Mirador de Lobeira

Gratuidad del tramo de O Salnés

Antonio Touriño

Antonio Touriño

En vista de que Óscar Puente descarta la gratuidad de la Autopista AP-9, construida en su día para vertebrar Galicia de Sur a Norte, desde Tui a Ferrol, por el hecho de que su coste es de 6.000 millones de euros entre los gastos que supone transferencia y el rescate de la concesión de Audasa, O Salnés sí que tiene deberes que debe resolver el ministro cuanto antes.

Ha llegado el momento de que las administraciones se acuerden de una comarca que solo recibe desplantes en materia de transporte y comunicaciones; urge que de una vez por todas se aborde la retirada del peaje del tramo entre Curro y Pontevedra para todo tipo de conductores. Es lo justo.

O Salnés no quiere ser más que nadie pero tampoco menos. Liberar estos nueve kilómetros sería semejante al privilegio que desde hace años disfrutan los vecinos de O Morrazo con el puente de Rande hasta Vigo, o más recientemente, los de Redondela, por citar solo los tramos gratuitos de la provincia de Pontevedra.

Las razones para demandar esta exoneración del pago de esta tarifa son exactamente las mismas que han esgrimido, con mucha más suerte, los vecinos de aquellas comarcas sobre la ría de Vigo.

Unos argumentos de peso porque aunque sobre todo son de cariz económico, también es preciso enarbolar la bandera verde de la ecología y la descarbonización; la seguridad del tráfico; o las economías de tiempo que benefician a los usuarios, sobre todo los habituales.

Cierto que a día de hoy resulta mucho más sencillo hacer uso de la AP-9, al tener unos usos más baratos con ofertas como el regreso gratuito si el viaje se realiza en menos de 24 horas; algo más bien establecido para los domingueros que tienen un ida por vuelta.

Y también se puede argumentar que el costo de este tramo es poco significativo, sobre 1,5 euros el viaje, aunque muchos vecinos pagan hasta el cuádruple si carecen del telepeaje (tipo Via-T) y se ven obligados a realizar dos recorridos diarios entre la comarca saliniense y la ciudad de Pontevedra.

Pero lo cierto es que los vecinos de Vilagarcía, Cambados, Vilanova, A Illa o Meis, por citar algunos municipios de la comarca, están abocados a encarecer su viaje hacia Vigo o a la Meseta.

En principio parece una discriminación clara, aunque quizás algo peor, pues mientras se van dando largas a los proyectos e iniciativas buenas para O Salnés, a la par se sucede la desidia de los inversores, más que nada por el coste que el transporte suma a la fabricación.

Y también se espanta al turismo por el elevado precio de utilizar el eje de la autopista, un gasto al que este año deberán sumar a los de los inflados precios de hoteles, restaurantes, casas rurales y otros atractivos de las Rías Baixas.

Dicho esto, parece llegado el momento de pedir al ministro Puente y a su socio Rego que saquen la calculadora y vean cuáles son los gastos, sin recurrir al siempre manido proceso de expropiación forzosa, que también está vigente.

Las cuentas son sencillas y muy asumibles para un Gobierno del Estado que acaba de liberar del todo otras autopistas en España, tanto en Cataluña como el centro. Por si acaso puede solicitársele “a la vieja”, que ha estimado con los dedos que la liberación rondaría los 40 millones de euros al año.

Y ello quiere decir que por ciudadano pagaría menos de 200 euros por los 365 días, una verdadera miseria si se compara con los beneficios que reportaría. Piénsenselo señores del Gobierno.

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