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Valga vive la Candelaria con la procesión de los lacones

Es un acontecimiento cultural con orígenes en la peste del siglo XIX

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Valga

Mañana, como cada 2 de febrero, los cristianos celebran la fiesta de la Candelaria, el día que, según las creencias populares, “se casan” los pájaros.

Una cita especial en localidades como Valga, donde se vive intensamente gracias a la tradicional procesión de los lacones.

Y una propuesta de lo más llamativo con la que se mantiene viva una tradición iniciada en el siglo XIX, cuando la peste acabó con buena parte del ganado y los vecinos decidieron pedir la mediación de los santos, para lo cual les realizaron todo tipo de ofrendas.

Desde las 10.00 horas

Lo que se hace, a las 10.00 horas, es iniciar un recorrido de casi cuatro kilómetrosque permite a los valgueses avanzar junto a las imágenes de San Antonio, San Roque y San Paio por las aldeas situadas entre Vilar y la iglesia parroquial de Cordeiro, atravesando Vilarello, Moldes, As Eiras, Outeiro, Ferreirós y Beiro.

Las mujeres abren este desfile, portando sobre sus cabezas las cestas de mimbre en las que trasladan como ofrendas las pesadas y saladas patas de cerdo que después se subastan.

San Antonio y San Roque realizaban así el recorrido inverso al que efectuaron hace unos días, cuando, con motivo de la fiesta de San Pelayo (San Paio), fueron conducidos a la ermita de este último, en Vilar.

Bien de Interés Cultural

Por cierto, que el BNG de Valga anuncia que presentará una moción al pleno pidiendo que se hagan gestiones para que la procesión de los lacones sea distinguida como Bien de Interés Cultural, “con el objetivo de reconocer esta celebración popular que surge directamente del pueblo”.

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