esta última razón es la que más pesa. Y cree que la Consellería do Mar podría hacer más de lo que hace para evitar la venta fraudulenta o un etiquetado ambiguo o engañoso. «Hay un consumidor que sí que está dispuesto a pagar un poco más por nuestro producto, y tenemos que evitar que pueda llevarse almeja de otras procedencias porque el etiquetado es ambiguo», sostiene.Debido a la grave crisis de producción que desde hace unos años se está produciendo en los bancos marisqueros gallegos, buena parte de la industria compra ahora marisco de otros países, como Canadá, Italia, Portugal y hasta Marruecos, para de este modo poder servir los pedidos de sus clientes. Desde el sector asumen la importación del marisco, pero instan a las autoridades a que se le exijan a este producto «las mismas garantías sanitarias que se le piden al nuestro» y que se eviten trucos en la trazabilidad.Sin embargo, hay lonjas donde las cotizaciones resisten. En Cambados, el patrón mayor, Alejandro Pérez asegura que durante esta semana, «los precios están repuntando». «La almeja roja se estuvo vendiendo hasta 15 euros el kilo, cuando en octubre iba a ocho, y la japónica ha pasado de entre 12 y 16 euros el kilo, a ir entre 14 y 17».
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