Adiós a Mañoña, el hombre de voz prodigiosa que cantaba conectado a una máquina de oxígeno

Padecía una enfermedad pulmonar obstructiva crónica

Manuel Méndez

Manuel Méndez

O Grove llora la muerte de Mañoña, que es como todos conocían a Manuel Fraga, un vecino de voz prodigiosa que quiso cantar hasta su último aliento, a pesar de padecer EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica).

En su adiós suena su canción favorita, “Si no estás conmigo”, de Los Panchos; el tema con el que quería que se le recordara tras su muerte, de la que hablaba con absoluta naturalidad y sabedor de que "todos tenemos que estirar la pata".

Mañoña (sentado) y otros populares mecos (alguno fallecido) en un espontáneo concierto en la Festa do Marisco, hace unos 15 años.

Mañoña (sentado) y otros populares mecos (alguno fallecido) en un espontáneo concierto en la Festa do Marisco, hace unos 15 años. / Manuel Méndez

Así lo explicaba el propio Mañoña a FARO DE VIGO hace un año, cuando ofrecía su último concierto, un espectáculo benéfico organizado por la banda local A Movida para recaudar fondos que iban a ser entregados a los más necesitados, a través de Cáritas.

Por aquel entonces pedía a los jóvenes que no fumen, para que no acaben como él, y aseguraba que, aunque dejaba las actuaciones públicas, iba a seguir cantando hasta el final.

Una de las improvisadas actuaciones de Mañoña.

Una de las improvisadas actuaciones de Mañoña. / FdV

Y hoy le llegó ese final, justo un mes antes de que comience el carnaval de O Grove que tanto ayudó a engrandecer y tanto quería.

FARO DE VIGO entrevistaba en diciembre de de 2022 a Mañoña, así conocido desde que, siendo niño, uno de sus sobrinos, que aún no sabía hablar bien, empezó a llamarlo de este modo.

Pido a los jóvenes que se fijen en mi y vean que fui un gran deportista y un gran cantante, pero a causa del tabaco estoy conectado a una máquina

Mañoña

Ya entonces tenía evidentes problemas de salud que lo obligan a vivir conectado a una máquina de oxígeno. Pero seguía cantando.

Explicaba que nunca fue a clases de música “ni nada parecido”. Pero le gustaba cantar “desde muy niño, por lo que incluso organizaba competiciones con algún amigo, para ver quién cantaba mejor”.

Una actuación de Mañoña (marcado con el círculo) en 1978.

Una actuación de Mañoña (marcado con el círculo) en 1978. / FdV

Os Cuanchos

Inició su trayectoria, la que le hizo ser popular como músico, militando en la mítica comparsa Os Cuanchos, cuando era solo un niño. Y formar parte de una comparsa son palabras mayores en O Grove, donde la cultura del Entroido se mama desde muy temprana edad.

[object Object]

A Mañoña puede considerársele una de las grandes voces mecas, junto a Chapelo, Caneda, Lino y alguna más.

Son ellos los que antiguamente animaban locales históricos como O Lavandeiro, una de las últimas tabernas mecas, y O Peirao, donde hasta hace no mucho tiempo siguió cantando el maestro, a pesar de que su capacidad pulmonar “es ya mínima y tengo que controlarme mucho”, explicaba el propio Mañoña hace un año. Pero “me hierve la sangre siempre a la hora de cantar”, sentenciaba.

Muy conocido por su aportación al carnaval, Mañoña lo fue, también, por tocar con maestría la armónica. Un instrumento que llegó a coleccionar pero que ya no puede tocar desde hace años, “porque no tengo fuelle para eso”, asume.

A nivel profesional dio sus primeros pasos en la el grupo local Néboa, “cuando tocábamos sobre cuatro bidones, unos palos atravesados y unas cuantas tablas que hacían de palco”.

Debutó en el barrio de Terra de Porto, “y después de tres o cuatro años me llamó una orquesta de Pontevedra cuyo nombre no recuerdo en la que estuve otros tres años”, explicaba a FARO.

Una imagen histórica de Mañoña y sus amigos en la taberna O Lavandeiro.

Una imagen histórica de Mañoña y sus amigos en la taberna O Lavandeiro. / FdV

Pero, como él mismo indicaba, siempre tuvo “miedo al micrófono”. Lo suyo, lo que de verdad le gustaba, era cantar con los amigos en la taberna.

Lo que le apasionaba, eran esos momentos en los que se comparten viejas canciones con una buena charla y mejor vino. Y, a poder ser, “a capela”.

