El Ejército de Tierra regresa a la Antártida por O Grove
Vuelve a elegir las aguas mecas para poner a prueba el material a desplegar en la isla Decepción

Los militares probando los trajes de supervivencia que usan en las gélidas aguas antárticas. / FdV

Un año más, O Grove sirve como base de operaciones al Ministerio de Defensa. Las aguas atlánticas del municipio meco permiten al Ejército de Tierra, con apoyo de la Brilat de Pontevedra, poner a prueba tanto el material como a los militares que van a formar parte de la Campaña Antártica 2024-2025.
Una expedición que alcanza su 38 edición y de nuevo tendrá como sede la Base Antártica Española Gabriel de Castilla, gestionada por la División de Operaciones del Estado Mayor del Ejército de Tierra y situada en Isla Decepción –archipiélago de las Shetland del Sur–, a mil kilómetros del lugar poblado más próximo y a 13.000 de España.
Será allí, una isla que es la parte superior del volcán más activo de la región, cuya última erupción se produjo en 1970 –la de 1969 destruyó una base chilena y otra británica–, donde los militares españoles presten un indispensable apoyo a la comunidad científica nacional e internacional encargada de desplegar todo tipo de proyectos de investigación en el continente helado.
Unas acciones, por cierto, que se coordinan por el Comité Polar Español y a través del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación del Ministerio de Ciencia e Innovación.
Como sucede cada año, los soldados participantes superan, durante los meses previos, diferentes fases de formación en distintas localizaciones de España, como puede ser el aragonés Parque Natural Posets-Maladeta.

Encuentro entre los componentes de la XXXVII y la XXXVIII Campaña Antártica, en la fase de capacitación. / Ejército de Tierra
Se reservan para O Grove las pruebas centradas en el ámbito marítimo, lo cual les permite probar tanto las embarcaciones neumáticas que van a manejar entre el hielo como los equipos de comunicación a bordo y los trajes de supervivencia.
Objetivos
Con esta misión, el Ejército pretende “mantener la presencia de España en el territorio antártico, proporcionar apoyo logístico a la investigación científica y realizar proyectos de interés propios, principalmente en las áreas de transmisiones, medio ambiente, sanidad, bromatología, vestuario y material de campamento”, explican los encargados de la fase práctica a desplegar esta semana en San Vicente de O Grove.
Aunque ya se ha explicado en ediciones anteriores, con motivo de la presencia de los soldados en Pedras Negras, la playa de O Espiño y enclaves similares de San Vicente, no está de más recordar en qué consiste la misión en el continente helado reservado para la ciencia.
Y hay que empezar diciendo que las tres plataformas de investigación con las que opera España en la Antártida son la Base Gabriel de Castilla, el buque de investigación oceanográfica “Hespérides” y la Base Juan Carlos I, gestionada por la Unidad de Tecnología Marina del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y abierta en 1988 en la isla Livingston, en el mismo archipiélago de las Shetland del Sur y a unas 20 millas de navegación de la Base Gabriel de Castilla.
Instalaciones
En esta, que es la principal herramienta de trabajo del Ejército en el continente helado, se encuentra el Módulo de Vida Comandante Ripollés, una edificación modular de 240 metros cuadrados diseñado para albergar hasta 28 personas.
También se encuentra allí el Módulo Científico, “constituido por un amplio barracón que originalmente se empleó como módulo de vida y actualmente se destina a la investigación, provisto de cinco estancias que albergan laboratorios y salas de trabajo”.
Asimismo, el Módulo de Taller y Mantenimiento San Juan Bosco “es un barracón de dos módulos con una superficie de 48,75 metros cuadrados destinados a taller y almacén de piezas de repuesto”.
Igual de imporrtante es el Módulo de Sanidad Capitán Ramón y Cajal, que “dispone de área de reanimación, atención primaria y curas, un área diagnóstica con laboratorio y telemedicina, un área de hospitalización y aislamiento y un almacén con material de rescate”.
A esto se suma un contenedor de 15 metros cuadrados destinado al almacén del material de transmisiones, y otro contenedor idéntico para almacenar todo el material necesario para las salidas en zódiac que estos días se emplea en O Grove, “desde los trajes de trabajo en aguas frías, hasta los chalecos salvavidas.
Son similares los dos contenedores en los que se emplazan los dos grupos electrógenos que abastecen a la base.
Cámara de congelación
En cuanto al Módulo Almacén, construido en la campaña 2016-2017, 140 metros cuadrados de planta, una altura interior de 4,5 metros y una estructura de aluminio, dispone de cámara congeladora y otras frigoríficas para garantizar la cadena de frío de los alimentos.
“Facilita el movimiento y trabajo del personal además de contribuir a disminuir el impacto ambiental”, explican en el Ejército de Tierra.
A todo esto se suma un nuevo módulo taller construido en la campaña 2021-2022, con una superficie útil total de 141,36 metros cuadrados.
Mención especial merece, por tratarse de una auténtica garantía de apoyo, el buque de investigación oceanográfica “Hespérides”, operado por la Armada Española y que se encarga de trasladar a los militares “cruzando el temido Mar de Hoces, conocido también como Paso de Drake, entre el extremo más meridional de América del Sur y la Antártida”.
Un equipo humano formado por diez hombres y tres mujeres
La XXXVIII Campaña Antártica del Ejército de Tierra tiene como protagonistas a trece militares, tres de ellos mujeres.
La Jefatura está en manos del teniente coronel José Javier Moreno Amatriain, acompañado en la sección de Logística por el comandante Francisco Daniel Ruiz Sánchez.
Del área de Sanidad se ocupa el capitán Jaime Martín Carranza, mientras que de Medio Ambiente se hace cargo la teniente Cecilia Jorge de la Portilla.
Es una de las tres mujeres integradas en esta expedición, junto con las cabo Azucena Rodríguez Jiménez y Sara Lozano Argüeso, en el departamento de Alimentación.
El de Movimiento y Navegación tiene al brigada Alfredo Ojanguren Lazcano como principal representante, ocupándose de las Comunicaciones el capitán Eduard Pérez Piqué y el subteniente Agustín Pérez Galve.
La responsabilidad del área de Motores es para los subtenientes Francisco José Allueva Plaza y Rodrigo Losua Iruretagoyena, completándose la relación, al frente de Instalaciones, con el subteniente Fidel Pérez Solera y el brigada Francisco Molina Cara.
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