Así es el Plan de Movilidad Sostenible de Vilagarcía, ya en vigor
La hoja de ruta planteada por Ravella superó el periodo de exposición sin ninguna alegación
Alberto Varela tiene nuevos mimbres para avanzar en su modelo de ciudad

Alberto Varela y el edil de Turismo, Álvaro Carou, ayer. | Noé Parga

Coordinado por la concejala Paola María Mochales, el Plan de Movilidad Urbana y Sostenible (PMUS) de Vilagarcía ha sido elaborado para «resolver los problemas de movilidad», ofreciendo soluciones en cuanto a «accesibilidad, seguridad, contaminación y atractivo de la ciudad».
Pero también para «conseguir una movilidad igualitaria, inclusiva y segura que tenga en cuenta las necesidades específicas de los colectivos más vulnerables», así como para «desarrollar programas de actuación con una visión estratégica».
Pues bien, el gobierno de Alberto Varela anunciaba ayer con orgullo, y también saldando cuentas con parte de la oposición, que el PMUS ha entrado oficial y definitivamente en vigor tras superar el trámite de exposición pública «sin que se presentara ni una sola alegación».

El alcalde de Vilagarcía, Alberto Varela, ayer. / Noé Parga
Se encauza así una hoja de ruta aprobada por el pleno de la Corporación en noviembre con los votos a favor del gobierno socialista y del BNG, siendo rechazado por el PP y con la abstención de EU.
Dicho de otro modo, y aquí viene la pulla del ejecutivo, que si el PMUS era tan malo como sus detractores decían, «alguna alegación tendrían que haber presentado».
No lo hicieron, por lo que el PMUS se pone en marcha y, de paso, permite acceder a diferentes planes de financiación europeos con los que poder aplicarlo y seguir transformando la ciudad.
Similar al que funciona en otras grandes ciudades de España, el PMUS se traza en torno a diez grandes ejes, empezando por el de ordenación de la red viaria y terminando con el denominado «Movilidad y modelo de ciudad».
El primero se marca objetivos como evitar el tráfico de paso por los centros urbanos y zonas sensibles, además de evitar el llamado «tráfico de agitación», que busca aparcamientos en la red viaria y reducir la congestión.
Mejorar la calidad estancial, los itinerarios peatonales y la ciclabilidad de las calles es otra de las metas de este apartado, que contempla acciones como implantar el sentido único en avenida de Juan Carlos I y As Carolinas o trazar un nuevo vial alternativo anexo a las vías del tren. Eso sin olvidar limitar la velocidad a 30 km/h en la zona urbana, un diseño inclusivo de la avenida de Cambados o el rediseño de rotondas.
Un paseo atractivo y seguro
Otro de los diez apartados marcados hace referencia a la configuración de una red de itinerarios peatonales que conecten con los principales destinos de la movilidad cotidiana en el municipio, acondicionando esos trayectos «para que el viaje a pie sea atractivo, seguro y cómodo».
De forma más detallada puede decirse que se trata de acondicionar ejes como el Carril–Vilagarcía, el Vilagarcía–Vilaxoán y el Vilagarcía–Hospital, lo cual conlleva mejorar cruces, ampliar aceras y crear nuevas calles peatonales o de prioridad peatonal.
La peatonalización del entorno de la calle de Arzobispo Gelmírez, del casco histórico carrilexo y de la plaza del Doctor Carús es un ejemplo en este apartado, que también contempla mejores conexiones hacia el rural y «reducir el efecto barrera» de la avenida de Cambados.
El tercer gran eje vertebrador del plan de movilidad aboga por mejorar la calidad estancial en calles y plazas para reforzar el espacio público como lugar social y de encuentro.
¿Qué quiere decir esto? Pues que en las zonas urbanas se trata de introducir arbolado o vegetación, mobiliario y otros elementos que supongan una mejora de calidad estancial.
«Condición previa para ello es, muchas veces, la necesidad de ampliar aceras, reducir espacio dedicado al tráfico motorizado y ordenar el aparcamiento», matizan en Ravella.
En el caso de los núcleos rurales la idea es diferenciar mejor los espacios peatonales de las zonas de tránsito de vehículos, además de dotar estas nuevas zonas peatonales con mobiliario urbano y zonas verdes.
En este mismo apartado se incluye la mejora de los entornos escolares desde el punto de vista de la accesibilidad y seguridad vial.
Pero también la necesidad de «mejorar la seguridad ciudadana en algunos puntos estratégicos, dado que la inseguridad desincentiva la movilidad a pie o en bicicleta».
El cuarto apartado del plan de acción se centra en «configurar una red ciclista segura que permita acceder a los principales destinos de la movilidad cotidiana de forma segura, cómoda, rápida y atractiva».
Además, el programa propone «crear una red de aparcabicis, de modo que cualquier persona tenga uno de ellos en las zonas urbanas a un máximo de 100 metros».
La línea estratégica número 5 se propone potenciar el transporte público, y de ahí acciones como «habilitar información básica en todas las paradas e incluir en la web del ayuntamiento información sobre horarios y precios».
Ravella baraja, igualmente, la constitución de «un nodo intermodal de comunicaciones integrando en un mismo ámbito espacial las actualmente independientes estaciones de autobús y ferrocarril y, en un futuro, a través de un itinerario peatonal, el muelle de cruceros de O Ramal».

