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O Grove reivindica la "cocina de vanguardia" de las mujeres de posguerra

Lo que entonces era innovación, ahora es cocina tradicional

Lola Torres fue una maestra de los fogones

La entrega del premio que la homenajea es una de las actividades de la Festa do Marisco

“A pesar de la escasez de alimentos y productos, fueron capaces de elevar los platos a un nivel de gran calidad”, sostiene Amigos de Galicia

La cena ofrecida en el restaurante A Solaina a Martín Berasategui en 2019, cuando acudió a recoger su Premio Lola Torres. De pie, Gabi y Luis Padín.

La cena ofrecida en el restaurante A Solaina a Martín Berasategui en 2019, cuando acudió a recoger su Premio Lola Torres. De pie, Gabi y Luis Padín. / FdV

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

O Grove

Ya se avanzó ayer que el día 9, en el marco de la Festa do Marisco, se dará a conocer en O Grove el nombre del restaurante ganador del Premio Nacional de Gastronomía Tradicional Lola Torres.

Un certamen nacido en Arousa de la mano de la Fundación Amigos de Galicia que alcanza ya su edición número 19 y se ha convertido en uno de los eventos mejor valorados de todo el país.

Una convocatoria que sirve para rendir homenaje póstumo a la cocinera grovense Lola Torres, fallecida en 2002 y a la que en 2003 concedieron el Premio Álvaro Cunqueiro, como reconocimiento a su labor gastronómica.

Este certamen surgió “como un merecido homenaje a las mujeres gallegas de la posguerra, pues a pesar de la escasez de alimentos y productos, fueron capaces, siguiendo la tradición de los pazos, de elevar los platos a un nivel de gran calidad”, explican en la Fundación Amigos de Galicia.

Tradición trasladada al restaurante

Mujeres entre las que se encontraban, Josefina Vilas o la propia Lola Torres, que en la primera mitad del siglo XX tomaron el relevo de “una tradición que supieron trasladar con éxito a los restaurantes”.

El afamado cocinero Martín Berasategui recibiño el Premio Lola Torres en 2019.

El afamado cocinero Martín Berasategui recibió el Premio Lola Torres en 2019. / Xoán Álvarez

En definitiva, que este certamen es una buena forma de distinguir el trabajo y dedicación de todos aquellos que hicieron de la cocina su modo de vida, que apuestan por los productos de calidad y, desde luego, de cuantos dedicaron o dedican su vida a innovar entre fogones manteniendo la esencia de las recetas de siempre.

Es por ello que cada año se premia a alguno de los restaurantes o cocineros de España y Portugal que mantienen viva la esencia de la cocina tradicional y acreditan un mínimo de 25 años de trayectoria deleitando paladares con esa forma de manejar los fogones y de dar protagonismo a los productos autóctonos de cada zona, ya sean carnes, pescados, legumbres, verduras o vinos.

Como es el caso del restaurante Cal Jaumet de Torá, en Lleida, que fue el primero en lograr el Premio Lola Torres.

Al que siguieron otros como Casa Salvador (Valencia), Casa Duque (Segovia), Caballo Rojo (Córdoba), restaurante Posada de la Villa (Madrid), Casa Conrado (Oviedo), restaurante Josetxo (Pamplona) y el “7 Portes” (Barcelona).

Paco Corral, dueño del restaurante Veiramar, en Arcade.

Paco Corral, dueño del restaurante Veiramar, en Arcade. / FdV

Así como el restaurante Arzak (San Sebastián), el Rías de Galicia (Barcelona), el Zalacaín (Madrid), el Can Roca (Girona), restaurante Lhardy (Madrid), restaurante Akelarre (San Sebastián), el también madrileño Casa Lucio, el restaurante cacereño Atrio y el afamado Martín Berasategui.

El año pasado fue premiado el restaurante Casa Botín, fundado en el Madrid de los Austrias en el año 1725 y que pasa por ser el más antiguo del mundo, aclamado tanto por su cochinillo segoviano como por el cordero asado procedente del “triángulo mágico de la carne”, formado por Sepúlveda, Aranda y Riaza.

La entrega del premio sirve para promocionar a O Grove y sus productos. En la foto, el afamado restaurador madrileño Lucio Blázquez Blázquez, popular por sus famosos huevos estrellados, cuando visitó O Grove para recoger el XV Premio Nacional de Gastronomía Tradicional Lola Torres.

La entrega del premio sirve para promocionar a O Grove y sus productos. En la foto, el afamado restaurador madrileño Lucio Blázquez Blázquez, popular por sus famosos huevos estrellados, cuando visitó O Grove para recoger el XV Premio Nacional de Gastronomía Tradicional Lola Torres. / FdV

El empresario local Rafael Mourelos, miembro de la familia de Lola Torres y uno de los artífices de la creación de este premio, cuando la Fundación Amigos de Galicia era más conocida por su sección sociocultural y enogastronómica O Grelo de Ouro, volverá a ejercer de anfitrión para reunir al jurado que se encargará de dar a conocer al ganador de esta edición.

