España prepara al Ejército en O Grove antes de enviarlo a la Antártida
Los militares que protegen a la comunidad científica internacional de isla Decepción ya se entrenan en Pedras Negras

Los militares en aguas de O Grove. / Ejército de Tierra

El pasado mes de abril los componentes de la dotación designada para participar en la XXXVII Campaña Antártica del Ejército de Tierra se concentraban en el Balneario de Panticosa (Huesca) para iniciar su preparación, tratando de mejorar sus conocimientos teóricos y prácticos en condiciones de frío y con nieve y/o hielo.
De este modo empezaban a familiarizarse con las condiciones que se encontrarán en Isla Decepción y con las necesarias medidas de seguridad que deberán tener siempre muy presentes.
En San Vicente de O Grove
Cinco meses después, esos militares completan su formación en O Grove, como sucede cada año por estas fechas. En este caso para familiarizarse con el manejo de las lanchas neumáticas que emplearán durante su expedición en la Antártida, la utilización de los trajes de supervivencia, el manejo de los sistemas de comunicación y, en definitiva, para ponerse al día preparando a conciencia su desembarco en el continente helado.

Los primeros ejercicios en aguas de O Grove. / Salvador Sas
Es, como se ha explicado durante los últimos años en víspera del verano austral, una campaña del Gobierno de España que tiene en O Grove una de sus plataformas de lanzamiento decisivas antes de que los militares viajen a la base Gabriel de Castilla, en la que prestarán labores de apoyo vitales a la comunidad científica nacional e internacional que se encarga de todo tipo de proyectos de investigación.
Lo hacen, cabe recordar, a 13.000 kilómetros de casa y soportando temperaturas de hasta 18 grados bajo cero y vientos de más de 120 kilómetros por hora.
De ahí la importancia de una adecuada preparación como la que ayer comenzaba en O Grove, de nuevo con el puerto de Pedras Negras, en San Vicente do Mar, como base de operaciones.
Coronel Ángel Prado
Fue allí donde el teniente coronel Ángel Prado, jefe de esta campaña, explicó a la agencia EFE que las condiciones del mar en el entorno de la península meca “nos ofrecen unas posibilidades de instrucción muy similares a las que nos vamos a encontrar en la Antártida”.
De hecho, las embarcaciones neumáticas empleadas “son las que debemos dominar y estar acostumbrados a manejar” en la base española en la Antártida que, a partir de diciembre, y durante unos cien días, albergará esta 37 expedición del Ejército.

Mapa que sitúa la base española en Isla Decepción respecto al continente americano. / FdV
Los trece militares españoles participantes en esta edición tienen una media de 40 años, y su misión, como queda dicho, es “mantener la base en condiciones de operatividad y apoyar a la veintena de científicos españoles que desarrollan sus proyectos de investigación en la Antártida; un entorno peligroso donde hay temperaturas bajas y necesitan de un lugar seguro en el que vivir, comer y trabajar, para tratar los datos que van recogiendo en la zona”.
Tres mujeres
Los trece componentes de la misión, tres de ellos mujeres, se encargarán de las áreas de comunicaciones, mantenimiento de instalaciones, logística, medio ambiente, sanidad, alimentación y vestuario/material del campamento en una misión que los mantiene prácticamente aislados y alejados de sus familias durante casi cuatro meses.
Es algo así como un “Gran Hermano, ya que la base es muy pequeña y estamos juntos 24 horas compartiéndolo todo”, explica el teniente coronel Prado.
“Es una experiencia increíble y profesionalmente única e irrepetible”, apostilla el brigada Diego Casáis, responsable del mantenimiento de las instalaciones y que afronta su segunda campaña en la Antártida.
El mismo que alaba el entrenamiento que se realiza en O Grove porque “es muy útil para entrenar la entrada de las embarcaciones en la isla y estar atentos a no golpearlas contra las piedras”.
Las telecomunicaciones
Por su parte, el capitán Pablo Álvarez Balsa, que en esta su primera misión antártica se encargar del área de telecomunicaciones, resalta que “al estar tan aislados las comunicaciones son determinantes”.

Muñiz
Es por ello que entrenamientos como el que llevan a cabo en O Grove son fundamentales, pues tratan de garantizar que en el continente helado vayan a registrarse “los mínimos problemas posibles”, ya que si se produce alguna incidencia “tenemos que ser nosotros los que la solventemos”, esgrime este militar natural de Ourense destinado en Jaca (Huesca).
Buque “Hespérides”
Como puede observarse, al presentar la nueva campaña, el Ejército hace especial hincapié, al igual que en años anteriores, en la importancia de mantener en buenas condiciones todo el material y las instalaciones de la Base Antártida Española (BAE) Gabriel de Castilla.
Se trata de un centro de operaciones gestionado por la División de Operaciones del Estado Mayor del Ejército de Tierra que fue puesto en marcha a finales de 1988, cuando se instaló en la isla Decepción como refugio militar para apoyar los trabajos de investigación y levantamientos topográficos que allí se estaban realizando en aquel momento.

M. MÉNDEZ
En el Polo Sur, esta misión del Ministerio de Defensa también permite dar apoyo al buque de investigación oceanográfica “Hespérides” y a la base Juan Carlos I, que gestiona la Unidad de Tecnología Marina del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Junto a la BAE Gabriel de Castilla, conforman las tres grandes plataformas de investigación con las que opera España en la Antártida, y gracias a ellas, “podemos mantener la presencia física de país en el territorio antártico, colaborar con el Ministerio de Ciencia e Innovación y mantener en adecuadas condiciones de uso las instalaciones, material y equipo para el desarrollo de los trabajos de investigación y experimentación”, explican en el Ministerio de Defensa.

