Un "mayday" para salvar la ría

Arousa estalla ante su acusada pérdida de productividad

Más de doscientas embarcaciones surcan sus aguas

El sector del mar rechaza Altri, Touro, los fitosanitarios y el furtivismo

Alertan de un menor afloramiento costero y de la necesidad de relevo generacional

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Ya se explicó en multitud de ocasiones que la contaminación, la subida de la temperatura del agua, el descenso de la salinidad derivado de las incesantes lluvias o el descontrol en el vaciado de embalses, el aumento de depredadores, una sobreexplotación de los recursos, furtivismo, incendios forestales, enfermedades como la Marteilia, una deficiente gestión de bancos marisqueros o una pésima planificación de su explotación son algunas causas que parecen explicar la preocupante pérdida de productividad de la ría. Razón por la cual el sector, de la mano de la PDRA, reclama soluciones. Ayer, por ejemplo, con una manifestación marítima.

Más de doscientos barcos de pesca, marisqueo y acuicultura –sobre todo bateeiros–, junto a algunas naves de recreo y el buque “Arctic Sunrise”, de la organización ecologista Greenpeace, participaron ayer en una manifestación marítima que, a modo de procesión, llevó a los participantes por toda la ría de Arousa, hasta llegar a la altura del puerto de Vilagarcía, en el que amarró la nave de la ONG.

Tanto esas embarcaciones como los ciudadanos que arroparon la protesta desde tierra firme, también unas doscientas personas –sobre todo mariscadoras de Carril y Rianxo e integrantes de Greenpeace–, quisieron alertar del preocupante declive de la ría de Arousa, donde la notable pérdida de productividad registrada afecta, sobre todo, a los moluscos bivalvos.

Las dos orillas

Es por ello que las gentes del mar de Arousa Norte (Barbanza) y Arousa Sur (O Salnés), conducidas nuevamente por la Plataforma en Defensa da Ría (PDRA) y la citada organización conservacionista, quisieron volver a escenificar su preocupación.

Como también su enfado, ya que consideran insuficientes las diferentes líneas de ayuda establecidas hasta ahora por la Xunta, ya fuera mediante aportaciones económicas directas, con la siembra de millones de unidades de semilla de almeja o con el desarrollo de diferentes planes de regeneración e investigación.

En el sector aspiran a más, y de ahí esta protesta en la que Greenpeace, que envió a Vilagarcía a dirigentes tan destacados como Eva Saldaña, su directora ejecutiva en España, también reivindicó la regeneración de la ría de Arousa.

Los océanos

Junto a otras medidas de apoyo para los sectores tradicionales de la pesca, el marisqueo y la acuicultura, así como una mayor protección para el conjunto de los mares y océanos.

Lo que se buscaba, en síntesis, era trasladar a la opinión pública “el malestar existente en toda la ría por el abandono al que está sometido el sector del mar por parte de la Xunta, pues llevamos más de una década reclamando que se tomen medidas para evitar el declive productivo”.

Vaciado de embalses

La PDRA insiste así en reclamar “la regeneración de los bancos marisqueros, el saneamiento de la ría, el control de los vertidos y una nueva regulación del programa de vaciado de los embalses”.

Trata, de este modo, de evitar que la acumulación de agua dulce rebaje la salinidad y mate los bivalvos en Carril, Rianxo, O Grove o Cambados.

Es decir, allí donde hay bancos marisqueros próximos a la desembocadura de ríos tan caudalosos como el Ulla y el Umia.

Viejas demandas

Todo ello viejas demandas que ahora se reproducen porque “estamos asistiendo a una situación crítica que pone en peligro el actual modelo productivo del marisqueo y el cultivo de mejillón”, asegura la PDRA.

Frente a lo cual, asegura, la Xunta de Galicia “solo aporta alternativas industrializadoras contaminantes como la celulosa de Altri, que va a deteriorar aún más la calidad de las aguas del Ulla y la ría de Arousa, destruyendo nuestros puestos de trabajo”.

Radar que mostraba el avance de los barcos hacia Vilagarcía.

Radar que mostraba el avance de los barcos hacia Vilagarcía. / Greenpeace

Una alusión a Altri que se escuchaba durante la protesta marítima y en tierra firme, donde los representantes del marisqueo a pie concentrados en el muelle vilagarciano de O Ramal lucieron pancartas y camisetas en contra de esta industria. Además de corear todo tipo de cánticos y consignas en la misma dirección.

