El triste origen de la cruz de Lobeira
Los naufragios de tres barcos fueron la causa de levantar un monumento en András (Vilanova)

Cruz de Lobeira, con las placas conmemorativas en la base de piedra. / Iñaki Abella
Víctor Viana (*)
El «Serpent» era un crucero de guerra británico al mando del comandante Harry L. Roos, que con 175 hombres había zarpado de Plymouth el 8 de noviembre de 1890, con destino al cabo de Buena Esperanza, llevando solo 25 chalecos salvavidas para toda la tripulación. A la altura del cabo Villano el barco se apartó del mismo al perder su luz el 10 de dicho mes, cosa que no preocupó al capitán, con mar picada, pero lo cierto es que, en dos ocasiones había discutido con un oficial sobre las situación exacta del buque.
A media noche, el crucero embarranca y el capitán ordena motores en marcha hacia atrás, pero resulta infructuoso y choca contra la punta do Boi. Total que solo se salvan tres marineros, Burton, Luxon y Could, y claro al regresar estos a Gran Bretaña se ordena un Consejo de Guerra por el Almirantazgo para averiguar la causa de la pérdida de 172 hombres y el «Serpent», decretando el tribunal que el naufragio se debió a un error de navegación, a la noche cerrada con mar picada y poca profundidad, lo cual sirvió para que en el futuro hubiera chalecos salvavidas para toda la tripulación de los navíos de guerra así como la obligación de ponerlo en momentos de peligro.
También se cambiaron las señales del faro del Cabo Vilano con uno nuevo – el actual- mas ajustado a las señales marítimas, siendo el primero en ser dotado de luz eléctrica en España.
En los siguientes 45 dias fueron apareciendo los cuerpos de los marinos que se enterraron en lo que se llamó «cementerio dos ingleses» al lado de la playa do Trece en la parroquia de Xaviñas, por el párroco Carrera Fábregas; pero enseguida el cura de Camariñas y el de Xaviñas discutieron porque el primero decía que «dedicar funerales y oraciones católicas» cuando solo eran 63 los marinos católicos no se ajustaba a las normas, pero al final y como prueba de agradecimiento, el Almirantazgo regaló una escopeta al rector de Xaviñas, un reloj de oro al alcalde de Camariñas Vicente Pérez y un barómetro para el Ayuntamiento del municipio.
El buque «Reina regente», era un crucero español, -aunque también construido en Gran Bretaña –de 4.664 toneladas, nuevo, ya que había sido asignado a la Marina Española en 1868, y su último viaje sería en marzo de 1895 cuando en el Estrecho de Gibraltar debieron pararse sus máquinas y ser arrastrados, muriendo sus 420 tripulantes con su capitán, Francisco Sanz de Andino. Y el informe de investigación del hundimiento por parte del Ministerio de Marina daba como más probable un súbito temporal que no les diera tiempo a cerrar puertas y escotillas.
Finalmente el mercante «Carpio» se hundió a finales de marzo de 1895 con sus 18 tripulantes y una madre y sus tres hijos del crucero Reina «a quienes por Caridad habían embarcado gratis en el viajes de Bonanza a Huelva».
En el año 1894 se constituye en Vilagarciauna curiosa asociación patriótica, llamada «El ancla verde», presidida por el comandante de Marina, capitán de fragata Adolfo de Reinoso y Díaz de Tejada, cuya misión en principio sería la de fundar una serie de Casas de Socorro para los trabajadores del puerto, y de la cual surge la idea de construcción de un pequeño monumento en memoria de los muertos en las catástrofes del «Reina Regente», el inglés «Serpent» y el mercante español «Carpio», a mediados de septiembre de 1895, el cual consistirá en una «Cruz sencilla de hierro recubierta de aluminio, descansando en una pequeña pirámide de un metro o poco más, que estará sobre un altar, que será colocado en la peña más alta del «monte Lobeira» calculando que la inauguración sería con la asistencia de dos batallones de Infantería así como de marinos la escuadra inglesa surta en la ría, «que servirá para tener un vigía permanente, que con servicio de banderas señale el paso de barcos por aquellas costas y avisen de los peligros que corran, que será costeado por la Comandancia de Marina de Vilagarcía, y cuya conservación será costeada por la indicada asociación benéfica».
