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Los vecinos alertan: «Los árboles ya se comen nuestras propiedades»

Residentes en Vista Alegre muestran su preocupación por el riesgo de incendio

Vuelven a reclamar al gobierno de Vilagarcía que intervenga subsidiariamente

Los vecinos piden al Concello que obligue a cortar los árboles que están sobre sus propiedades.

Los vecinos piden al Concello que obligue a cortar los árboles que están sobre sus propiedades. / M. Méndez

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

Vilagarcía

Después de casi un lustro de reivindicaciones permanentes, vecinos de la calle Vista Alegre vuelven a pedir ayuda al Concello de Vilagarcía. Siempre denunciaron que hay árboles que rozan sus edificios, lo que los hace temer «una desgracia» en caso de incendio, además de lamentar las molestias que entrañan las ramas existentes sobre sus propiedades.

Desde que empezaron a quejarse de este modo, los árboles han dejado de crecer, y ahora «prácticamente se comen nuestras propiedades, ya que las ramas están rozándolas ya sin que nadie haga nada», argumentan.

Se refieren a árboles –sobre todo laureles y eucaliptos– situados en una parcela privada que se encuentra entre el Parque Botánico Enrique Valdés Bermejo y la calle de Vista Alegre, muy cerca del parque Castro de Alobre.

Los vecinos reconocen que «el Ayuntamiento ya intervino talando los árboles que causaban problemas situados dentro de la propiedad municipal, pero no ha hecho nada para obligar a actuar de igual manera a los dueños del terreno privado anexo, cuyos árboles siguen creciendo y amenazando nuestras viviendas».

Esgrimen estos mismos ciudadanos que «en otros municipios están actuando para eliminar las masas arboladas que se encuentran pegadas a las viviendas, ya sea obligando a los propietarios a intervenir o bien actuando directamente, de forma subsidiaria, desde la administración local».

El Concello de Vilagarcía eliminó, como se informó puntualmente, los laureles de considerable porte que amenazaban con seguir cayendo sobre las propiedades existentes a lo largo de la calle de Vista Alegre. En esa zona en la que realizó la ambiciosa y demandada tala, justo al lado del parque Castro de Alobre, Ravella ordenó repoblar plantando especies como el avellano para formar una nueva barrera vegetal.

El Concello de Vilagarcía eliminó, como se informó puntualmente, los laureles de considerable porte que amenazaban con seguir cayendo sobre las propiedades existentes a lo largo de la calle de Vista Alegre. En esa zona en la que realizó la ambiciosa y demandada tala, justo al lado del parque Castro de Alobre, Ravella ordenó repoblar plantando especies como el avellano para formar una nueva barrera vegetal. / M. Méndez

Y añaden que en caso de incendio no solo están en «peligro» sus viviendas, sino también los muchos ciudadanos que cada día visitan tanto el Parque Botánico Valdés Bermejo como el Castro de Alobre.

Sobre todo teniendo en cuenta que una de las principales vías de acceso peatonal a esas superficies gestionadas directamente por el Concello discurre, precisamente, a través de esa gran propiedad privada en la que crecen los árboles que se cree preciso talar.

Los árboles que amenazan las viviendas.

Los árboles que amenazan las viviendas. / M. Méndez

Los damnificados reivindican que Ravella actúe con la contundencia de otros gobierno locales, y para ello se aferran a la Ley 3/2007, de 9 de abril, de prevención y defensa contra los incendios forestales de Galicia.

En la misma se alude a la necesidad de adoptar «actuaciones que controlen la existencia de biomasa vegetal con alto potencial combustible en las cercanías de los núcleos de población, asegurando su retirada con anterioridad a la época de peligro de incendios, bien a través de la obligación de las personas titulares o bien por medio de la ejecución subsidiaria, a través de procedimientos ágiles, por parte de las administraciones públicas».

Los edificios de Vista Alegre afectados.

Los edificios de Vista Alegre afectados. / M. Méndez

Ese articulado determina, por ejemplo, que se debe mantener limpia una faja de al memos 50 metros alrededor de los núcleos de población, suelo urbanizable y viviendas aisladas.

En el caso concreto de la calle de Vista Alegre no hay margen de seguridad alguno entre las propiedades privadas y la primera línea de laureles, eucaliptos, zarzas y demás maleza.

Valga difunde las normas de obligado cumplimiento.

Valga difunde las normas de obligado cumplimiento. / M. Méndez

Valga apremia a sus ciudadanos

Al hablar de la gestión de la biomasa y el papel que desempeñan las administraciones locales, hay que hacer mención al Concello de Valga, donde no solo impulsaron la creación de un grupo propio y una base operativa de lucha contra los incendios, sino que periódicamente informan a sus ciudadanos de la necesidad de cumplir la ley y mantener limpias sus propiedades.

No hace mucho el gobierno del conservador José María Bello Maneiro incidía a través de las redes sociales y el canal municipal de comunicación de avisos vía Whatsapp de la obligatoriedad de desbrozar, podar e incluso talar para garantizar la faja de seguridad exigida por ley para reducir el riesgo de incendio.

Y no solo eso, sino que, ante la posibilidad de que haya propietarios de parcelas con datos catastrales sin actualizar, y que pueden tener predios en las fajas secundarias pero no se han enterado de ello ni conozcan las normas que deben cumplir, abrió un periodo de información pública en el que comprobar todo los datos.

Los valgueses tienen de plazo hasta el próximo día 31 para revisar toda la documentación.

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