El parque acuático de Meis no estará listo para verano pese al regreso de máquinas y obreros
La empresa limpió la vegetación de gran parte de la parcela y ha acondicionado senderos y terrazas durante los dos últimos meses, pero todavía queda por hacer un volumen ingente de trabajo

Una excavadora, trabajando ayer en la parte alta del recinto del parque acuático. / Noé Parga
La finca del futuro parque acuático de Meis ofrece ahora un aspecto muy diferente al de finales del año pasado, cuando estaba completamente cubierta por la maleza. A finales de diciembre, las máquinas regresaron a la parcela, y desde entonces limpiaron una gran parte de la misma.
En la parte delantera del futuro “acuapark” ya no queda rastro de retama, y la tierra de senderos y terrazas está perfectamente marcada y pisada. De todos modos, será muy difícil que el centro de ocio esté finalizado para este verano, como había planeado la empresa.

Balas de madera y retama seca, listas para ser retiradas. / Noé Parga
Los promotores del parque acuático retomaron los trabajos en vísperas de la Navidad, y desde entonces se han centrado en tareas de vallado en la parte superior de la parcela, de limpieza de la maleza y en trabajos de aseguramiento de los caminos.
Pero el ritmo de las obras es lento, y quedan apenas cuatro meses para el inicio del verano. El volumen de trabajo que todavía falta por hacer es ingente, y será prácticamente imposible que la empresa pueda concluir todo en condiciones para la próxima campaña estival.
El parque acuático de Cerceda, por ejemplo, inicia la temporada entre la segunda y la tercera semana de junio, y todo apunta a que el de Meis no podrá llegar de ningún modo a esa fecha.
Sin más obra civil
Durante la mañana de ayer, había una excavadora allanando un camino en la parte alta de la propiedad, situada en una antigua cantera abandonada del lugar de Penente. Pero la impresión general que desprende la propiedad es que todavía está todo por hacer.
La obra civil hecha en su momento sigue siendo solo un esqueleto de hormigón, tal y como quedó tras la irrupción de la pandemia. Tampoco se han vuelto a tocar los toboganes, e incluso hay piezas de los mismos en el suelo, esperando a ser colocadas.
El Concello suspendió el expediente de caducidad de la licencia, con el compromiso de la empresa de que retomaría las obras
También falta por limpiar aún una parte considerable de la finca, mientras la madera seca de la retama cortada durante las últimas semanas se apila en balas a las afueras del recinto. No se ha hecho nada de la urbanización interior, no hay aún un cierre en condiciones y el acceso desde la carretera de San Tomé sigue siendo tan estrecho y sinuoso como siempre.
En noviembre pasado, los promotores del parque lograron convencer a la alcaldesa de Meis, Marta Giráldez, de que dejase en suspenso el expediente abierto para declarar la caducidad de la licencia de obra concedida en su momento, lo que en la práctica podría haber supuesto un golpe mortal para la empresa, pues incluso quedarían sin la fianza depositada en el Concello.

Los toboganes, con una piscina con el agua estancada, ayer. / Noé Parga
A cambio, los inversores se comprometían a respetar un cronograma de obra que contemplaba, en último extremo, la apertura del centro en verano.
El Ayuntamiento mantiene en suspenso el expediente de caducidad de la licencia, por mucho que los plazos no sean los esperados. Pero en esta situación ha influido también mucho la dureza de lo que va de invierno y de gran parte del otoño, con lluvias y temporales persistentes que impidieron trabajar durante muchos días, y lo que a la postre ha contribuido a desbaratar las previsiones.
Un revulsivo turístico que arrancó hace cinco años
Hace más de una década que se habla del parque acuático de Meis. Pero no sería hasta 2019 cuando al fin comparecieron por primera vez los promotores y los comuneros de montes de San Vicente para dar visos de realidad a lo que, hasta entonces, solo habían sido vagas promesas. Sin embargo, pronto se haría evidente que la travesía a la que se enfrentaban los inversores iba a ser larga y dura. La pandemia de coronavirus hizo trizas todas las previsiones, y forzó a la empresa a desistir de intentar abrir en 2020, temiendo que las restricciones sociales mermarían mucho la afluencia al parque, como así sucedió con aquellos que sí abrieron. En 2021, la empresa adujo los mismos argumentos, ya que el fantasma del COVID todavía no se había disipado por completo.
El comienzo de las obras parecía esperanzador, pero finalmente los obreros abandonaron la finca. En pocos meses, empezó a crecer la maleza, y lo poco que quedó en la parcela fue objeto de sabotajes y ataques vandálicos. Al mismo tiempo, le crecían los problemas a la empresa, con peticiones del Concello de que arreglase la pista que quedó reventada por el paso de camiones; de los vecinos que sufrían escorrentías de barro en sus fincas; y de los comuneros de montes que les exigían el abono de las cuotas pactadas por el arrendamiento. Fueron muchos los que vaticinaron la muerte definitiva del proyecto.
Y, sin embargo, parece seguir adelante, aunque aletargado y, desde luego, con muy pocos visos de que pueda ser una realidad en este 2024. Aún después de finalizada toda la obra en el interior del recinto, habría que arreglar las pistas de acceso, por las que difícilmente pueden circular ahora dos vehículos en paralelo o un autobús, y eso será tarea del Ayuntamiento.
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