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Lacones contra la peste dos siglos después

Valga mantiene viva una de las tradiciones con mayor simbolismo

La de esta mañana fue la procesión más concurrida que se recuerda

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Valga

El Concello de Valga vivió esta mañana una de las tradiciones más entrañables y llamativas que se mantienen en el Ullán y toda la comarca. La fiesta de San Paio celebrada días antes, y que antiguamente organizaban los recién casados, dio paso hoy a la afamada Procesión dos Lacóns, con la que trasladar a jamones y santos de aldea en aldea por la parroquia de Cordeiro.

Cuenta la leyenda que hace un par de siglos la peste mataba al ganado, y que a los vecinos se les ocurrió entregar animales como ofrenda a los santos, para que aquella pandemia remitiera.

Poco se sabe sobre el mayor o menor grado de éxito de la medida. Pero quizás funcionó, porque las ofrendas siguen realizándose a día de hoy.

Es lo que se conoce como Procesión dos Lacóns, una fiesta entre religiosa y popular que cada 2 de febrero, día de la Candelaria, convierte a Valga en el centro de todas las miradas.

Para explicarlo y entenderlo hay que remontarse unos días atrás, cuando la festividad de San Pelayo (Paio) propició una primera procesión con las imágenes de San Antonio y San Roque, desde la iglesia de Santa Comba de Cordeiro hasta la capilla del lugar de Vilar.

Los lacones avanzando por las aldeas.

Los lacones avanzando por las aldeas. / Noé Parga

Allí permanecieron hasta hoy, el día en que, según los más viejos del lugar, «se casan los pájaros», y que en la actualidad se conoce como Día Mundial de los Humedales.

Fue a eso de las diez cuando San Paio, San Roque y San Antonio regresaron de nuevo en procesión, haciendo el recorrido inverso, hacia la iglesia parroquial.

Algo diferente

Pero esta es una procesión diferente. Es esa en la que se trasladan grandes patas de jamón saladas metidas en también grandes cestos artesanales que los vecinos –sobre todo las mujeres– portan sobre sus cabezas.

Una procesión que se va deteniendo en las diferentes aldeas de la parroquia a medida que avanza, tanto para que los caminantes y porteadoras puedan descansar y reponer fuerzas, como para que otros vecinos rindan culto a los santos y se sumen al recorrido.

Un momento del recorrido.

Un momento del recorrido. / Noé Parga

Por eso a medida que los romeros avanzan desde Vilar por Vilarello, Moldes, As Eiras, Outeiro, Ferreirós y Beiro aumenta el número de participantes. Como también la cantidad de jamones que se trasladan con devoción y emoción hacia el templo parroquial.

Es allí, en el atrio de la iglesia, donde se procede a realizar las no menos tradicionales «poxas», consolidando así a los lacones como los grandes protagonistas de la festiva y entrañable jornada de la Candelaria.

740 euros

Finalmente fueron doce los subastados, a precios de entre os 40 y 80 euros, alcanzándose una recaudación total de 740.

Todo salió a pedir de boca. Sobre todo porque fue una mañana de domingo soleada y de temperatura fresca pero agradable, lo cual invitaba a pasear por el rural de Valga y animaba a los vecinos a sumarse a esta celebración de tintes históricos y culturales.

La procesión resultó multitudinaria.

La procesión resultó multitudinaria. / Noé Parga

De ahí el ambiente festivo vivido durante todo el recorrido. Especialmente en los puntos por los que iban pasando y parando los santos, cuya llegada se anunciaba con estruendosas bombas de palenque.

Lugares de avituallamiento que los vecinos se encargaron de engalanar a conciencia con flores, naranjas y todo tipo de elementos, formando altares improvisados que también son parte de esta tradicional forma de rememorar aquellos tiempos de pandemia que castigaban al rural.

Así se escribe la historia de San Paio, San Roque, San Antonio y la Candelaria en Valga, donde mañana todo el protagonismo festivo pasa a manos de San Blas y citas como el tradicional almuerzo de los empresarios del municipio y la comarca con representantes de los gobiernos local y autonómico.

El alcalde, José María Bello Maneiro, y el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, son los cabeza de cartel.

Una de las ediciones más concurridas

Aseguran en el Concello que la de esta mañana fue una de las ediciones más multitudinarias que se recuerdan en la Procesión dos Lacóns y que tanto el alcalde como los concejales de Cultura y Turismo se sumaron a la comitiva, acompañada de música de gaita con el grupo Os Mercenarios.

Fueron algo más de dos horas de trayecto para completar cuatro kilómetros que hicieron las delicias de los asistentes, muchos de los cuales cumplieron con el rito de pasar por debajo de los tres santos.

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