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Colgar a un cura de una higuera y otros sacrificios en los castros galaico-romanos de Pontevedra

Los mitos y leyendas que recorren los yacimientos de la provincia de Pontevedra están relacionados con la agricultura, la fertilidad o incluso los milagros y los crímenes

Los mitos y leyendas figuran en los castros de la provincia.

Los mitos y leyendas figuran en los castros de la provincia. / INAKI ABELLA DIEGUEZ

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Antonio Touriño

Antonio Touriño

O Salnés

La tradición oral ha guardado numerosas curiosidades históricas de los castros galaicorromanos que salpican la provincia de Pontevedra. Narraciones que han llegado en forma de leyendas y mitos que todavía hoy muchos creen a pies juntillas o al menos prefieren no ponerlas en duda. Cada uno de los yacimientos tiene su propia historia, muchas trágicas, otras místicas, y también relacionadas con la fecundidad, la riqueza o la presencia de un héroe. Un relato que Trazas ha sabido dibujar en su web para ofrecer a los turistas que visiten los yacimientos una perspectiva de lo más sorprendente y una pizca de misterio.

La leyenda del Meco, en O Grove, no tiene desperdicio. Vinculada a Adro Vello, yacimiento declarado Bien de Interés Cultural (BIC), narra la venganza de un pueblo a un cura sátrapa que terminó colgado de una higuera.

El proyecto Trazas de Pontevedra incluye el castro de Alobre.  | // I.ABELLA

Rafael Rodríguez en el lugar que se halló la Pedra da Santa. / Iñaki Abella

En la página de Trazas de Pontevedra, se explica que “allá por el siglo XV o XVI, vivía Juan de la Meca, un cura más conocido por todos como El Meco”. Un hombre, “libertino y déspota que no dudaba en atribuirse el derecho de pernada con todas las mujeres del pueblo”.

Explican que hay dos versiones diferentes de esta leyenda: “En una, el cura, tras perder una partida de cartas con un joven muy apreciado en el pueblo, viéndose humillado le dijo: Alégrate hoy, que ya me alegraré yo mañana con tu amada”. Dicen que esto provocó la ira del novio y que este asesinó al cura.

Las mujeres se rebelan

La otra versión es más épica pues se sostiene que el joven “fue ayudado por los vecinos y que un grupo de mujeres decidió tomarse la justicia por su mano, de modo que el religioso acabó colgado de la higuera, en el punto más alto de la localidad, en el monte de Siradella”.

El arqueólogo de la Diputación Rafael Rodríguez posa sobre el lugar en el que se encuentra la Pedra da Santa.   | // IÑAKI ABELLA

Figueira do Meco, cuyos brotes permanecen hoy en día. / Iñaki Abella

A semejanza de Fuenteovejuna, se dice que cuando la Justicia llegó al lugar del crimen en busca del culpable, el pueblo respondió al unísono: “¡Al meco lo matamos todos!”.

O Grove y Fuenteovejuna

A muy cercana distancia se sitúa el castro de A Lanzada donde el rito de las nueve olas es más conocido por todos, pues todavía sigue vigente aquel rito de fecundidad. Trazas resalta que la tradición es la de tomar un baño de nueve olas “durante una noche de luna llena” como remedio para poner fin a la infertilidad. En concreto son dos noches posibles: la de San Juan y la del último sábado de agosto.

Crímenes inexplicables

Trágica es, por su parte, la historia que se relaciona con Vilagarcía y el Castro de Alobre, donde cuenta la leyenda que existía un túnel que unía el castillo de Monte Lobeira con el pazo de Vista Alegre, e incluso hay quien cuenta que la salida del pasadizo se encontraba en O Montiño.

Dicha gruta se situaba bajo un afloramiento rocoso y era, en tiempos de la reina Urraca, que dicen vivió en Vilagarcía, un lugar escondido que se usó como zona de reunión y huída de los ladrones de la villa. La tradición explica que esa gran roca fue la base de una cruz que se erigió en memoria del “asesinato de un niño después de que varios ladrones lo persiguiesen por dicho túnel”.

El sol y su importancia

Curiosas también son las historias que los vecinos cuentan de otros castros, que afloraron gracias al tesón de investigadores y también arqueólogos actuales. Uno de ellos, Rafael Rodríguez, que dirigió entre otras la excavación del castro de Besomaño en Ribadumia, hizo mucho hincapié en la Pedra da Santa que se sitúa sobre la croa del yacimiento.

Otras leyendas

En otros yacimientos, las leyendas son también extraordinarias. La del Castro de Troña se refiere a un petroglifo con una serpiente (Serpe de Troña), que está tallada sobre una piedra de sacrificios con un canal central cuya función era recoger la sangre de la víctima. Se dice que por la noche aún se oyen las voces de los habitantes del castro. También aparece una doble serpiente en el castro de Penalba, en Campo Lameiro. La historia del Castro de Toiriz sobre el hada que conquistó a un hombre que iba acomprar objetos fabricados con hojas y que finalmente convirtió en oro, o la relativa a la fertilidad en Castrolandín también sorprenden a quienes lo conocen. O las atribuciones que se otorgan a Santa Tegra en A Guarda que frenó una enorme sequía tras presentarse la santa a una pastora de la localidad.

Esta especie de altar “estaba orientado hacia la puesta de sol, lo que la asocia claramente a los ciclos agrícolas o el cambio de estaciones”, explicaba. Se trata de una roca, en cuya base sobresalían una suerte de peldaños naturales y en la parte alta se situaba una pila de agua “que podría estar relacionada con ceremonias y rituales vinculados a los ciclos solares, ya que el sol incide de manera diferente según la estación del año”.

Seres mitológicos y santos

Y queda también por hacer referencia en O Salnés y Ullán al Mercado dos Mouros e Igrexa Vella en Valga.

Sobre el primero, en la página se reseña que está situado en el lugar denominado por los vecinos Agro do Chan o Agroxas ya que están convencidos de que en este lugar de celebraba el “mercado dos mouros”, esos seres míticos que pueblan el folclore asociado a todos los yacimientos arqueológicos gallegos.

Y también es especialmente llamativa la leyenda de que en Igrexa Vella existe una fuente de la que siempre mana agua.

Exponen los historiadores que “la iglesia que había en el lugar se había erigido en honor de Santa Comba” y resultó que cuando se realizaron las excavaciones en este yacimineto surgió un manantial. Casualidad o no, la leyenda explica que en el lugar donde está enterrada la cabeza de Santa Comba brotó una fuente de agua que jamás habría de secarse. La pregunta fluyó también de inmediato: “¿Estarán realmente en Valga los restos de la martir?”. No hay respuesta, solo evidencias.

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