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Los gamberros emborronan el presente y atentan contra el pasado

Las pintadas afectan tanto a viviendas como a edificios históricos

Algunas de las pintadas en el conjunto monumentral de Vista Alegre.

Algunas de las pintadas en el conjunto monumentral de Vista Alegre. / M. Méndez

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Vilagarcía

Aunque es una práctica lamentable que se puso de moda hace ya muchos años y se creía casi erradicada, de un tiempo a esta parte las pintadas no dejan de emborronar edificios públicos y privados a lo largo y ancho de la comarca.

Son actos vandálicos que suponen un desprestigio para la llamada cultura urbana y preocupan de manera especial en Vilagarcía.

Mobiliario urbano, las puertas de viviendas particulares, edificios y garajes, las fachadas de esos mismos inmuebles, la señalización viaria vertical, las verjas de los comercios, los paneles de información turística, las marquesinas del bus, esculturas...

Nada, absolutamente nada se escapa de la acción de quienes se dedican a atentar contra el patrimonio público y privado realizando pintadas, muchas de ellas de mal gusto y absolutamente chapuceras.

Un edificio atacado en la calle de Vista Alegre.

Un edificio atacado en la calle de Vista Alegre. / M. Méndez

A veces, como sucede con el centro de interpretación de la naturaleza que nunca llegó a estrenarse en el entorno de la laguna catoirense de Pedras Miúdas, cubriendo por completo las paredes exteriores e interiores de las estructuras atacadas.

Un auténtico despropósito que causa enormes perjuicios y preocupa en toda la comarca, pero que parece haberse acentuado de manera especialmente llamativa durante los últimos meses en Vilagarcía de Arousa.

Vista Alegre

En este caso, además, con el agravante de haberse cometido tales atentados patrimoniales en un bien de interés cultural, histórico y turístico tan importante como el conjunto monumental de Vista Alegre.

Pintadas en el acceso al conjunto monumental desde el río O Con.

Pintadas en el acceso al conjunto monumental desde el río O Con. / M. Méndez

Las paredes de piedra del convento, el pazo y el arco de acceso al recinto vuelven a estar embadurnadas con esas pintadas que no solo afean el entorno, sino que contribuyen al deterioro de la estructura.

Monumento Histórico Artístico

Hay que tener en cuenta, como bien explican en el Concello, que «de todos los pazos de Vilagarcía», el de Vista Alegre «es el único que cuenta con la declaración de Monumento Histórico Artístico».

Una joya que «hunde sus raíces en la fundación misma de Vilagarcía, pues fue entonces, a mediados del siglo XV, cuando García de Caamaño decidió construir una torre en este lugar desde la que dominaría el recién creado burgo y puerto», rememoran los historiadores municipales.

Uno de los garajes más castigados.

Uno de los garajes más castigados. / M. Méndez

Un incendio destruyó la edificación original, «levantándose en torno a 1545» y, durante casi un siglo, ofreciendo «la imagen de un caserón con dos torres laterales, una de ellas derribada por un rayo».

Fue en torno a 1645 cuando Fernando de Andrade, arzobispo de Santiago, ordenó construir el convento de las agustinas, sobre el que se levantó de nuevo la torre perdida y el pazo y la iglesia quedaron unidos por su característico arco-pasadizo.

Pintadas en las paredes del pazo.

Pintadas en las paredes del pazo. / M. Méndez

Pues es esa joya situada en el antiguo Camino Real que unía Cambados con Vilagarcía y Santiago la que también se sitúa en el punto de mira de los gamberros que utilizan los botes de aerosol para atentar contra el patrimonio de todos.

Un problema, hay que insistir, que no se limita en exclusiva a Vilagarcía de Arousa, sino que afecta a la práctica totalidad de los municipios de O Salnés y Ullán, para indignación tanto de sus vecinos como de los dirigentes políticos, sabedores de que los daños estéticos referidos acarrean un considerable coste económico.

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