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Sálvora tiene nuevos tesoros que mostrarte

La restaurada escuela es un motivo más para visitar la isla

Cada vez son más los ciudadanos que zarpan desde Ribeira y O Grove para disfrutarla

La restaurada escuela de Sálvora.

La restaurada escuela de Sálvora. / M. Méndez

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

La siempre misteriosa y enigmática isla de Sálvora tiene este verano un atractivo añadido que no pasa desapercibido a nadie y que aviva el interés por visitar este espacio natural privilegiado.

No es otro que la restaurada escuela de la aldea, donde en el pasado se recuperó también una de las viviendas originales y se siguen llevando a cabo proyectos con los que consolidarla como museo y lugar de visita obligado para gallegos y visitantes.

Francisco J. Parada, Ramona Parada, Cipriana Oujo Olveira, Manuel Oujo Olveira, Rita Oujo Pérez, Elena Oujo Pérez, Jeorjina Muñiz y Manuel Fernández Oujo. Fueron alumnos de la escuela de la isla de Sálvora entre 1932 y 1942, cuando Francisco Sampedro y Francisco Martínez Suárez ejercieron de maestros.

Así consta en la placa instalada en la pared al lado de la puerta que accede al interior de aquella vieja escuela. Un espacio rehabilitado en el que se recrean todo tipo de detalles de la época, desde los pupitres al baño, pasando por la habitación y la cocina anexas al espacio que hacía de aula.

En la puerta hay una placa con los nombres de alumnos y profesores, tanto de la vieja escuela como del taller de empleo que la restauró.

En la puerta hay una placa con los nombres de alumnos y profesores, tanto de la vieja escuela como del taller de empleo que la restauró. / M. Méndez

Una placa en la que se incluyen también los nombres de los alumnos y profesores de un curso de carpintería que se ocuparon recientemente de la restauración del inmueble.

Recuperar la memoria

De este modo, el Concello de Ribeira y el Parque Nacional Marítimo Terrestre Islas Atlánticas de Galicia dan un paso más en la recuperación de la historia y la memoria que rodean a la enigmática isla de Sálvora.

Esa centinela perpetua situada en la boca de la ría de Arousa cuya visita es casi obligada para todos los gallegos y cuantos visitan esta región.

La restaurada escuela incrementa el indudable atractivo de la aldea de Sálvora, en la que ya se restauró en el pasado una de las viviendas, igualmente en base a un minucioso proyecto con el que recrear a la perfección las características y el mobiliario de las casas de entonces.

Tanto la vivienda como la escuela restauradas y el conjunto de la aldea constituyen, para muchos, el plato principal del menú turístico que ofrece el Bien de Interés Cultural (BIC) Archipiélago de Sálvora.

¿Quieres visitar la aldea de Sálvora?

Manuel Méndez

Aunque sin menospreciar el interés que despiertan el faro de Sálvora, su lavadero, los hórreos, la fuente, el museo de la isla y otros muchos atractivos.

Como también la rica flora y fauna que albergan tanto la isla central como las demás alimentan el atractivo de este archipiélago, que cada año quieren conocer más viajeros desplazados para ello en los barcos que zarpan de puertos como Ribeira y O Grove.

“Es una isla que encierra tanta belleza y tanto misterio que no es fácil explicarlo con palabras, de ahí que todos se sorprendan cuando la visitan y conocen las leyendas que la rodean”, explica Gonzalo Naveiro, armador de la naviera Cruceros del Ulla Turimares, que traslada viajeros a Sálvora desde los dos puertos antes citados.

Sálvora, un paraíso diferente

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Manuel Méndez

Una vez en la isla pueden sumergirse de lleno en la historia de una isla en la que se encontraron restos que dan fe del paso por ella de navegantes celtas, romanos y suevos.

Alta Edad Media

Un territorio cuyo pasado está documentado desde finales de la alta Edad Media, cuando fue donada por Alfonso II el Casto a la Iglesia de Santiago.

Así lo explican la Xunta y el Parque Islas Atlánticas, donde remarcan que “en la Baja Edad Media la isla se utilizó como campamento base para sus ataques por vikingos y musulmanes, lo cual hizo imposible una población estable en la misma”.

La cocina de la vieja escuela.

La cocina de la vieja escuela. / M. Méndez

Fue “cuando cesaron las luchas y la calma se impuso en la ría cuando la gente de la costa se desplazó a Sálvora para aprovechar las tierras”.

Así, “a mediados del siglo XVI, la Iglesia le entregó la isla como aforo a Marcos Fandiño Marino, de forma que su administración y la de sus herederos, hasta principios del XVII, se basó en un régimen feudal en el que los pobladores le entregaban parte de las cosechas y del ganado nacido en la isla al amo”.

De aquella época hay constancia “del auge comercial y pesquero” de Sálvora, donde se instaló una factoría de salazón.

En la vivienda que hacía de escuela había cama y cuna.

En la vivienda que hacía de escuela había cama y cuna. / M. Méndez

En 1789 “se concedió permiso a los dueños de la isla para instalar una almadraba de atún, para lo cuál le fue concedido el uso exclusivo de la misma y de cuatro leguas alrededor de ella, hecho que dio pie a duros enfrentamientos con los marineros de la zona” e impidió su puesta en marcha.

Sin iglesia ni escuela

Con la isla ya poblada, “las familias se agruparon en la aldea y en algunas casas convivieron varias generaciones, que vivieron sin iglesia ni escuela hasta los años 60, que cultivaban maíz, centeno y patatas, y tenían vacas, ovejas, gallinas y conejos”.

Puestos a recordar, a los visitantes se les explica que “la taberna, al lado de la fábrica de salazón, era el lugar de encuentro y donde llegaban las noticias de la costa”.

Un grupo de viajeros llegados a la isla en un catamarán de Cruceros del Ulla, accediendo a la escuela.

Un grupo de viajeros llegados a la isla en un catamarán de Cruceros del Ulla, accediendo a la escuela. / M. Méndez

Fue en 1904, cabe recordar, cuando el Estado expropió la isla “por motivos de defensa nacional” y “los pobladores pasaron a ser colonos del Estado sin contrapartidas”.

En 1921 vivían en Sálvora 59 personas. Solo 25 de ellas estaban en la isla cuando el 2 de enero se registró el conocido, trágico y cinematográfico naufragio del vapor Santa Isabel, en el que salvaron la vida 48 personas y perecieron 213.

Puestos a recordar, el Parque Nacional y la Xunta indican que en 1958 los antiguos propietarios de la isla, la familia Otero Goyanes, logró recuperarla, al tiempo que los isleños empezaban a abandonarla para instalarse en el continente “en busca de mejores condiciones de vida”.

De este modo, los últimos pobladores de Sálvora la abandonaron a finales de los años 70, después de que la antigua factoría del almacén –ahora espacio museístico– fuera rehabilitada como pazo y la taberna se transformara en capilla.

La vivienda restaurada.

La vivienda restaurada. / M. Méndez

Tras unos años en los que se usó la isla como lugar de veraneo y coto de caza por parte de los propietarios, fue en 2002 cuando pasó a formar parte del Parque Nacional de las Islas Atlánticas, siendo adquirida en 2007 por la administración estatal para pasar a ser de propiedad pública.

Una propiedad ahora convertida en un espacio natural y turístico en el que se desarrollan todo tipo de proyectos científicos y donde los ciudadanos tienen todo un mundo por descubrir.

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