"Banderas negras"

También se referían ayer a Altri desde Ecologistas en Acción, con motivo de la presentación de su informe “Banderas Negras”, con el que cada año denuncian “los casos más significativos de contaminación y mala gestión ambiental de las costas del Estado español”.

Esta vez seis “banderas negras” corresponden a Galicia –dos por provincia–, y una de ellas es “para la mala gestión de la Xunta, por promover las industrias contaminantes Altri y ENCE, que afectan a las rías de Arousa y Pontevedra”.

Activistas de Greenpeace haciendo ver sus reivindicaciones.

Activistas de Greenpeace haciendo ver sus reivindicaciones. / FdV

Sugieren los ecologistas que la Xunta “está promoviendo o facilitando proyectos industriales como el de la macrocelulosa de Altri-Greenfiber a orillas del Ulla, en Palas de Rei”. Y dan por hecho que será “altamente contaminante” y que “afectará gravemente a los ecosistemas que conforman la ría de Arousa”.

Contaminación industrial

A su juicio, “las Rías Baixas llevan décadas sufriendo un declive productivo del marisqueo y la pesca debido a la contaminación industrial”.

A modo de ejemplo toman como referencia la media anual de subastas en lonja entre 2002 y 2021, para decir que “la almeja babosa, la fina y la rubia acumulan una caída de dos tercios, mientras que el berberecho sufrió un descenso equivalente a un cuarto de su producción”.

La protesta desplegada en tierra firme.

La protesta desplegada en tierra firme. / Iñaki Abella

Abundando en ello, Ecologistas en Acción sostiene que en la ría de Arousa “el caso más significativo es el de la almeja babosa, pues en 2022 su volumen de ventas bajó hasta las 176 toneladas, por valor de 3,2 millones de euros; es decir apenas un tercio de sus capturas anuales en las dos últimas décadas, con 574 toneladas de media, y alcanzaron una pérdida de hasta 6,6 millones de euros”.

Por el futuro

Con la protesta de ayer, Greenpeace y la PDRA vuelven a plantear demandas conocidas y relacionadas con el sector del mar, tratando de “garantizar un futuro a las actividades de pesca artesanal, marisqueo tradicional y acuicultura extensiva frente a otros proyectos o explotaciones que puedan ocupar su espacio o afectarlas negativamente”.

Los barcos bateeiros dominaron la protesta.

Los barcos bateeiros dominaron la protesta. / Iñaki Abella

Se trata de defender a estos sectores “mejorando la gestión de los recursos y ecosistemas”, pero también “protegiendo las zonas de pesca y bancos marisqueros”, así como “luchando de manera efectiva contra el furtivismo, la introducción de marisco foráneo y la sobreexplotación”.

Los ecologistas proponen, igualmente, “abordar la problemática del relevo generacional al que se enfrenta el sector” e impedir “la puesta en marcha de nuevas plantas de celulosa como Altri”.

Mina de Touro

Al hilo de lo cual, PDRA y Greenpeace abogan por “hacer frente a la contaminación generada por los lixiviados procedentes de las minas de Touro y San Finx, que siguen generando daños en las rías de Arousa y Muros-Noia”.

Una de las pancartas.

Una de las pancartas. / Iñaki Abella

Hablando de contaminación, aluden a la generada “por los vertidos industriales, las EDAR, la ganadería intensiva y el uso descontrolado de fitosanitarios, ya que generan un grave daño sobre las rías por el aporte excesivo de contaminantes que no pueden asumir los ecosistemas”.

Dicho lo cual, proponen “cambiar la normativa de vertidos a ríos y rías, aplicando parámetros de contaminación más exigentes para amortiguar la menor tasa de renovación de las aguas en las rías, derivada del descenso del viento nordeste y consecuente menor afloramiento costero”.

La misma razón por la que se pide cambiar la normativa de vaciado de embalses como los del Tambre y Portodemouros “para impedir la apertura de compuertas de las presas en mareas bajas o realizar una apertura progresiva teniendo en cuenta las previsiones meteorológicas”.

Se trata así de proteger los bancos marisqueros, ya que un vaciado descontrolado “provoca bajadas repentinas de salinidad y mucha mortandad” de bivalvos.