La imagen de presentación del plan de movilidad. / FdV
El apartado 6 del plan de acción habla de «Ordenación y regulación del aparcamiento». Se refiere a «reducir la oferta de plazas de aparcamientos en la red viaria de los centros urbanos, o bien reservar estas plazas para residentes u otro tipo de demandas necesarias para las funciones de la ciudad».
Como también a «mejorar el acceso y el atractivo de los parkings periféricos para facilitar el acceso en coche al centro urbano, pero sin la necesidad de aparcar en proximidad del destino».
Al mismo tiempo, «para reducir el espacio ocupado por los parkings periféricos» se propone «agrupar las plazas en construcciones en altura».
Al hilo de todo esto, y para «reducir el tiempo de búsqueda de aparcamiento en la zona urbana de Vilagarcía y las congestiones derivadas de ello», se plantea guiar a los conductores «hasta las plazas de parking libres». Esto requiere de la implantación de un sistema que ofrezca esa información en tiempo real.
Nueva ordenanza
La línea 7 del PMUS se inclina por redactar «una nueva ordenanza de movilidad urbana» que sirva de base jurídica «para la adecuada configuración y regulación de todos los actores y usos que existen en el ámbito de la movilidad en Vilagarcía».
Esto supone «evitar el acceso de vehículos de motor a zonas peatonales para evitar conflictos» y lograr que los patinetes motorizados dejen de circular por ellas.
«Tan solo cabe contemplar la posibilidad de establecer franjas horarias para autorizar el paso ciclista en caso de itinerarios sin alternativas», explica el PMUS.
Que de la misma manera plantea que la nueva ordenanza impida el aparcamiento de motos en las aceras y zonas peatonales. Así como revisar a la baja los límites de velocidad y limitar el acceso de vehículos pesados.

Manuel Méndez
Todo ello, y de este modo se llega al eje de actuación número 8, acompañado de campañas de formación, concienciación y divulgación mediante las que «cambiar ciertos hábitos en pro de una movilidad más sostenible y saludable».
Impacto ambiental
Y como una cosa lleva a la otra, el apartado 9 habla de «fomentar el uso más eficiente del coche», reduciendo así «el impacto ambiental y las emisiones contaminantes de los vehículos de la flota municipal».
Fomentar el uso del coche compartido e instalar más puntos de recarga eléctrica son algunas de las ideas expuestas.
El décimo y último apartado es, como se decía antes, el de «Movilidad y modelo de ciudad», con el que «impulsar una ciudad viva y de proximidad» teniendo en cuenta «criterios para una movilidad más sostenible y saludable» y promoviendo «entornos urbanizados de calidad, con diversidad y mezcla de usos».
Propone, sin ir más lejos, «promover la rehabilitación de los núcleos urbanos y rurales con criterios de accesibilidad, proximidad entre usos variados, eficiencia energética y atractivo y confort ambiental».
En los núcleos rurales y espacios residenciales dispersos se piensa en «valorar un cambio en el planeamiento para integrar nuevos usos».
Al igual que se persigue «impulsar la actividad económica y cultural», así como «apoyar al pequeño comercio a pie de calle y limitar la construcción de nuevas grandes áreas comerciales».
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