Una historia de superación que viaja en bicicleta: de esquivar la muerte a toda una heroicidad deportiva

Dos años después de un grave atropello sobre su bicicleta, Cecilia Abal acaba de lograr el triunfo en la Mountain Quest tras 15 horas pedaleando y 193 kilómetros en Portugal

Cecilia Abal ha hecho de la bicicleta toda una herramienta para su recuperación.

Cecilia Abal ha hecho de la bicicleta toda una herramienta para su recuperación. / Cedida

En el Club Ciclista Ribadumia están de enhorabuena, y el motivo de celebración tiene nombre y apellido: Cecilia Abal. Esta ciclista ha logrado una hazaña impresionante al ganar la Mountain Quest, una de las pruebas de ciclismo de montaña más exigentes del calendario. Esta competición de alta resistencia, celebrada en la pintoresca localidad portuguesa de Amarante, tuvo a la corredora de Portas como su vencedora destacada.

Cecilia no estuvo sola en esta ardua travesía; la acompañó su pareja, el vilagarciano Breogán Calviño, también participante en la prueba. Ambos se embarcaron en una odisea que es un testimonio de superación personal y sacrificio, ingredientes esenciales para cualquier logro significativo. Tras 15 agotadoras horas sobre la bicicleta, ambos consiguieron completar los 193 kilómetros y superar los 6.000 metros de desnivel, una proeza que pocos pueden alcanzar y que requiere una resistencia física y mental fuera de lo común.

Cecilia Abal y Breogán Calviño durante la Mountain Quest.

Cecilia Abal y Breogán Calviño durante la Mountain Quest. / Cedida

La Mountain Quest es conocida por su dureza y por ser una prueba de autosuficiencia. No hay puntos de avituallamiento oficiales, lo que implica que los participantes deben llevar consigo todo lo necesario para nutrirse e hidratarse, o bien buscar alternativas en el camino, como bares o fuentes. “No ponen ningún tipo de avituallamiento y tienes que alimentarte con lo que tú lleves o lo que puedas ir consiguiendo. Como no conviene llevar más peso del conveniente, pues te ves obligada a la aventura. Es algo que le da una particularidad diferente a la prueba y también la hace más atractiva”, explica Cecilia.

Para Cecilia y Breogán, esta carrera tenía un significado especial. El año pasado se vieron obligados a abandonar en el kilómetro 135 debido al agotamiento físico. Sin embargo, este año, la determinación de Cecilia la llevó a superar ese reto y a conquistar la prueba. “Es una carrera muy exigente que concentra la mayor dureza en los primeros kilómetros. Además, las bajadas son por un terreno muy roto. Hay que pedalear, pero también hay que tener mucho cuidado porque es un terreno muy irregular”, señaló la campeona.

Una reconstrucción craneal obligada tras un atropello

La victoria de Cecilia en la Mountain Quest es particularmente significativa, ya que es la primera vez que completa una prueba de tanta exigencia. No obstante, su éxito en esta carrera es solo una parte de su inspiradora historia de resiliencia. Hace aproximadamente dos años, Cecilia sufrió un grave accidente mientras entrenaba en Sobrado dos Monxes. Un coche la atropelló, causándole múltiples lesiones graves, incluyendo la rotura de clavícula, una vértebra y un severo trauma craneal que requirió la colocación de placas en su cabeza.

Pedalear por el monte no está exento de tramos de alta dificultad.

Pedalear por el monte no está exento de tramos de alta dificultad. / Cedida

El accidente no solo dejó secuelas físicas, sino también un complicado proceso legal. El conductor del vehículo negó su responsabilidad, obligando a Cecilia a demostrar su inocencia. Gracias a los datos del GPS que llevaba consigo, pudo confirmar su versión de los hechos y desmontar la coartada del conductor. Este incidente marcó el comienzo de una larga y ardua recuperación, tanto física como emocional.

A través de la perseverancia y el apoyo incondicional de su pareja, Breogán Calviño, Cecilia fue recuperándose paulatinamente. Su dedicación y amor por el ciclismo jugaron un papel crucial en su rehabilitación. Cecilia recuerda los momentos más difíciles de su recuperación, especialmente la reconstrucción de su cráneo. “Me tuvieron que meter placas en todo el lado izquierdo de la cabeza y no fue fácil, pero a la primera que pude fui cogiendo la bicicleta poco a poco”, cuenta.

Cecilia y Breogán no pudieron evitar la emoción nada más conocer la victoria.

Cecilia y Breogán no pudieron evitar la emoción nada más conocer la victoria. / Cedida

La bicicleta se convirtió en una herramienta vital para Cecilia, no solo para su recuperación física sino también para su bienestar emocional. Pedalear la ayudó a reconstruir su vida tras el accidente, superando el miedo y la incertidumbre que siguieron al incidente. Poco a poco, fue recuperando la confianza y la fuerza necesarias para volver a competir al más alto nivel.

Promesa cumplida con su abuela

Hoy, Cecilia no solo celebra una victoria deportiva, sino también el cumplimiento de una promesa personal: llevarle una medalla de la Mountain Quest a su abuela, quien se recupera de una complicación de salud en el hospital. Esta promesa se convirtió en una motivación adicional para Cecilia durante la carrera, impulsándola a dar lo mejor de sí misma en cada pedalada.

Cecilia Abal se ha convertido en un símbolo de tenacidad y superación, inspirando a muchos con su ejemplo de que, con determinación y apoyo, se pueden superar incluso los desafíos más difíciles. Su historia es un recordatorio de que los límites están para ser desafiados y que, con perseverancia, es posible transformar la adversidad en victoria. En el Club Ciclista Ribadumia, su triunfo en la Mountain Quest es motivo de orgullo y celebración, un reflejo del espíritu indomable que define a sus miembros.

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