Furtivismo de bañador, la lacra que sufren todos los veranos las mariscadoras de A Illa
Las mujeres ya han vivido varios enfrentamientos en las playas con los que quieren aprovecharse de su esfuerzo | Llevan años sufriendo la esquilmación de sus playas

Playa de A Illa de Arousa llena de bañistas. / Noé Parga
A. G.
Parecía que iba a ser un verano bastante diferente a los anteriores, que los problemas en las playas, con la masiva afluencia de turistas iban a ser casi anecdóticos ya que apenas se habían registrado incidentes de importancia, pero en los últimos días todo ha cambiado. El furtivismo de bañador ha regresado con mucha fuerza a las playas de A Illa y ha convertido el trabajo de vigilancia que realizan las mariscadoras en una auténtica locura. Así lo fue el pasado jueves, cuando los vigilantes, entre las 17.00 y las 22.00 horas, no pararon de recorrer las playas alertados por las propias mariscadoras y por bañistas que se encontraban a nutridos grupos de personas levantando la producción sin ningún reparo, e incluso, llegando a amenazar y a insultar a las mariscadoras que les llamaban la atención.
Inma Rodríguez, presidenta de la OPP-20 de A Illa, reconocía ayer que “estamos viviendo un auténtico infierno en los últimos días, un infierno que se repite en casi todas las playas, en O Bao, en O Furado, en Espiñeiro, en As Aceñas, …, no hay playa en la que no hayamos sufrido la presencia de furtivos de bañador esquilmando nuestros bancos marisqueros”. Rodríguez hace hincapié en que a principios del verano “nos encontrábamos algunos bañistas recogiendo almejas, pero a la mayor parte de ellos les explicabas que no podían hacerlo y paraban”. Sin embargo, en estos últimos días de agosto la actitud ha cambiado por completo, además de ser localizados muchos más individuos, muchas veces en grupo, “los hay que se vuelven violentos, que te insultan y que te amenazan; tratas de explicarles que ese marisco no nace ahí por casualidad, que es sembrado que se necesita un Permex para retirarlo y que es el sustento de muchas personas, pero les da igual, continúan con su actitud e insisten en que las almejas son para todo el mundo y que nosotras no vamos a impedir que las cojan”. Es en esos momentos cuando recurren a los vigilantes para que pongan en marcha todo el proceso sancionador, “una vez que resulta imposible razonar con ellos”.
"Estoy comiendo algas"
La peor jornada de este verano se vivió en A Illa el pasado jueves, cuando el municipio se llenó de bañistas en todas sus playas. “Tuvimos incidentes en prácticamente todas las playas, desde Carreirón hasta Area da Secada”. Los incidentes más destacados ocurrieron en O Bao y en O Furado. En la primera de las playas, un grupo de cuatro personas fueron sorprendidos por los propios bañistas de la zona retirando almejas de la arena. Lejos de cejar en su actitud, llegaron a recriminar al resto de bañistas que les llamasen la atención, llegando incluso a enfrentarse a ellos. Una mariscadora les llamó la atención posteriormente, encontrándose con la respuesta de “estoy comiendo algas” de uno de los individuos, que continuaba retirando almejas de la arena de la playa, haciendo caso omiso a las indicaciones de la mariscadora. Tuvieron que ser los vigilantes los que tomasen los datos de los individuos, que mostraron una total falta de colaboración con ellos.
En la playa de O Aguiúncho pasó algo muy similar cuando un grupo de vecinos de A Illa le llamó la atención a un bañista por estar retirando almejas de esa zona. La respuesta del individuo fue furibunda: “sois unas muertas de hambre, yo puedo comer lo que me dé la gana y llevarme lo que quiera”. A ese lugar también tuvieron que acudir los vigilantes. Esta misma semana también se sorprendió a un individuo cuando escondía dos kilogramos de almeja en una playa de A Illa.
Al igual que en años anteriores, las mariscadoras se están encontrando con el respaldo de muchos bañistas, conscientes de las dificultades con las que se encuentran para convertir en productivos los bancos marisqueros. “Muchos de ellos son los primeros que nos alertan cuando ven alguna acción irregular, algo que tenemos que agradecerles”, explica Rodríguez.
Aunque la excusa más repetida por muchos de los que son sorprendidos practicando el furtivismo de bañador es que “solo son unas pocas”, lo cierto es que el daño que provocan a las mariscadoras es muy importante en una época en la que la producción marisquera no es precisamente muy alta. A ello hay que añadir que los furtivos de bañador no respetan las medidas mínimas comerciales, por lo que, muchas veces, lo que arrasan son el futuro de los bancos marisqueros.
Las mariscadoras de A Illa han puesto en marcha muchas campañas, incluso con protagonistas famosos, para concienciar a los bañistas de que ese marisco está ahí porque es un cultivo, no nace de casualidad en los arenales. También se han instalado multitud de carteles por las playas prohibiendo mariscar, pero muchos bañistas prefieren no verlos.
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