Por eso añoraba aquellos tiempos en los que “íbamos a ‘loureiros’ como el que llamábamos ‘Quirófano’, en Covas, al ‘El Corte Inglés’, en Sisán, y a tantos otros”.

[object Object]

Muy enfermo y a las puertas de su retirada de los escenarios, que no de los “furanchos”, a los que acudía acompañado de su ahijado Virvi, Tonio Xon y Monchiño Fraga, Mañoña asumía en diciembre de 2022 que “todos tenemos que estirar la pata”.

Dicho lo cual lanzaba un claro mensaje a los jóvenes: “Que se fijen en mi y vean que fui un gran deportista y un gran cantante, pero a causa del tabaco estoy conectado a una máquina”.

Para añadir: “Les pido que no fumen porque es una perdición; y que no se metan en otros malos vicios ni pierdan la tradición de cantar en las tabernas”.

Lo hacía “junto a mi ahijado Virvi, que era aún un niño, Manolo Serantes, con Vilar y otros muchos vecinos y personajes conocidos que quedábamos para tomar unos vinos”.

Lo que ocurre es que “como teníamos ganas de ‘leria’ cogíamos las herramientas –bandurria y guitarra– y empezábamos a cantar, incluso usando las tarteras de los furanchos como batería”, manifestaba.

Todo eso “era algo espontáneo que surgía del corazón y la amistad, de ahí que nos lo pasáramos en grande”, añadía.

Manuel Fraga "Mañoña", siempre agarrado a su máquina.

Manuel Fraga "Mañoña", siempre agarrado a su máquina. / FDV

Ahora esto se suple con los llamados cantos de taberna, pero ya no le gustaban tanto "porque no es lo mismo; ahora es todo más programado, mientras que antes hacías una fiesta sin querer”.

Lo que quería decir es que la esencia está en “llegar a un sitio, encontrarte a gusto, estar en buena compañía y empezar a tocar y a cantar durante horas; así, sin más, solo porque si y porque hay que disfrutar la vida”.

"Sudábamos las actuaciones"

Sabedor de que la diferencia de la música, las orquestas y las verbenas es ahora “abismal”, respecto a lo que el vivió cuando “sudábamos las actuaciones”, Mañoña no dudaba en reconocer: “Lo peor que hice en mi vida fue fumar”.

Mañoña confiesa que una de sus pasiones es cantar con amigos mientras disfruta de un buen vino.

Mañoña confiesa que una de sus pasiones es cantar con amigos mientras disfruta de un buen vino. / FDV

Un vicio con el que empezó cuando era un atleta prometedor y llegó a ser fichado por un equipo pontevedrés. “Pero me aburrí y dejé el deporte”, reconocía.

Fue “cuando aún tenía buen pulmón, antes de que el tabaco me arruinara la vida, junto con los fríos de cuando fui marinero o trabajé como albañil”.

Unas cosas y otras desencadenaron su enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que le fue diagnosticada cuando llevaba ya una década sin fumar.

Mañoña (izquierda) y los suyos.

Mañoña (izquierda) y los suyos. / FdV

Una afección que inflama y obstruye el flujo de aire de los pulmones, haciendo que el paciente tenga enormes dificultades para respirar.

“Por eso desde hace casi diez años voy a todas partes conectado a esta máquina que me oxigena la sangre y me permite hacer una vida bastante normal e incluso seguir cantando”, presumía.

[object Object]

Manuel Fraga, “Mañoña”, también fue lonjero –subastador en la lonja de contratación de pescados y mariscos– y vigilante en el puerto deportivo de Pedras Negras. Y también entonces se le conocía por sus cualidades como cantante.

“Recuerdo cuando se subastaba en pesetas en la lonja y cuando por el puerto deportivo paseaban famosos como el difunto de Cuiña –el exconselleiro Xosé Cuiña Crespo–, que es quien hizo realidad el puerto y el paseo y que siempre me saludaba porque era un hombre muy familiar y cercano”, manifestaba en diciembre de 2022.

Al igual que recordaba cuando, con Tonio O Barbeiro, Paco Pulga y Lora ayudó a formar el mítico grupo Os Firrás, “a raíz de andar por los furanchos”.

Después surgió la comparsa del mismo nombre, en la que también militó, al igual que lo hizo en A Banda do Sequío.

Se fue de esos grupos por cuestiones privadas que prefiere olvidar, limitándose a decir que “O Grove es muy peculiar, por eso lo que pasa aquí no pasa en ninguna otra parte del mundo”.