Por fin se anuncia por parte de la prensa «que el próximo domingo se inaugurará el monumento de la cresta del monte Lobeira» y que consistirá definitivamente “en una gran Cruz de hierro a cuyo pie hay una corona figurando un salvavidas con la descripción: “Por las victimas del mar: Pater Noster, y otra figurando madera e imitando quebraduras. A la imperecedora memoria de la dotación del Reina Regente, honra de la subordinación y de la Patria” sin nombrar en principio a los otros dos barcos.
Los medios de comunicación anunciaban también que se construiría un faro en el monte Lobeira para señalar a los barcos del peligro, y ya en marzo de 1896 se había comentado que el cónsul británico entregaría próximamente la placa conmemorativa del naufragio del «Serpent» con el siguiente texto: «In memory of one hundred seventy three offiser and men who lost their lives at the wheck of herbritannic Majesty ship Serpent on the 10 of november 1890 at Punta del Buey Camariñas. This Tablet is inscribed by the britis admiralti in the year 1895».
El verano de 1905 los periódicos anunciaban lo que parecía ser algo constante: que el «monumento se halla actualmente en estado ruinoso y que tenía serios desperfectos». Sucedió entonces, que la flota inglesa estaba de visita en la ría, y teniendo en cuenta la gran tradición de la Marina por sus monumentos y costumbres relacionados con la historia militar, bajan de sus barcos «oficiales y marineros y dotándose de materiales de construcción tales como ladrillos, cemento, hierros, etc, y 25 obreros se dirigen a Lobeira para realizar las reparaciones oportunas».
Sabedor el alcalde del desembarco de personal de construcción, ordena a la Guardia Civil que acuda a Lobeira para paralizar los trabajos, al no tener los permisos oportunos del gobierno español. Las cosas se van liando, los ingleses obedecen y paran la obra, pero los oficiales se quedan en la cima de Lobeira hasta obtener los permisos oportunos. Acude a Vilagarcía el gobernador civil de la provincia que habla con los oficiales y después con el almirante de la escuadra inglesa el cual le presenta «el permiso oficial expedido por Aduanas, pero el gobernados le dice que esto no era suficiente» con lo cual los ingleses se comprometen a poner una guardia permanente hasta que se reanuden las obras».
El cónsul inglés habla a la vez con el ministro Sánchez Román, el cual en Madrid, se reúne con el embajador de Gran Bretaña para tratar del permiso de poder trabajar en Lobeira. Por fin obtienen los permisos oficiales, y los ingleses arreglan el arruinado monumento con la cruz.
Prosiguen mientras tanto las visitas a Lobeira y el resto del monumento en los años siguientes, y hasta una formación de marinos alemanes va en alguna ocasión «en perfecta formación desde el puerto» para honrar a los muertos en el mar.
Al llegar 1961 de nuevo todo el conjunto está en tan deplorable situación, que el alma mater de la restauración de la Cruz, Valentín Viqueira, escribe al alcalde de Vilanova explicándole todos los avatares ocurridos en la misma desde 1905 hasta el presente «en un asunto mal enfocado sobre la situación lamentable del asunto entre dicho ayuntamiento y el de Vilagarcía, ambos con jurisdicción y limite común».
Le seguía explicando Viqueira, que proporcionar permiso, a las canteras para obtener piedra había sido un desastre para todo el conjunto de cruz y monumento, por lo que la Marina se había decidido al arreglo de cruz, lapidas, etc. y «apenas se tuvo conocimiento de la restauración que iba a emprender la Marina, unos incultos destrozaron restos del castillo con dinamita en la cara superior del más grande y solido de estos monolitos, precisamente llamado de los ingleses por la lápida que ostenta. Haciendo desaparecer para siempre los restos del castillo».
(*) Víctor Viana es médico y divulgador local
Suscríbete para seguir leyendo
- Prosigue la búsqueda por mar y tierra en O Grove: la cartera abandonada es de un varón de 35 años
- La bodega Forjas do Salnés se presenta en sociedad en Meaño
- Unas pertenencias en unas rocas movilizan un dispositivo de búsqueda por mar y tierra en O Grove
- Segundo ataque en una semana a la iglesia de San Benito de Fefiñáns en Cambados
- La Guardia Civil investiga a una mujer por un atropello mortal en Vilanova
- «Miedo» en la flota de la ría de Arousa ante la presencia del alga asiática en «cantidades industriales»
- Portugal refuerza su posición en el mercado europeo de bivalvos al levantar la prohibición de almeja japonesa en el Tajo
- Javi y Carlos, dos vidas unidas por la hostelería en Vilagarcía



