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Diez años de estudio de las mariposas de Cortegada: tiene 35 especies y pierden población

La isla sigue la tendencia mundial de bajada de la población, pero «aún no es muy acusada»

Forma parte de una red europea de observación y es hogar de un bioindicador protegido

Asistentes a la observación organizada por Corticata a la isla. |  FdV

Asistentes a la observación organizada por Corticata a la isla. | FdV

Vilagarcía

Hace justamente una década que Cortegada entró en el programa europeo de seguimiento de las poblaciones de mariposas diurnas BMS (Butterfly Monitoring Scheme) y una de las primeras conclusiones es que están perdiendo población. Además, los investigadores han observado ocho nuevas especies con respecto a los registros iniciales, haciendo un total de 35 los tipos que han convertido la isla carrilexa en su hogar.

Ejemplares de la especie protegida. |  S. González

Ejemplares de la especie protegida. | S. González

El trabajo está coordinado por la Sociedad para la conservación y estudio de las mariposas en España (Soceme) y el Parque Nacional Illas Atlánticas y también se desarrolla en otros espacios de la red. Sus fines son científicos, pues además de pintar paisajes con su colorido vuelo, como cualquier insecto, su mera existencia y cualquier cambio es oro para conocer la salud de los ecosistemas.

Hablan hasta del desierto

«Son muy buenos bioindicadores, tanto como las aves, porque responden rápidamente a los cambios ambientales y aportan información muy valiosa. Además son de los más usados a nivel europeo y mundial porque son más accesibles y hay prácticamente en todos los ecosistemas, incluso en los desiertos», explica una de sus miembros, Saba González, que es experta en consultoría ambiental, ornitóloga y naturalista y forma junto al biólogo Roberto Verde el equipo de voluntarios encargados de este espacio de Arousa -la administración cubre las dietas-.

Una «Pieris rapae» en Cortegada. |  Saba González

Una «Pieris rapae» en Cortegada. | Saba González

También indica que por ese motivo hay acuerdos europeos que obligan a los Estados miembros a proteger y seguir determinadas especies. Es el caso de la «Euphydryas aurinia», o Doncella de ondas rojas, que también vive en Cortegada. De hecho, la empresa de turismo ambiental Corticata la eligió para ilustrar el cartel de una actividad de observación realizada hace unos días y a la que respondieron una veintena de personas.

Una guía completa

González actuó de guía porque su pretensión también es concienciar sobre la importancia de los lepidópteros y además en una situación mundial de descenso generalizado de las poblaciones de insectos, algo «alarmante en el sentido de que son la base de la red trófica», recuerda la experta.

Ella y Verde llevan diez años visitando cada 15 días la isla y contando, literalmente, una a una las mariposas que ven para hacer un censo. Actualmente están ultimando su informe, pero ya pueden lanzar algunos datos: «De momento, lo único constatado es que cada vez contamos menos mariposas con respecto al número total de individuos observados. Con todo, es una ligera tendencia descendente y aún no es muy acusada, se necesitaría seguir trabajando». González recalca que la bajada es general en toda Europa, aunque «yendo al detalle, por grupos de especialización, a unas especies les va mejor que a otras».

¿Y por qué hay menos? «Puede ser algo multifactorial y ahora estamos analizando toda la información para intentar alcanzar unas causas, pero a lo mejor nos quedamos en unas hipótesis», reconoce. Entre las variables que estudian están el cambio de los hábitats en los últimos años, y a este respecto cabe recordar que se realizó una tala de eucaliptos; modelos climáticos y factores meteorológicos (régimen de lluvias, secas…); especialización de las mariposas, pues las generalistas se adaptan mejor a cualquier ecosistema -las especialistas registran el descenso mundial más acusado-…

Así se elabora su censo: un ojo experto, visitas cada 15 días y contando de una en una

Cortegada no debería ser el lugar más atractivo para la observación de mariposas por varias razones: los sistemas insulares no son muy ricos en estos insectos y además es forestal, que «no es el ecosistema más favorable para las diurnas y, sin embargo, tiene unas singularidades, como que está cerca de tierra, que la convierten en un enclave muy interesante», explica Saba González, la coordinadora del seguimiento de la carrilexa y otras del Parque Nacional Illas Atlánticas y que también están arrojando datos de interés. De hecho, en este ámbito se han registrado 51 especies, lo que es una densidad alta en comparación con otras islas.La ornitóloga y su compañero Roberto Verde lo saben porque llevan diez años acudiendo cada 10 o 15 días durante la temporada de vuelo, que suele ser entre marzo y septiembre u octubre, en función del tiempo. Siempre realizan el mismo recorrido y van escudriñando el entorno con su entrenado ojo experto y contando ejemplares que ven a su alrededor para hacer el censo. Según González, usan una aplicación móvil con un listado de las especies y van marcando las vistas, además de incluir fotos y otros datos que forman parte de una base del programa desarrollado a nivel de España y Europa. Sin embargo, hasta hace no mucho usaban un contador manual, de clicar, y «aún hay gente que lo hace así o anotando en una libreta».

También están en condiciones de decir que es, o ha sido, el hogar de 35 especies diferentes. Arrancaron con un listado oficial de Parques Nacionales de 27 y han podido observar 31, lo que hace un total de ocho nuevos tipos contemplados.

¿Y qué ha pasado con las que no se han vuelto a ver? «No lo sabemos. Pudo ser una observación puntual, ocasional o accidental, aunque sospechamos que al ser una isla muy próxima a tierra se ha producido un traslado de ejemplares. Se sabe que pueden volar distancias muy largas para colonizar otros lugares, así que una de nuestras sospechas es que han desaparecido por el cambio de hábitat, porque en Carril las ves», explica.

Además hay otra cuestión relevante a tener en cuenta y es que hoy en día es una isla forestal, pero hasta principios del siglo XX estuvo habitada y había cultivos, con lo cual había una mayor variedad de ecosistemas. En resumidas cuentas, la arousana tiene unas particulares que reportarán unos «resultados muy útiles».

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