Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

De Gran Canaria a Catoira con los cuernos bien puestos

Recorren miles de kilómetros para participar en el Desembarco Vikingo

Ya tienen alojamiento reservado para la edición de 2025

Se caracterizan con todo lujo de detalles en cada fiesta a la que van

Los canarios Leónidas (Javier) y su pareja Verónica, de camino a la Romaría Vikinga de Catoira.

Los canarios Leónidas (Javier) y su pareja Verónica, de camino a la Romaría Vikinga de Catoira. / FdV

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Manuel Méndez

Manuel Méndez

Catoira

¿Qué tienen en común Javier, Verónica y Ainara? Pues que él, un mecánico de aviones de 34 años, su pareja, de 38 y limpiadora en una cadena de gimnasios, y la joven estudiante universitaria de 17 años conforman una peculiar familia canaria apasionada de los disfraces que todos los años recorre la islas afortunadas y media España para acudir a cualquier cita en la que puedan vestirse de superhéroes o vikingos.

Una pasión que desde hace mucho los trae a Catoira desde Telde y Vecindario, un municipio y una ciudad pertenecientes a la isla de Gran Canaria, en la provincia de Las Palmas.

De este modo, recorriendo miles de kilómetros, disfrutan como pocos de la popular Romaría Vikinga, que tanto admiran y viven como si fueran unos catoirenses más. De ahí que ya tengan reservado alojamiento para acudir a la edición de 2025.

Javier, Verónica y Ainara, sin caracterizar.

Javier, Verónica y Ainara, sin caracterizar. / FdV

Su devoción por la Vikinga es buena prueba del enorme tirón que tiene esta Fiesta de Interés Turístico Internacional que Javier Hernández Sicilia, popular y artísticamente conocido como Leónidas Esparta, descubrió cuando, desde adolescente, disfrutaba de sus vacaciones en Ourense.

Cuando veraneaba en Ourense

“Todos los veranos me quedaba prendado viendo por la televisión local las fiestas gallegas, y en 2017, dando que nunca había podido ir con familia o amigos, decidí ir solo al Desembarco Vikingo, coincidiendo allí con el famoso Chicote, que estaba rodando un programa”, rememora este catoirense de adopción que en su perfil de Instagram incluso se presenta como “embajador de Catoira”.

Pero no solo lo conoció a él, sino también a quien iba a convertirse en “un gran amigo, llamado Moure y que era uno de los organizadores del evento”.

Verónica, Ainara y Javier, a orillas del río Ulla.

Verónica, Ainara y Javier, a orillas del río Ulla. / FdV

Sin cartera en la Festa do Albariño

Recuerda Leónidas Esparta que, “como yo no sabía nada y no había comprado entrada, muy amablemente fue a su casa a buscar una invitación que me regaló para la cena vikinga que se celebraba entonces –ahora es almuerzo–, y ese mismo día perdí mi cartera en otra fiesta que se celebraba en Cambados”, la del Albariño.

Explica el canario que pudo recuperar la cartera cuando regresó a su tierra “gracias a la Policía Local de Cambados, y me la devolvieron con el dinero y toda la documentación que tenía dentro”.

Dado que la había perdido el día anterior, aquel Desembarco Vikingo había tenido par él un sabor agridulce, ya que “estaba muy preocupado por la pérdida, puesto que al día siguiente tenía que subirme a un avión y no tenía documentación, por lo que tuve que hacerme un DNI de emergencia para volver a casa”.

Los canarios en el almuerzo vikingo.

Los canarios en el almuerzo vikingo. / FdV

Para superar aquel mal sabor de boca que se le había quedado, después de la pandemia volvió a Catoira, ya con su pareja Verónica y su hija, Ainara.

Lo reconocieron

“Y para mi sorpresa –relata emocionado–, cuando pregunté a las personas del pueblo que estaban preparando las casetas si había alguna otra fiesta previa al Desembarco me reconocieron como el ‘canario que perdió la cartera’.

Aquella fue su segunda Romaría Vikinga, y hasta la cuarta, el pasado día 4, “no he tenido ninguna mala experiencia o percance, lo cual hace que disfrute mucho más de esta fiesta”.

Leónidas Esparta (Javier) vestido para la batalla.

Leónidas Esparta (Javier) vestido para la batalla. / FdV

Una cita que define diciendo que “empezó gracias a unos amigos que se disfrazaban como creían en aquellos tiempos que eran los vikingos o normandos que trataron de invadir con piratería la región de Catoira”.

Para añadir que “con los años la fiesta va evolucionando y cada vez hay más gente vestida como vikingos reales, de ahí que me sienta tan a gusto con mis trajes y accesorios de fantasía, que en 2025 cambiaré por un traje mucho más realista, aunque con mi toque personal, como siempre”.

Al igual que destacan “eso llamativos momentos en los que se lanzan los vikingos con sus cuernos desde el drakkar y quedan enterrados en el barro, que fue algo de lo que más me llamó la atención cuando conocí la fiesta y me animé a participar”.

“Y ahora veo que mucha gente nos agradece que viajemos desde tan lejos y que acudamos tan equipados con nuestros trajes, al igual que veo que caigo bien a la gente, como a mi me caen bien los catoirenses”, reflexiona.

Por cierto, que “como esta fiesta empezó con cuernos, para mi lo ideal es llevarlos”, manifiesta el canario, dando así la razón a los catoirenses que, aferrándose a los orígenes de la romería, defienden el empleo de este accesorio, por mucho que otros digan que los vikingos de verdad no llevaban cuernos sobre la cabeza.

Reconquista de Vigo

“Es una fiesta apasionante que no estoy dispuesto a perderme nunca más y me apasionada –confiesa el canario–, aunque también disfruté mucho de la fiesta normanda de Foz, de la Reconquista de Vigo y de esa otra que creo se llama Festa do Esquecemento y es una recreación histórica del paso de los romanos a la otra ribera del río Limia, en Xinzo”.

Tiempo tendrá para repetir visita a esas y otras celebraciones, ya que el sueño de este hombre que se confiesa “enamorado de Galicia” es jubilarse en esta región “cuando termine mi carrera laboral, para así poder disfrutar al máximo de sus celebraciones, sus bosques, su cultura y su gente”.

Es tal su pasión por Catoira y Galicia que “poco a poco voy aprendiendo gallego, un idioma que me encanta escuchar y que empiezo a saber hablar, aunque sean palabras sueltas y con acento canario”.

Tracking Pixel Contents