Los jabalíes de A Toxa, «como Perico por su casa»
El Monte Central sigue cerrado al paso
Entre la población residente hay un macho de unos 200 kilos
La Aldea Grobit no ha podido vestirse de Navidad

Una de las cintas policiales que impiden el paso al Monte Central. / FdV

Los jabalíes parecen encontrarse cómodos en la emblemática isla de A Toxa, un territorio que no parecen dispuestos a abandonar fácilmente y que permanece parcialmente cerrado para evitar sustos o males mayores.
Han pasado casi dos meses desde el ataque de un ejemplar a un hombre que paseaba con su perra –resultó gravemente herida– y desde que uno de los vigilantes de la seguridad privada de la isla se vio amedrentado por una hembra con tres crías.
En el centro urbano
Aquellos hechos, los ataques posteriores y la creciente presencia de jabalíes tanto en la isla como en el centro urbano de O Grove justifican la decisión del Concello de cerrar de manera preventiva el Monte Central, un terreno arbolado de 210.000 metros cuadrados de superficie también conocido como Parque Forestal Xaquín Álvarez Corbacho.

Dos usuarios a las puertas del Monte Central, ayer. / FdV
Es ahí –donde la maleza no deja de crecer desde que se prohibió el paso– y en el entorno de los campos de tiro y del Palacio de Congresos y Exposiciones La Toja, donde la familia jabalí se encuentra a gusto.
Una familia dominada por un macho de considerable porte, dicen los testigos que con alrededor de un metro y medio de altura y unos doscientos kilos de peso.
Esos cerdos salvajes campan a sus anchas por la isla. Van y vienen entre este territorio y el continente, aprovechando la bajamar para cruzar hacia el barrio de Ardia y el islote A Toxa Pequena.
Las trampas instaladas, las cámaras de seguridad e incluso el amago de cacería con arco y flechas que se había propuesto, no han servido de nada. De ahí que el acceso al Monte Central siga prohibido, para desesperación de la gran cantidad de ciudadanos que empleaban habitualmente esa masa boscosa para pasear, hacer ejercicio y disfrutar de la naturaleza.

FdV
En el Concello confirman que el parque tendrá que seguir así, cerrado, porque no se quiere poner en peligro la integridad física de los ciudadanos, expuestos a cualquier posible ataque en caso de toparse con los marranos.
Asumen en el gobierno que es un trastorno, y recalcan que la solución no parece sencilla.
Al tiempo que lamentan no haber podido decorar en estas fiestas la mágica y concurrida Aldea Grobit, un espacio provisto de parque infantil que recrea un mundo de fantasía con pequeñas viviendas semienterradas y que cada año recibe la visita de miles de personas.
La Aldea Grobit y el conjunto del Monte Central, donde también se encuentra la parcela de los burros «fariñeiros», deberán permanecer cerrados hasta nuevo aviso o, al menos, hasta que los jabalíes quieran.
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