Adiestramientos anteriores de la Campaña Antártica en O Grove. / FdV
Al igual que “desarrollar proyectos de investigación y experimentación para el Ejército de Tierra y dar a conocer a la sociedad en general, al mundo científico y a la institución militar, en particular, nuestra presencia y actividades en la Antártida”, apostillan.
En cierto modo una parte del futuro del planeta está en manos de esos soldados que ahora se entrenan en O Grove y cuya misión en la Antártida se antoja esencial para la comunidad científica y la estrategia española en aquel continente, donde se llevan a cabo proyectos de todo tipo entre los que, últimamente, destacan los relacionados con el cambio climático.

Militares participantes en una edición anterior, durante su estancia en O Grove. / FdV
A 13.000 kilómetros de casa
Los militares de O Grove que en diciembre viajan al continente helado disponen allí de edificaciones como el “Módulo de Vida Comandante Ripollés”, de 120,25 metros cuadrados y diseñado para albergar hasta 28 personas.
También del “Módulo Científico”, un barracón con cinco estancias que alberga laboratorios y salas de trabajo, así como del “Módulo de Taller y Mantenimiento”, de 48,75 metros cuadrados y destinado a almacén de piezas de repuesto y a sede de reparaciones de todo tipo.

La misión de los soldados que se entrenan en O Grove no será fácil. Como tampoco lo es llegar a la Isla Decepción, ya que requiere cruzar el siempre temido Mar de Hoces, conocido también como paso de Drake, entre el extremo más meridional de América del sur y la Antártida.
Aún así, en el Ejército destacan que, “aprovechando los espacios entre las borrascas que continuamente lo azotan, el buque de investigación oceanográfica ‘Hespérides’, operado por la Armada Española, lo cruzará repetidas veces en esta campaña, constituyendo la garantía de apoyo a las bases españolas”.
Dotada de unidad de hospitalización, otra de asistencia a pacientes críticos y una tercera preparada para el diagnóstico de laboratorio y electrocardiografía, la base española en Isla Decepción dispone del “Módulo de Sanidad Capitán Ramón y Cajal”, que cuenta con área de reanimación, atención primaria y curas, un espacio de diagnóstico con laboratorio y telemedicina, otro de hospitalización y aislamiento y un almacén con material de rescate.
Se le suma el “Módulo Almacén de Transmisiones”, un contenedor de 15 metros cuadrados destinado a guardar el material de transmisiones. Situado muy cerca del “Módulo de Náutica”, con las mismas características y donde se almacena el material necesario para las salidas en zodiac, como las que estos días protagonizan los entrenamientos en O Grove, junto con los trajes de trabajo en aguas frías, chalecos salvavidas y demás.
Los “Módulos de Energía” son otra parte esencial de la Base Antártica Española, ya que en dos contenedores de 15 metros cuadrados cada uno se emplazan los dos grupos electrógenos que la abastecen de energía.
No menos importante resulta el almacén construido en la campaña 2016-2017, con 140 metros cuadrados de planta, una altura interior de 4,5 metros y una estructura de aluminio.
Es ahí donde se han instalado cámaras congeladoras y frigoríficas con las que garantizar la cadena de frío de los alimentos.
Es una experiencia increíble y profesionalmente única e irrepetible
A mayores, el Ejército de Tierra destaca la existencia de un nuevo “Módulo Taller”, construido durante la pasada campaña, “con una superficie útil total de 141,36 metros cuadrados” y que sustituye “al iglú que durante un largo periodo de tiempo se empleó para llevar a cabo investigaciones y que supone una parte de la historia de las campañas antárticas en la Gabriel de Castilla”.

Una vista aérea de la Base Antártica Española (BAE) Gabriel de Castilla, en Isla Decepción. | // EJÉRCITO DE TIERRA
Las grandes balleneras y el corsario Francis Drake
Situada a 13.000 kilómetros de España, Isla Decepción “es la parte superior del volcán más activo de la región de la Península Antártica, cuyas últimas erupciones tuvieron lugar en 1967, 1969 y 1970”, indican en el Ejército.
Antes de aclarar que “la erupción del 69 destruyó una base chilena y otra británica”.
Parece que aproximadamente el 60% de la isla está cubierto por glaciares y que “no solo es excepcional desde el punto de vista científico, por su actividad sísmica y volcánica, sino también por los procesos de colonización de flora, líquenes y musgos que han seguido a los depósitos variables de cenizas”.
Los militares de la Campaña Antártica practican las técnicas de rescate en caso de naufragio - El Ejército despliega en O Grove el simulacro del "hombre del agua" / MUÑIZ
Por cierto, y pensando en aquellos lectores a los que puedan agradar este tipo de episodios, puede decirse que a Isla Decepción la rodea “una interesante historia que incluye la presencia del afamado corsario inglés Sir Francis Drake, balleneros y cazadores de focas”, siendo en 1888 el lugar elegido para la instalación de la compañía ballenera Magallanes, de capital chileno-noruego.
Factoría que operó hasta 1940 y que se estima que llegó a matar en una sola temporada 40.000 cetáceos.
Como dato significativo, el Ejército destaca que solo en 1931 salieron de la Antártida casi 60 millones de litros de aceite de ballena.
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