Nuevos miembros

Será en su hotel Abeiras, donde ese jurado incorporará tres caras nuevas. Entre ellas, una de las principales referencias de la gastronomía meca durante las dos últimas décadas, como es Luis Padín Noya, propietario de Marisquerías Solaina.

Un empresario que ha conseguido convertir a sus dos restaurantes, uno ubicado en la zona portuaria de Beiramar y el otro, en la calle O Cruceiro, en dos de los establecimientos más populares no solo de O Grove, sino de toda Galicia.

Avalado por su carta

En la Fundación Amigos de Galicia justifican su incorporación al jurado diciendo que la carta de pescados y mariscos es la mejor tarjeta de presentación del restaurante A Solaina.

Un negocio que desde el año 2002 nutre su despensa de los productos del mar con los que ofrece a sus clientes “desde su presentación clásica a preparaciones más contemporáneas, siendo su restaurante, siempre repleto, un referente de la cocina tradicional en O Grove”.

Luis Padín Noya, gerente de Marisquerías Solaina, es nuevo miembro del jurado.

Luis Padín Noya, gerente de Marisquerías Solaina, es nuevo miembro del jurado. / FdV

Un logro que fue mérito, también, de Gabriel Bea Fuentes, cariñosa y popularmente conocido como Gabi, considerado uno de los mejores cocineros gallegos de la historia y que trabajó durante medio siglo en algunos de los más distinguidos hoteles y restaurantes de Madrid, Tenerife y O Grove.

Se jubiló hace unos meses como cocinero del restaurante-marisquería A Solaina, donde junto a Luis Padín apostó decididamente por poner en valor la cocina gallega tradicional, utilizando para ello producto fresco y de la máxima calidad, como langosta, centollo, bogavante, cigala, percebe, camarón, nécora, mero, rodaballo salvaje, rape, lubina, merluza y tantos otros productos.

Lola Torres y su familia.

Lola Torres y su familia. / FdV

Pero la del propietario de Marisquerías Solaina no es la única incorporación al jurado, ya que también pasa a formar parte del mismo Paco Corral, el dueño del no menos destacado y selecto restaurante Veiramar, en la parroquia de Arcade (Soutomaior).

Un establecimiento nacido en 1991 “que es un referente en la cocina tradicional actual y cuya especialidad son los mariscos y pescados de la ría”.

La entrega del premio a Casa Botín, el año pasado.

La entrega del premio a Casa Botín, el año pasado. / FdV

Del mismo pueden destacarse las ostras, pulpo, volandeiras, navajas, su empanada de zamburiñas y otros manjares que se hacen acompañar de buenos vinos, ya que Paco Corral también tiene una estrecha relación con la vinicultura, con importantes proyectos a la vista en este sector.

Tras remarcar que en este conocido restaurante de Arcade con privilegiadas vistas a la ría se elaboran los platos “con ingredientes de primera calidad” y “en base a su cocina tradicional”, Amigos de Galicia cita también la incorporación al jurado de Indalecio Novas.

Se trata del propietario del restaurante Doade (Cangas), premiado en la feria gastronómica Xantar de Ourense celebrada en 2022 con el prestigioso “Plato de Oro” que reconoce sus 33 años en activo ofreciendo “los mejores mariscos de la ría de Aldán y pescados de Galicia, en especial la palometa roja, un referente en la cocina de este restaurante”.

Las salsas de una conservera

Nacida en O Grove en 1917 y trabajadora incansable desde que solo tenía doce años, Lola Torres comenzó su vida laboral en los hoteles de A Toxa.

Ya con 17 años pasó a formar parte de la sección dedicada a la elaboración de salsas de la desaparecida fábrica de conservas El Marino, lo cual la ayudaría, más adelante, en su faceta de cocinera.

Cuando tenía 30 años se casó con Francisco, exiliado en el norte de África, y fueron padres de dos hijos, Carmen y Francisco.

Juntos fundaron, en 1951, el restaurante Finisterre, en O Grove, donde Lola Torres empezó a hacer gala de su creatividad en la cocina, que es la hoy considerada como cocina tradicional, pero que en aquella época era cocina de vanguardia.

Por eso muchos creen que de sus manos, su negocio y su buen hacer entre fogones surgieron “el arroz con bogavante, el asado Xacobeo con carne de ternera o la merluza al albariño, utilizando en todo momento productos de gran calidad que aderezaba con una cuidada elaboración y presentación”, explican en Amigos de Galicia.

Donde también destacan de la homenajeada que contribuyó a mejorar “platos gallegos tan conocidos como los callos, el pulpo y distintos postres tradicionales”.

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