Los comuneros de O Castrove someten a votación su postura sobre el parque eólico

Las directivas de las entidades afectadas prevén reunirse en los próximos días para valorar los pros y los contras del proyecto

San Tomé mantiene su oposición a los aerogeneradores

Andaina ciudadana de protesta en contra del parque eólico del monte Castrove.

Andaina ciudadana de protesta en contra del parque eólico del monte Castrove. / Gustavo Santos

La mayoría de las comunidades de montes afectadas por el proyecto del parque eólico del monte Castrove convocarán nuevas asambleas vecinales antes de tomar una posición con respecto al proyecto industrial. En este sentido, se prevé que a lo largo de la semana próxima se reúnan entre sí las directivas de las agrupaciones, con la finalidad de debatir entre ellas los pros y contras del parque.

Sin embargo, también hay entidades que ya tienen clara su postura. Es el caso de la de San Tomé de Nogueira (Meis), que en el pasado ya se había posicionado en contra de la instalación, y ahora siguen pensando que sería negativa para la parroquia. “Nuestra postura es la misma -afirma el presidente de San Tomé, Francisco Casás-, no nos gusta este proyecto”.

San Tomé presentará alegaciones, haciendo hincapié en los posibles problemas que acarrearía a la parroquia el parque eólico. En este sentido, temen que se estropeen los manantiales de agua potable que se consume en muchos hogares, los ruidos, el impacto ambiental, y las molestias que podrían sufrir los vecinos de las aldeas más altas, como la de Arcos.

En el caso de la comunidad de San Salvador, también de Meis, su presidente, Joaquín Martínez, señala que el asunto se debe abordar en una asamblea de vecinos, y que será ahí dónde se vote la postura de la entidad. Eso sí, considera que antes deben reunirse las comunidades de O Castrove para hablar entre sí, y que también es necesario reunirse con la promotora del proyecto, la empresa Parque Eólico Cadaval y Ventoso, para que lo expliquen en profundidad.

En el caso de San Salvador, Joaquín Martínez advierte de que, “lo que más nos preocupa es que se declare el proyecto como de interés público y que se pueda llegar a la expropiación de los terrenos”. El presidente de los comuneros avisa de que, si eso sucediese, los vecinos perderían de forma definitiva la propiedad de esos terrenos, mientras que con la situación actual la cesión sería por 25 años, y pasado ese tiempo podrían renegociar con la empresa. “La expropiación es la peor opción para nosotros”, añade Joaquín Martínez.

Mientras, en la comunidad de Campañó prevén abordar el asunto con los vecinos en una asamblea que se celebrará en breve. En los terrenos de esta parroquia se ubicarían la subestación eléctrica y entre uno y dos aerogeneradores -al parecer, hay cierta discusión sobre los lindes en la parte alta de la montaña-, y el presidente Manuel Casás señala que entre los comuneros, “hay las dos posturas”. “Hay gente que está en contra, pero también quienes creen que el parque podría ser bueno para la parroquia por los ingresos que generaría”.

También están pendientes de decidir un camino en Poio. El presidente de los comuneros, Marcial García, apuntó ayer que, “todavía no tenemos una posición definida”, puesto que aún carecen de mucha información importante sobre el proyecto. “Es un asunto sobre el que se tiene que pronunciar la asamblea, y la convocaremos en cuanto sea necesario”, adelantó.

Otra comunidad muy afectada por el nuevo trazado es la de Curro, puesto que la línea de evacuación eléctrica cruza esta parroquia y pasa cerca de varias aldeas.

Tres Ayuntamientos ya han dicho no a los aerogeneradores

El proyecto presentado por Parque Eólico Cadaval y Ventoso contempla la instalación de cuatro aerogeneradores, que desarrollarían una potencia de hasta 24 megavatios. El presupuesto total de la actuación asciende a más de 23 millones de euros. En estos momentos, está en exposición pública tanto el estudio de impacto ambiental como el proyecto de obra, y pueden presentarse alegaciones hasta principios de julio. En la documentación se establece que habría dos torres en Meis (una en San Tomé y otra en San Salvador), otra en Poio y la última en Campañó (Pontevedra), si bien al parecer hay dudas sobre la titularidad de unas 20 hectáreas de monte, y eso podría afectar a uno de los aerogeneradores. Las torres previstas tienen una altura de buje de 115 metros, que llega a los 170 teniendo en cuenta el tamaño de las palas. Los Ayuntamientos de Meis, Poio y Barro ya se han pronunciado públicamente en contra del parque eólico. En su momento, se creó también una plataforma ciudadana que se opone a la instalación eléctrica y que ahora ha iniciado una recogida de firmas y alegaciones.

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