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Las 2.600 botellas que dan mayor caché a los albariños de la Denominación Rías Baixas

La Festa do Viño de Meaño se celebró este fin de semana para dar a conocer los caldos que se producen en la comarca | En la 24 edición han participado un total de 22 bodegas

Asistentes a la Festa do Viño de Meaño, celebrada este fin de semana. |  Noé Parga

Asistentes a la Festa do Viño de Meaño, celebrada este fin de semana. | Noé Parga

Meaño

La Festa do Viño meañesa cerró esta vigésimo cuarta edición con una estimación de 2.600 botellas Rías Baixas vendidas entre las 22 bodegas. Lo hacían durante las tres jornadas de una feria donde lo que primaba es el escaparate que para Meaño y firmas vitivinícolas ofrece esta fiesta.

Su singularidad fue que, amén de los albariños, se pudieron degustar tintos Rías Baixas, elaborados con variedades de uva caíño, espadeiro o mencía, posibilidad esta que ofrecían un tercio de los estands. El sousón es una cuarta variedad, poco más que testimonial en la D.O., pero que desea recuperar y testar la firma meañesa Terra de Mareas, firma esta que proyecta elaborar un Rías Baixas tinto sousón esta próxima cosecha a partir de la uva de viña familiar «pero que no irá más allá de una exiguas 200 botellas».

Participantes

En la fiesta del vino se ofreció un elenco de caldos de 22 bodegas salinienses, que fueron Vionta, Lagar de Pintos, Cabaleiro do Val, O Forrollo, Pablo Padín, Avó Roxo, Pedro Méndez, Terra de Mareas, Rozas, Attis, Terras de Lantaño, Paco&Lola, Luis García, O Parral, Zárate, Fulcro, Torre Penelas, Anadigna, Veiga Naúm, Seixido, Rexurdir y Albamar.

En las ventas, a la hora de decidirse el público turista, pesaba en su favor la publicidad e imagen exterior con la que algunas firmas llegaban avaladas a lo largo de su trayectoria.

Para otras más modestas, reconocían, era una inmersión en el mundillo para llegar al público, más cuando otros visitantes a la feria aprovechaban para probar sus otros vinos que, de por sí, no se encuentran en grandes superficies y a los que solo se puede llegar directamente por bodega.

Ahora, en lo que respecta al Rías Baixas, el horizonte inmediato es la Festa do Albariño de Cambados que se celebrará entre el 29 de julio y el 3 de agosto, y para la que las bodegas participantes calien-tan ya motores.

Un mercado en proceso de cambio

En un recorrido por las casetas, las firmas reconocían vivir un momento muy a expensas de un mercado cambiante donde, cada vez empiezan a ganar terreno los vinos de menor graduación, máxime por una tasa de alcoholemia, cuya nueva que se anuncia apunta al 0,2 y que puede lastrar el consumo en este mundillo. De hecho hoy, algunas firmas Rías Baixas en vanguardia, se atreven por vinos parcialmente fermentados de baja graduación, o a su apuesta por albariños 0,0, con los que cuentan bodegas como Martín Códax o Paco&Lola.

Eso sí, en ninguno de estos casos esos vinos están amparados por la D.O. a causa de ese grado alcohólico tan bajo o cero que, entienden, no cumple con los estándares de promoción.Otro campo en el que tampoco se abrió paso de momento el Consello Regulador Rías Baixas son los rosados, admitiéndose, únicamente, vinos blancos, tintos y, lo último, los espumosos.

Una de la firmas meañesas presentes en la feria, demandaba de que «la D.O. se abra a la posibilidad de poder elaborar Rías Baixas rosados, que es un mundillo al que le vemos su potencial, que nos gustaría experimentar, poder elaborar y llevar al mercado un Rías Baixas rosado», reconocía el joven bodeguero meañés.

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